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Aproximaciones

Hay pocas frases tópicas que sean verdad. Pero no todas. Hay algunas frases tópicas que parecen verdad, y no lo son, e imagino que al revés. Vale, me hago un lío; hay una frase que desde luego es un tópico y desde luego creo que es verdad: Todo está inventado. Están inventadas todas las historias, y todos los cuadros, y todas las ideas, que van dando vueltas según las sociedades vayan avanzando, o retrocediendo, según el curso de los días, de la vida, del ser humano, que al igual que las ideas, ya le queda poco por descubrir. 

Y sin embargo, empecinados en la Ficción, los artistas de todo el mundo intentan buscar su camino, su manera de ver el mundo, su visión que los hace originales, e insustituibles, ya que aunque los humanos nos parecemos mucho entre nosotros, y los artistas se parecen aún más, siempre hay algún bicho raro que aunque no descubra nada nuevo, quizá sí parece hacerlo. 

Esto es un poco como lo de los tópicos. (la memoria también nos puede jugar malas pasadas...ya que en el pasado se pierde también el arte para siempre)

En ese no descubrimiento, contrapartida a la entrada anterior donde me encontraba más esperanzado en la búsqueda de historias, me topo con una obra de Teatro que no inventa nada en la temática, sólo cambia la época de la misma y sin embargo, encuentra un camino para la reflexión, y para que, una obra que quizá se encontraba “anticuada” (que también pasa) tenga un aire nuevo, fresco, y sobretodo, enriquecedor. La obra de la que obra es una adaptación libre del Misántropo de Moliere, que ha realizado Miguel del Arco. 

Cimentada en los conflictos principales de la obra del autor Francés, Del Arco los adapta a nuestros días, donde, como ya nos temíamos, han cambiado más bien poco. Los cotilleos, la superficialidad, la mentira, y el “postureo” hacen que un hombre quiera irse a vivir sólo, ya que no aguanta más la hipocresía del mundo. (..y en el fondo el Misántropo no era también un atormentado Shakesperiano) 

Y como digo, no hay ideas nuevas. Ya estaban todas contadas en la obra de Moliére, y sin embargo, hay algo nuevo que contar, y sin embargo, la obra de arte también es capaz de mutar, y de adaptarse, y de parecer nueva. Curioso. Extraño. Casi perfecto. 

Y como los días nunca vienen solos, y las ficciones parece que se solapan unas a otras, también me encuentro con una serie que tenía atrasada, muy atrasada, y que, en cierto modo, me había negado a ver, pese a que me la habían recomendado hasta la saciedad. La serie es Sherlock, de Steven Moffat, adaptación claro está, de las novelas de Conan Doyle 

Y el juego es idéntico al de la obra de El Misántropo. Trasladar al personaje y a los conflictos del mismo, a sus juegos detectivecos, e incluso trasladar a su archienemigo, Moriarty, a una época diferente, pero, eso sí, haciendo de la serie (o  mejor dicho, de la películas ya que cada capítulo dura 1:30) un espectáculo divertidísimo y a la vez, muy original (¿alguna vez en España las televisiones se arriesgarán con algo?) 

Lo que sí parece, lo que sí es cierto, o desde luego, se aproxima a serlo, es que haya buenas o pocas, o ninguna idea, está claro que siempre hay gente que sabe hacer buenas ficciones, y no hace falta estar todo el día tirando de superhéroes, y de clásicos que dieron dinero…en la variedad también está la originalidad. Y al final, el que decide lo que es bueno, malo o regular, también es el público, que apoya con el visionado este tipo de productos. 

Creo firmemente que el cine americano le ha perdido un poco el respeto al espectador con tanto remake y que sino cambia, también dejará de ser una industria potente. 


O puede que el idilio siga durando. Lo que es por mí, cada vez tengo más ganas de firmar el divorcio. Puede que lo haga…puede que no. Lo que es cierto que no voy a dejar de buscar nuevas propuestas que enriquezcan mi día a día. Claro que no. 

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