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Mostrando entradas de enero, 2012

El Juicio Popular. (segunda parte)

Nos hemos acostumbrado a que nos juzguen también. Quizá ahora en que todo está al aire, que las palabras toman forma, los juicios se hacen más visibles, y cada uno de nosotros puede verse sometido a juicio ajeno. Ahora hay un derecho, inmediato, a que nos debatan, nos señalen, nos humillen, o simplemente, nos apoyen. Podemos ser víctimas de nuestros propios pensamientos que también pueden ser importantes, o no, pero que desde luego estamos en nuestro derecho de expresarlos siempre que se haga en primera persona, sin máscaras, sin miedos.
Apenas acabo de escribir la entrada anterior, Rosana me apunta en Facebook el caso del Juez Garzón, y el juicio al juez. El rizo rizado. Y desde luego, va acorde con lo que he dicho antes, pero me siento incapaz de decir algo nuevo; la injusticia es obvia, o a mi me lo parece, y también, lo que parece obvio es que un grupo de ciudadanos que estaban y están en desacuerdo con el estilo de Garzón, se han ido de un juzgado a otro interponiendo demandas, y…

El Juicio Popular

Que la opinión se ha democratizado con la llegada de internet es un hecho más que probado. Gracias a las redes sociales, la opinión se está convirtiendo además, en una forma de que los demás te conozcan, y opinen sobre lo que se dice, o se recomienda. Y claro está, todo esto resulta positivo en muchos aspectos, ya que provoca en algunos casos el debate, y la confrontación, tan importantes para alcanzar respuestas, si estas se buscaran.
En paralelo al auge de la opinión en internet también se van generando otro tipo de conductas nacidas de esta democracia de participación. Y si bien antes uno tenía una opinión sobre alguien o algo, si acaso, lo comentaba con los allegados, y ahí quedaba el comentario: este político es un imbécil y deberían...o este actor es malo y no debería hablar de...o esta película es una...en fin. Cada uno que busque sus ejemplos.
Ahora no, ahora hemos aprendido que gracias a esta opinión democrática, los comentarios pueden llegar a ser oídos por mucha más gente y…

La patria del mundo.

Hace unas semanas cogía un avión a Lisboa. Uno nunca se acostumbra a los viajes, y el nerviosismo siempre se instala con indolencia en nosotros, incapaces de controlarlo por muchas veces que viajemos. Pese a que siempre se repiten los rituales: hacer la maleta, llegar al aeropuerto, a veces cercano, como el de Granada, y a veces más ajetreado, como el de Madrid. Es cierto que el Aeropuerto de Granada es muy pequeño, doméstico, y quizá por eso los que trabajan allí no han perdido aún el componente humano cuando los asustados viajante tenemos que pasar por el control de seguridad, esa pequeña ( o gran) humillación que a veces uno se pregunta para qué sirve.
En el viaje a Lisboa el control fue peor que nunca. La T1 de Madrid era nueva para mí. Yo llevaba de equipaje una pequeña maleta, la cual tenía que pasar por la máquina de rayos, al igual que llevaba una bolsa donde guardo mi kindle, mi ipad, un paraguas...etc. Todo hay que sacarlo y ponerlo en las bandejas, me decía una voz seria. T…

Lisboa, segundo asalto.

Uno siente, o se obliga a sentir, que algún día volverá a visitar una ciudad, ya sea porque lo feliz que se fue quiera repetirse con premura, o por el contrario, lo que se espera es sentir una felicidad que jamás se dio en un primer viaje; expectativas hechas añicos.
Mi primera visita a Lisboa fue hecha añicos como el cristal del coche que nos reventaron en el barrio alto. Lisboa se convirtió en una ciudad de escapada rápida, de visita forzada de la que hubiéramos huido si no fuera porque el hotel ya estaba pagado. Quizá por eso la vuelta urgía, aunque no hubiese fecha en el calendario para provocarla. Finalmente se dio.
Llego a Lisboa de la mano de Rosana, que me acompaña nerviosa en un proyecto con futuro, pero aún sin cimientos. En Lisboa nos espera Piedad, el tercer pilar de un proyecto que aunque con nombre, le falta todavía una cara y un cuerpo, una voz, o unas voces que con los días irán apareciendo. En la llegada a Lisboa nos espera también Luís, que aunque no es tímido, y tien…