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Admirando la maldad.


De vez en cuando la vida te sorprende con una muy buena ficción, de esas que intentan dar una visión sobre la vida, en éste caso, una visión sobre el mundo de la política en las altas esferas. House of cards hace eso, hace muchas más cosas, o no,  a las que ahora volveré. 

En España las altas esferas políticas nos están dando tantos momentos risibles que no merece la pena ni comentarlos. Los políticos que nos gobiernan han dejado, si alguna vez lo tuvieron, el carisma que todo político debe tener para conquistar al electorado y por lo tanto, ser votados. Por no tener, ya no tienen ni buenos asesores que les digan que su imagen pública está siendo dañada, y que al menos, lo mínimo que deberían hacer es dar la cara para así reflejar una imagen de valentía, que imagino que a la ciudadanía le gustará más que el “no se hacen preguntas” o el de las ruedas de prensa a través de la televisión. 

Quizá por el mal ejemplo que ahora mismo vivimos, al encontrarme en la ficción de una serie como House of Card con un político trepa, suspicaz, manipulador, y tremendamente inteligente, he sentido una gran admiración por el personaje, sabiendo todas las maldades que hace, y sin defender ninguna de ellas. Se suma además el personaje femenino que lo acompaña, que con otro tipo de maldad, es el complemento perfecto para una pareja que ansía el éxito social, y el poder como manera de vivir, como forma de dejar una impronta en el mundo. 

Admiraría un poco, mínimamente a nuestros políticos, si sus artimañas fueran inteligentes, pero no lo son. Sus triquiñuelas son torpes, infantiles, y hechas a salto de mata; uno se pregunta viendo sus palabras y sus actos cómo han sido capaces de llegar tan lejos en política, o quizá es que España premia la estupidez más de lo que creemos, y ser político está más cerca de la incompetencia que de la inteligencia. 

Y sin embargo, también hay gente inteligentemente malvada en la política. Los políticos Europeos, como si de una teoría conspiratoria se tratase, dan la impresión de movernos cuales marionetas y llevarnos hacia una sociedad que esté más acorde con lo que realmente les conviene económicamente, que con lo que más nos beneficia para salir de la crisis y volver a ese estado de bienestar en el que nunca llegamos a vivir. Siempre me recuerdan los días el documental de Winterbottom, la Doctrina del Shock, en el que utilizan Chile como experimento para implantar un modelo de Capitalismo a base de provocar shocks en la sociedad chilena. 

E imagino que los teorías conspiratorias no irán muy desencaminadas cuando también hay series que hablan de ella. Utopía es una serie inglesa que tiene mucho que ver con los políticos y con los gobiernos, y cómo éstos utilizan los medicamentos para introducir enfermedades, o en el caso de Utopía, controlar el volumen de población. Muy recomendable Utopía, que además tiene una curiosa puesta en escena, y unos personajes de lo más variopintos.

Y sin embargo, los políticos siguen y seguirán haciendo mal lo que decían que sabían hacer, los políticos europeos seguirán diciéndonos qué hacer, y la sociedad, seguirá atontada a base de los shock económicos que nos provocan resignación, pero que hacen que la sociedad esté adormecida, atontada por los golpes, consiguiendo que nunca sea capaz de levantarse como pasaba en el pasado. Para esto sí que son listos los políticos, y siempre saben apretar, pero nunca ahogar para que así los hombres y mujeres que antes salían a las calles a protestar sin cesar en su empeño por cambiar, ahora se queden en casa, adormecidos con el poco dinero que el estado les da. 

¿Cambiará algún día la sociedad, la política, el mundo? Dejo la pregunta en el aire en un día en que de golpe también la realidad me golpea. Siempre toca. 


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy buena seria. ¿Cuándo viene la 2ª temporada?!!!
amador aranda ha dicho que…
Pues imagino que el año que viene. Quedó en alto, desde luego. También Utopía, que no sé si tendrá segunda temporada, aunque el final indica que sí. Un saludo.

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