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Low Cost 2013

La música mueve los festivales. Al menos, esa es la intención de los mismos, reunirse para que en dos o tres días, y en un recinto medianamente grande, se puedan aunar a los mejores grupos y así disfrutar de música de calidad, o de la música que se sale de los circuitos comerciales. Y claro está, los hay donde la calidad en la programación es impecable, hasta en los que la calidad deja algo que desear, seguramente consecuencia de lo que a continuación voy a enumerar. 

De un tiempo a esta parte los Festivales de música se han puesto de moda. El concepto, que sigue siendo el mismo, el de reunir a grupos, se ha masificado con la excusa de la Fiesta. Y claro está, la masificación ha vuelto variado al público; ya no hace falta que te guste la música, porque ya tienes fiesta. Al masificarse todo, y que muchos sólo vayan a la fiesta pura y dura, los controles de seguridad se han incrementado. Ya no sólo está el control de la pulsera, normal en cierto modo. Ahora te cachean, y registran y hacen que por un momento pierdas la dignidad, esa que ya hay que ir pidiendo para que a uno se la den, o respeten. Y al final, entre tanta fiesta, y fiesta, entra tanta seguridad, y alcohol a precios de infarto, y gente que molesta más que acompaña, se pierde la esencia y el principio de todo que es escuchar buena música, se difumina hasta casi perderse. Y no hablo del tema de los VIP que me parece deshonroso, discriminatorio, y cateto. 

Pese a todo, aún se puede disfrutar de buena música en un Festival, aunque sea de “Bajo Coste”: qué palabra más engañosa. 

Acudí al Low Cost principalmente para ver de nuevo a Portishead, concierto que recuerdo como uno de los mejores de mi vida, y claro está, para ver a Belle and Sebastian, etc. Luego me llevé una gran sorpresa con un concierto que quería ver, pero que me no me esperaba tan agradable. 

Llegamos el viernes a Benidorm, pueblo o ciudad de rascacielos que no conocía, y que de tan surrealista, me gusta y sorprende. Disfrutamos de la tarde, y acudimos casi a las diez a un recinto curioso; unas instalaciones deportivas en el mismo Benidorm. Mi pierdo a los Enemigos, que, la verdad, nunca me gustaron mucho ( es así). Cogemos sitio, aunque no muy cerca para ver a Two Door Cinema Club, que no me decepciona, porque es lo que espero que me den. Sus discos son divertidos, pero quizá acaban ahí, en los discos. Sus conciertos no tiene mucho más que aportar que lo ya ha sido grabado anteriormente. 

Avanzamos un poco dentro del escenario grande para encontrarnos con los Lori Meyers, grupo de moda en todos los festivales Españoles. Y me vuelven a gustar mucho. Quizá tuve un tiempo en que no les hice mucho caso, pero en el Benicassim de hace unos años me volvieron a conquistar. El concierto muy parecido al que vi, pero añadiendo las canciones del nuevo disco, que no está mal. Acabamos viendo a los !!! que, no sé si porque, quizá porque el último disco es algo peor, o porque ya han perdido el factor sorpresa, me aburren bastante. Y al salir, está la fiesta. Fiesta y más fiesta por todos lados. 

El Sábado vamos también tranquilos, y llegamos con la hora pegada al culo para ver a los Belle and Sebastian, grupo que adoré hace diez años (los vi por primera vez hace once...qué miedo da cuando se puede decir esa frase, y esa cifra) y que con el tiempo también he tenido altibajos. Su concierto sigue dando lo mismo; un pop elegante y naif, que se suma a su concepto de vida también de la felicidad por la felicidad. Me gustan y me divierten mucho los Belle and Sebastian, y creo que los seguiré escuchando siempre. 

Nos ponemos en primera fila en un momento. Miguel Angel y yo hemos refinado tanto nuestra técnica de coger sitio cerca del escenario (sin joder ni colarnos, todo legal) que en un momento estamos ya delante de la escenografía, parca y efectiva, de los Portishead. Y no defraudan en un concierto calcado al que ya vi en Benicassim. Quizá los graves estaban demasiado altos en algunas canciones donde primaba el sonido alto y los contrastes que la voz de Beth Gibbons provoca. En fin, como siempre perfectos, y, esta vez sí, ella al bajarse del escenario y saludar me estrujó con cariño la mano al tiempo que me dedicaba una sonrisa ( se la dedica a todos, pero qué más da) 

Y llegaron los Crystal Castles, que fueron un trallazo en toda regla. La cantante está literalmente loca, y aprovecha esa locura para que en el escenario funcione todo como una bomba a punto de explotar. Pese al concierto, que es estupendo, sigo prefiriendo escucharlos en disco, y salir a correr un rato al ritmo de sus canciones. 

Y vemos a Monarchy, que no nos gustan mucho, y nos vamos a dormir. Al salir, todo es fiesta y fiesta y más fiesta. 

Si el viernes y el sábado íbamos relajados, el Domingo nos dormimos en los laureles de Benidorm. No veo a los Love of Lesbian, aunque al llegar el recinto está vacío y el estadio donde tocan, repleto. Ahora sí que no hay fiesta. Vemos a los Toy, mientras en el escenario grande tocan Fangoria, y sí, no cabe un alma, mucha más gente que el sábado. ¿De verdad la gente que va a ese festival le gusta la música? Le he cogido una manía enorme a Fangoria, y a su propuesta de orquesta de feria y de variedades. 

Acaba Toy, y todo el mundo que me acompaña me abandona. Mientras, en la soledad de la espera del concierto de Standstill, veo como montan el escenario y prueban el video. Me gusta tanto lo que veo que le envío un mensaje a Miguel Angel y le digo que se venga, que los Standstill prometen. Me hace caso y empieza quizá la sorpresa más grata de todo el festival. La dificultad que quizá tienen los discos de Standstill, esas melodías a veces inconexas, y esas letras de poema a medio acabar, funcionan perfectamente en sus conciertos, que se vuelven perfectos, impecables, apoteósicos. Además, todo suma en su propuesta que se adorna con unas animaciones preciosas y una iluminación que lo llena todo de magia y que me sorprende con la carne de gallina en varios momentos. Y me emociona en otros muchos. Me da rabia también no haber entendido antes a los Standstill, ya que son, sencillamente perfectos. Grandes músicos, que, pese a todo, no vio mucha gente, que estaba de fiesta en el concierto de Fangoria. (mis amigos se salieron, afortunadamente, y disfrutaron finalmente también) 

Y al acabar, seguía la fiesta. Y acabaría, imagino, al día siguiente. 


No sé por eso si el Low Cost es un buen festival. Quizá  tiene que definir a su público y también refinar su cartel, y quizá conseguir lo que consigue el Primavera Sound, que con una propuesta perfecta, se queden sin entradas siendo el más caro de España. Algo bien hacen, sin ninguna duda. Aunque, quizá no todo. Quizá no. 

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