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Historias de Enric.


Leo, sin saber los acontecimientos que vendrán en el futuro inmediato, Historias de Roma, de Enric González. Y lo leo, como siempre, haciendo un gran hueco con el anterior, ya que Enric no es de los escritores más prolíficos, y sé que cuando lea todo lo que tiene publicado, lo voy a echar de menos. Ahora, sabiendo que abandona, o lo echan de El País lo echaré aún más de menos. Pero ahora vuelvo a Enric, porque quiero hacer ejercicio de memoria.

No sé cuando leí por primera vez El País, ni cómo lo hice, ni recuerdo exactamente a quién leí. Recuerdo perfectamente a Antonio en algún ensayo leyendo algo del Tentaciones, una carta de amor que le había gustado en una especie de anuncios que había en la revista. E imagino que tendría diecisiete años y me empezaba a interesar por un periódico que en mi casa no se leía; ni ese, ni otros…no sé si es bueno o malo.

Cuando ya empiezo a comprarlo, lo hago sobretodo los Domingos, o los viernes. Los viernes, porque el Tentaciones me informa de la oferta cultural, y porque como todavía no conozco el Rockdelux, los discos que reseñan me parecen interesantes para escuchar. El Domingo es el día del El País Semanal, y aunque todavían no escribe Marías (al que tampoco conocía en la primera epoca, ni cuando éste escribía en El semanal) empiezo a leer también artículos, y poco a poco a habituarme a las mejores plumas de éste País, que son algunas las que están, pero tampoco son todas las que son.

Y claro está, en los últimos años, sobretodo con la llegada de internet, he acabado por leer el periódico todos los días. También se ha sumado Boyero, del que sigo fiándome, y Marías, Rosa Montero, Almudena Grandes, Antonio Muñoz Molina, Elvira, Cercas, Soledad Gallego,…en fin, mucha gente, que sinceramente me parecen muy interesantes, y sus opiniones son parte de ese cúmulo de pensamientos que los años nos hacen acumular.

Y sobretodo, Enric González. Pero aún no es el momento de volver a él.

Creo que, así a grandes rasgos, yo mismo soy un lector "modelo" del periódico. Ese del que dicen los que escriben, que son sus lectores.Yo soy uno de esos lectores. Porque, cada periódico tiene los suyos, y en el fondo, todos leemos lo que queremos que nos digan. Ya sea leyendo El mundo, El abc, o La razón.

Y así, siendo digamos un lector de El País he empezado seriamente a plantearme dejar de leerlo. No, no ha sido ahora por lo de Enric, digamos que esa ha sido la gota que ha colmado el vaso que sé exactamente el día que empezó a llenarse.

No me hago yo eco del día que empieza a llenarse el vaso, más bien lo hace Muñoz Molina que pone sobreaviso en un artículo estupendo, cómo es posible que El País Semanal saque en portada a Belén Esteban. El punto de inflexión fue la compra por parte del grupo Telecinco de acciones del grupo Prisa, y de la pérdida de poder del mismo empobreciendo el oficio del periodismo, y dando al traste con un periódico que ha sido muchas veces ejemplo de objetividad, buen gusto y un, por lo que yo creo, buen hacer dentro del periodismo.

Y sí, la gota que ha colmado el vaso ha sido la de Enric González, que me ha cabreado mucho, que me ha entristecido, porque, sinceramente, no creo que nadie escriba en el periódico tan bien como Enric, y mira que hay gente. Enric tiene la magia de la palabra hecha ejemplo, de la explicación sencilla, capaz de hacer de la noticia más compleja, enrevesada y complicada, un paseo para el entendimiento, un placer para la lectura, para fomentar el razonamiento y el debate, un pulso en cada artículo al mismo arte de escribir.

Y lo vuelvo a decir, me apena enormente no leerlo con la asiduidad que se merece (espero que algún periódico sea inteligente y no pierda la oportunidad). Claro está, queda su blog, que será también una manera de seguir aprendiendo.

También me apena lo de El País, y espero que se dé cuenta pronto que tiene lectores y que también se debe a ellos, por mucho que cueste asumirlo. Ahora mismo quedo, quedamos desamparados, a la busca quizá de otro periódico, o de otra manera de recibir la información.

En las últimas semanas, después de asumir que España se cae a pedazos, he llegado a otra conclusión, y es que no se cae, más bien España está cerrando poco a poco, y sin que a nadie le importe perder lo mejor que se ha sabido construir durante muchos años. Periodismo. Cine. Teatro....

En fin. Siempre nos quedará el futuro para aprender a valorar el pasado.

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