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Mostrando entradas de septiembre, 2011

El árbol de la vida.

Suecia. Segunda parte. Una mosca desequilibrada.

El orden y la corrección es palpable, y la seguridad con la que se camina es quizá engañosa, porque me resisto a pensar que nada malo puede pasar. Camino también solo por Estocolmo, y las primeras impresiones van encontrando un cimiento fuerte donde poder empezar a hacer una crítica constructiva de la sociedad, la cual, hasta la fecha, es la que más preguntas me ha hecho hacerme.
Y es que, si bien la perfección social es tangible, también lo es su frialdad. La sociedad Sueca también tiene un alto porcentaje de suicidios y depresiones, fomentadas a su vez por la falta de luz en gran parte del año. Pero, aquí, en España, ¿podríamos vivir como en Suecia, sin apenas contacto físico o verbal? Sería posible una sociedad así. ¿Sería bueno una sociedad así, o hay que aguantarse con los defectos pero también con nuestras virtudes?
Los días, que me hacen fijarme más en las personas que en los edificios, o calles, me regalan una cena en una casa Sueca, junto a Nacho y sus compañeros de trabajo, c…

Suecia. Primera parte. El equilibrio.

Sin nombres

Publico un relato que ya publique en aldaba hace algún año y que hoy casualmente he vuelto a leer. Espero que os guste.


Sin nombres.

Les despertó una llamada a medianoche. No se tocaron, no hubo palabras en la penumbra para alarmar el uno al otro, con el cansancio relajado que provoca el sexo, y la sensación de que el teléfono no suena de verdad, que es sólo un ruido que ha aparecido de repente, en mitad de un sueño, en la oscuridad de una noche de desconocidos. Hace unas horas todo era diferente, cuando la música y el humo los había cegado de deseo, el chico sin nombre le habría preguntado quién llamaba; cuando las miradas, los besos robados, el roce de las manos, los estaba acercando uno al otro, él le hubiera respondido que llamaba su padre, que estaba llorando y que le pedía que volviera a casa. Pero ya es diferente, ya han conseguido apagar el fuego que los consumía por dentro, que les hizo correr hasta un apartamento del centro de la ciudad, desnudarse al mismo tiempo que se be…