Ir al contenido principal

El Juicio Popular. (segunda parte)

Nos hemos acostumbrado a que nos juzguen también. Quizá ahora en que todo está al aire, que las palabras toman forma, los juicios se hacen más visibles, y cada uno de nosotros puede verse sometido a juicio ajeno. Ahora hay un derecho, inmediato, a que nos debatan, nos señalen, nos humillen, o simplemente, nos apoyen. Podemos ser víctimas de nuestros propios pensamientos que también pueden ser importantes, o no, pero que desde luego estamos en nuestro derecho de expresarlos siempre que se haga en primera persona, sin máscaras, sin miedos.


Apenas acabo de escribir la entrada anterior, Rosana me apunta en Facebook el caso del Juez Garzón, y el juicio al juez. El rizo rizado. Y desde luego, va acorde con lo que he dicho antes, pero me siento incapaz de decir algo nuevo; la injusticia es obvia, o a mi me lo parece, y también, lo que parece obvio es que un grupo de ciudadanos que estaban y están en desacuerdo con el estilo de Garzón, se han ido de un juzgado a otro interponiendo demandas, y finalmente, su cometido ha llegado a buen puerto: juzgar.


Manos limpias ha llevado al tribunal a Garzón. Lo de Manos limpias siempre me recuerda a Macbeth, y al Corazón tan blanco de Marías...mis manos son de tu color (rojo sangre) pero me avergüenzo de tener el corazón tan blanco.


Tampoco me veo con la capacidad para aportar nada nuevo al cierre de Megaupload, sí reseñar que Manrique en un chat de El pais, habla de la demonización del creador de la página y de que, lo importante, que es generar un debate sobre el tema vuelve a obviarse, cuando el mercado ha cambiado, y hay que montar uno nuevo, ya que los compradores, que somos muchos, no estamos dispuestos a pagar lo mismo que pagábamos antes cuando la tecnología abarata el precio hasta encontrarnos directamente con los autores, a los que siempre se les debería pagar.


Y no, los que compartimos contenidos en internet no somos unos amorales, ni unos ladrones, pero yo me niego a volver a un sistema de mercado en el que para comprar un disco tengo que ir a una gran capital, para ver una película en Versión Original, tengo que viajar a Madrid, o a Sevilla, y para comprar un libro en ebook tengo que pagar igual que si lo comprara en papel. Internet ha cambiado la forma, aunque los contenidos sean los mismos, pero al cambiar la forma y hacerla casi invisible, parece que los creadores se olvidan de que lo intangible, no puede valer igual.


Ahora yo elijo qué ver, cuando verlo, y decido exactamente lo que a mi me gusta, sin imposiciones de distribuidores, ni de programadores. Las descargas por ahora ilegales me permiten tener libertad de elección, cosa que antes no se tenía. Y sí, estoy dispuesto a pagar, pero quiero también tener libertad de ver lo que yo quiera ver, no lo que el mercado audiovisual quiera imponerme a sus antojos y precios.


Éste será un debate largo, y espero que con consenso justo, ya que ahora los gobiernos se olvidan de los ciudadanos, o desde luego no los escuchan.


Dejo la entrada abierta, en suspenso para otras, quizá dentro de un mes, quizá en un año, quizá cuando el debate tome forma y hagamos también un juicio a lo que de vez en cuando acontece.


También es un derecho.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …