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El empeño por olvidar.

Veo por algunos foros de series como The Leftovers apenas ha gustado a nadie. Críticas más o menos elaboradas en las que, como norma, se han decepcionado al no encontrar la serie que esperaban, seguramente más cerca de Lost (Damon Lindelof que era creador de esta, también lo es de Leftovers) que de películas como El dulce Porvenir de Atom Egoyan, película que por otra parte adoro. Yo llego a la serie, tanto por Lindelof, como por Tom Perotta, otro de los creadores, y al que en España apenas se le traduce. A Perotta siempre lo recordaré por Little Children, película que pasó bastante desapercibida, y que a mí me gusta mucho.

No sé cómo escribir esta entrada sin desvelar la trama de Leftovers, ya que su primer capítulo resulta muy impactante, y en él se cimenta el resto de la temporada. Digamos que hay un pequeño incidente que cambia la vida de todo el mundo. A partir de ahí, la serie, en lugar de llegar a desentrañar qué ha pasado, cómo se ha producido el incidente, se centra en la vida de los personajes, en cómo afrontan el incidente, en cómo viven la pérdida, en cómo fomentar el olvido. En cómo seguir viviendo con el dolor agarrado al corazón como garra de animal.

Puede que por eso me haya gustado tanto la serie. Los temas del olvido y de la memoria me parecen unos de los temas más interesantes a los que la ficción se puede acercar. Yo mismo he hecho mis pinitos con el tema en cuestión, y me parece un diamante que pulir, y que investigar.

El gran acierto de la serie es el retratar como los personajes son incapaces de gestionar bien la pérdida. Pese a que deberíamos estar preparados para que la desgracia nos llegue sin avisar, nunca somos lo suficientemente fuertes para afrontarla, y ahí aparece el dolor que no se sabe cómo hacer desaparecer. Viviendo con él bajo millones de capas que simplemente lo ocultan, pero que no lo eliminan. Nos enseñan en la vida a hablar, a comunicarnos, a sentir, pero nunca se nos dice cómo tenemos que olvidar, es una asignatura pendiente, ya que además el empeño por olvidar vuelve más vivos los recuerdos. En la serie abren otros caminos ya que hay unos personajes que no quieren olvidar, que quieren que el día de la tragedia se recuerde como el más importante, y que esa sea la única manera de afrontar el dolor, no olvidando, recordando a los que un día estuvieron.

Quizá la serie está sufriendo su misma temática, y nadie la recuerde, y todo el mundo la olvide pronto, ya que estoy seguro que no se ha entendido, o quizá el público al que se creyó estar dirigida no era el correcto. A veces también nos cerramos con un género que nos gusta, y cuando nos dan otro tipo de pan, decidimos que no es para nosotros. También hay que aprender a disfrutar de los géneros, sean cuales sean, y ver más allá de los que siempre hemos creido ver.

Claro que para eso, hay que abrir la mente más de lo que normalmente lo hacemos, y eso, en los tiempos que corren, es más difícil que olvidar.

Quede la recomendación. De verdad merece la pena.

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