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La patria del mundo.


Hace unas semanas cogía un avión a Lisboa. Uno nunca se acostumbra a los viajes, y el nerviosismo siempre se instala con indolencia en nosotros, incapaces de controlarlo por muchas veces que viajemos. Pese a que siempre se repiten los rituales: hacer la maleta, llegar al aeropuerto, a veces cercano, como el de Granada, y a veces más ajetreado, como el de Madrid. Es cierto que el Aeropuerto de Granada es muy pequeño, doméstico, y quizá por eso los que trabajan allí no han perdido aún el componente humano cuando los asustados viajante tenemos que pasar por el control de seguridad, esa pequeña ( o gran) humillación que a veces uno se pregunta para qué sirve.

En el viaje a Lisboa el control fue peor que nunca. La T1 de Madrid era nueva para mí. Yo llevaba de equipaje una pequeña maleta, la cual tenía que pasar por la máquina de rayos, al igual que llevaba una bolsa donde guardo mi kindle, mi ipad, un paraguas...etc. Todo hay que sacarlo y ponerlo en las bandejas, me decía una voz seria. Todo era depositado en las bandejas. Las botas también, decía la voz, y el cinturón y el abrigo. El miedo a perder algo, a que con las prisas olvidará coger mi ipad, o mi móvil, descalzo por esa terminal que de tan mala manera me recibía, hacía que me pusiera más nervioso, más asustado, como un animal a punto de ser degollado en un matadero al que por primera y última vez acudía.

Me volvía a hacer la pregunta, para qué sirve todo esto, y otra más, ¿quién lo ha provocado?

Miro una serie nueva, sus doce capítulos. Homeland, serie que habla del miedo que los Estadounidenses sienten a volver a ser atacados, al menos, que siente el gobierno que con su servicio secreto intenta erradicar la raíz que empezó a crecer con los atentados a las torres gemelas, cuando su sistema de seguridad fue devastado como las mismas torres. También devastaron su orgullo, su patria, su honor, y el resto del mundo pagamos unas consecuencias a las que no podemos oponernos, sumisos a unas ordenes absurdas que no solucionan absolutamente nada. Mirando como somos humillados sin poder quejarnos por miedo a las consecuencias.

Homeland es muy interesante a varios niveles: muestra en su trama principal ese miedo tan primario que los gobiernos nos han sabido provocar durante los años y que es la seguridad, y con esa excusa han sabido ahogarnos como individuos, para distinguirnos de los que provocan el miedo. En otro nivel, como metáfora en su protagonista femenina que sufre esquizofrenia, se habla de la paranoia con la que ahora vive la sociedad americana, que se inventa monstruos a los que atacar como si se tratase de un enfermo mental imposible de curar.

Y sin embargo, el mundo está cambiando de nuevo. Los Estados Unidos da la impresión que pierden el poder que ellos, o los demás países, les han otorgado, y que sus miedos ahora tienen más que ver con los que mueven el dinero. Sin embargo nos quedarán muchos años de engaños, y de humillaciones, porque las sociedades son difíciles de hacerlas avanzar, y muy fáciles hacerlas retroceder.

Seguiremos avanzando, no nos quedan más opciones a los que creemos en el futuro común, sin diferencias, y sin fronteras, y sobre todo, sin humillaciones.


Comentarios

Yo llevo dos capítulos. Comencé a verla porque arrebató a juego de tronos el galardón de "Juego de tronos" y la verdad, me está gustando...
Amador Aranda ha dicho que…
Tarda en arrancar, pero ls dos últimos capítulos son estupendos. A mi juego de tronos también me gusta mucho...pero creo que lleva demasiado tiempo parada para que le den un premio..imagino también que esperan a siguientes temporadas...

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