Ir al contenido principal

Instrumentos de la Ficción.

Se ha acabado Breaking Bad, y yo, la verdad, es que tengo muy poco que decir sobre su excelente final. No me cabe duda que Breaking bad ha abierto un camino dentro de la Ficción, y que su personaje principal, Walter White, es un raro espécimen dentro de los protagonistas de las series. Esa mezcla de bondad y de maldad, y esos conflictos tan cimentados que lo han llevado al final que todos conocemos, hacen que no se me ocurran más que elogios para los guionistas y creadores de la serie.

Y también lanzo un deseo, y es que las generaciones futuras, y los que trabajan para el recuerdo, sigan hablando de ella mucho tiempo, y la sigan recomendando y ensalzando, aunque me temo que no pasará, ya que las series aún no tienen el status de la literatura o del cine.

Me explico.

Casi el mismo día que acaba la serie, leo una noticia en el Mundo Today, revista en tono de humor que rebosa inteligencia en sus comentarios, y que lazaba este titular: “Un joven que no sabe quién es Miguel Delibes no puede creer que no sepas nada de Breaking Bad” Claro está, el titular habla de cómo los jóvenes están cada vez más influenciados por la ficción televisiva, y han dejado de leer y de conocer obras fundamentales como la de Delibes. Pero también el titular deja un trasfondo que no me gusta, y es la de quitar calidad a la serie, como si el presente no fuera capaz también de dar obras de arte. Y claro está, también me surge una pregunta ¿ De verdad todos los clásicos son obras de arte, o simplemente los dejamos ahí por tópicos y costumbres, más que por la misma calidad de las obras? Y hablo de Delibes, porque, si bien es cierto tienen obras intemporales como Los Santos Inocentes, o Cinco horas con Mario, no deja de ser un autor local, que simplemente ensalzamos y estudiamos porque se ha decidido así.

Me estoy metiendo donde no me llaman.

Todo necesita del recuerdo, del paso del tiempo, del estudio, y de la calidad que los días van dando a los instrumentos de la ficción. Y sin embargo, olvidamos muchas de las veces el entretenimiento, y el pensamiento que deben provocar las mismas obras. Breaking Bad ha sido sin duda una buena ficción, y quizá el tiempo no la coloque en el pasado de las obras de arte, pero su cometido, el de entretener, el de hacer pensar, el de ser una obra perfecta para la ficción, lo ha cumplido de sobra, y eso la convierte y la coloca en un lugar privilegiado, independientemente de que luego alguien diga en un colegio que hay que estudiarla porque es cual, o porque es tal, o porque hizo vete a saber qué…

Así que la frase del Mundo Today, me parece, pese al humor, desacertada, porque juega además con la desventaja de que la literatura, siendo simplemente un instrumento para la Ficción, juega con la baza y la etiqueta del Arte con mayúsculas, y las series, o la televisión, se tienen que quedar en un segundo plano que, sinceramente, es injusto y relega al talento a un segundo nivel que no se merece.

Y sin embargo nada se mueve en ese reino de la Cultura con Mayúsculas. La literatura, el cine, la ópera, la danza, y el teatro son grandes artes, y los comics, las series, la música pop, los videojuegos, y las webs, siguen siendo artes menores. Espero que las generaciones de jóvenes que empiezan a ver en la series una manera de arte, sean capaces en el futuro, cuando el mundo esté en sus manos, de cambiar también los conceptos y de mirar con ojos nuevos lo que las obras de arte nos ofrecen. Todo se andará, imagino. Todo llegará, espero. Todo debería poder ser Arte, o casi. 

Larga vida a las series. Larga vida a Breaking Bad. Larga vida a la buena televisión.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …