Ir al contenido principal

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.

Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los actores o actrices para hablar, la mayoría de las veces mal, de los premios que se están entregando. Diría que cada vez es más importante no saber de ningún tema para opinar sobre él, ya que lo único que prima es la originalidad en los comentarios, y la mala leche...al fin y al cabo, el humor siempre ha sido hijo de lo políticamente incorrecto, y así debe de seguir siendo.

A mí cada vez me aburren más las redes sociales, twitter, instagram, o facebook, y sin embargo, no consigo desengancharme de ninguna de ellas (puede que me lo tenga que mirar esto)  Lo que me puede interesar de la sociedad cada vez está más alejado en esas redes sociales: el cine, la música, el arte, no son importantes más allá de la crítica, y de hacer esa crítica con humor. Cuanto más humor, cuanto más mordaz sea, más lejos se llegará en los “me gusta” o en los “compartidos”. Es como si el humor fuera lo único de valor, por encima de la inteligencia, o la creatividad, por encima de otros talentos que son también necesarios. Entre ellos el respeto, que se pierde muchas de las veces.

Lo malo de esta redes sociales es hacer visible a gente de la sociedad con la que nunca tendríamos relación. Yo sé que hay gente indeseable en la sociedad, pero simplemente los ignoro; en twitter, aunque siempre existe la opción de bloquear, te enfrentas con personas despreciables, con pensamientos oscuros, con el germen de una maldad que no nos gusta descubrir en el ser humano, pero de la que somos conscientes de su existencia.

Me gustaría pensar que esto se va a quedar aquí, pero es iluso también hacerlo. Las nuevas generaciones van a ser educadas en estas redes sociales, y  los “indeseables” que han encontrado su forma de hacerse visibles, van a multiplicarse con el apoyo de las nuevas generaciones. Espero que me equivoque. Deseo equivocarme. Me temo que no lo haré.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …