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El cine que veía antes, y ahora veo.


Hacía tiempo que no me daba un atracón de cine en casa. Cuando era adolescente mis fines de semana se llenaban prácticamente de eso; de ir al videoclub un sábado, o viernes, y de hartarme de ver cine. Era un placer que, también está bien, se va perdiendo con el tiempo.

Pero, este finde pasado fue propicio para hacerlo, o simplemente, me apeteció.

Empecé con Warrior, una película que no conocía, pero que le daban muy buena nota en Imdb. En realidad, la película no me pareció muy buena, y la nota de Imdb, excesiva sin duda. (tampoco está mal, es la historia de dos hermanos luchadores de boxeo, o algo así, que después de romper su relación acaban en un ring…algo vista) Lo que sí me llamó la atención fue, o desde luego a partir de ahora seré precavido, más si cabe, con las notas de la página web, que por otro lado, es una gran página de cine, y referente para casi todo cinéfilo.

Espero con muchas ganas el segundo largometraje de Mateo Gil, Blackthorn. Lo espero con muchas ganas, por su protagonista, al que quizá admiro más como dramaturgo y escritor que como actor (me gustó en locos de amor, pero bueno), y sobretodo, para ver la evolución del director, que ha tardado algo de tiempo en volver a dirigir. No me decepciona, pero tampoco me emociona como esperaba, quizá a veces también es malo tener tantas expectativas, aunque la película está muy bien rodada, y huele a Western, género, que del que soy fan a ratos.

La primera película del fin de semana que corto por infumable es Cowboys and Aliens. En realidad, no sé ni por qué me pongo a verla, pero desde luego, me pongo a verla. Y lo peor, es que tiene un arranque estupendo. Me recuerda a Deadwood, o a un Western moderno, pero, sinceramente, cuando empiezan a llegar los aliens no puedo con el impacto y la incredulidad lo inunda todo…ni idea de por qué falla, o por qué me falla a mi la película, pero así es.

Como guardo un más que grato recuerdo de la película italiana, Vacaciones en Ferragosto, de Gianni Di Gregorio, veo con cariño su siguiente película, Gianni y sus mujeres, interpretada también por él, y con el mismo espíritu que la anterior, aunque con un resultado algo más desigual. De todas formas, se deja ver, y se deja sonreir.

Acabo el fin de semana con la película que más me gusta de todas, La deuda, de John Madden, director de Shakespeare in love (por cierto, que lo de la pérdida de directores que alguna vez tuvieron una gran película está en auge. En los días se ha estrenado la última de Crepúsculo, y nadie reseña que la ha dirigido Bill Condon, ese gran director y guionista de la más que espléndida Dioses y Monstruos ¿en esto es lo que convierte Hollywood a sus génios? En fin. Amenábar, Almodóvar, Medem, Arévalo, nunca os vayáis a Hollywood, pa qué.)

Lo cierto es que La Deuda me parece una gran película. Su guión es impecable, y su tema puede levantar espinas y sobretodo, dudas morales con respecto a los ejecutores del Mossad. Muy recomendable, y muy bien hecha, que a veces ya es mucho.


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