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Fib 2011. Segunda parte

Finalmente uno se adapta a todo, hasta a una tienda de campaña, o al menos, nosotros nos adaptamos realmente bien, porque hicimos de nuestra estancia en Bennicassim como unas pequeñas vacaciones...no había hotel, pero, tampoco se echó tanto de menos. La playa nos salvó del calor, y allí disfrutamos la mayor parte del tiempo que no hubo conciertos.

El segundo día de conciertos empezaba con Brandon Flowers, al que yo no sigo mucho. Su disco no me hizo mucha gracia, y su grupo The Killers, tampoco me gusta demasiado, aunque algo más que él en solitario. Y a Flowers le pasa como a Paolo Nutini, muy buena voz, muy guapo, pero aburre, quizá porque sus canciones no son del todo buenas.

Se nos une en los concierto, sólo el viernes, Yago, un chico que conocimos el año pasado en el South Pop y que nos llama a Miguel Angel y mi Horoscopistas. Nos vamos a ver a Herman Dune que resulta interesante, aunque no creo que un festival tan grande sea su sitio...esto pasa mucho con muchos artistas. La delicadeza de sus propuestas no se lleva del todo bien con las masas.

Art Brut nos sorprende con una propuesta gamberra y rompedora en el escenario pequeño. El cantante es todo un espectáculo, además de que su directo es tajante, contundente, ochentero, algo transgresor en los días que vivimos. Dejamos el concierto casi al final, ya que nos vamos al escenario grande a ver a los cabeza de cartel de ese dia, The strokes.

Miento, porque vemos también a Elbow un rato...aunque se me mezclan los horarios, y ya no sé en qué parte de la noche los vimos. Elbow es uno de esos grupos a los que siempre escucho cuando sale un disco, pero del que no me hago del todo fan. Reconozco que sus canciones son muy bonitas, y que además, en directo funcionan incluso mejor, pero...hay algo que no me hace seguir escuchándolos...en fin. No se puede escuchar siempre todo con toda la atención.

Y ahora si, llegan The Strokes, grupo al que sí que sigo, al menos, lo hacía antes de que ellos mismo entraran en una espiral rarísima de experimentación algo cateta, de la que, sinceramente, no creo que puedan salir ya nunca. Y es que, además, eso se nota también en el concierto. The Strokes estuvieron correctos. Tocaron sus temas de siempre, sus temas nuevos, e hicieron, quizá, el concierto que se esperaba. Yo, sino llega a ser porque ahora tengo la comparación con el Domingo, me hubiera quedado muy satisfecho. Pero en fin, imagino que cada uno propone el espectáculo que va  más acorde con su personalidad, y The Strokes así lo hicieron. Llegaron, tocaron, y se fueron.

Acabamos la noche bailando a ritmo de Friendly Fires, que no estuvieron mal.

Camping. Playa. Vuelta a los conciertos.

El viernes comienza con Astrud. Grupo español al que le he cogido mucho cariño en los últimos años, y del que además pienso que no se le ha hecho justicia en el pop patrio. Astrud son grandes. Tienen unas letras estupendas, y unas canciones más que logradas, además de ser muy simpáticos, y unos modernos de la leche...pero modernos de verdad.

El concierto de Astrud y Col-lectiu Brossa, (nuevo proyecto con instrumentos de cuerda, que versiona sus temas) es una delicatessen. Las canciones de Astrud suenan nuevas, suenan frescas con los instrumentos, arregladas de forma maravillosa. Por la Ventana, La boda, El vertedero de Sau Paulo, o Minusvalía hacen del concierto de Astrud la propuesta más arriesgada de todo el FIB, y también una de las más emocionantes. El único pero, es que dura poco, ya que en los festivales, los tiempos están marcados de manera absurda, puesto que muchas veces algunos escenarios se quedan totalmente vacíos. Al fin y al cabo, y lo digo como propuesta, casi todo el mundo va a ver a unos grupos específicos...creo yo, que con otro escenario más, eso de los tiempos no pasaría, y se le podría dar a cada grupo el tiempo necesario para dar su conciertos. Público y bandas seguro que quedaban agradecidos.

Nos vamos a ver a los Lory Meyers, a los cuales en principio no tengo muchas ganas, pero que me hacen saltar y bailar, y cantar sus canciones de manera desorbitada. !Cómo han cambiado los Lory su directo! Menudo trallazo de energía soltaron en el escenario grande, además que, naturalmente, todos los que estábamos alrededor suyo nos emocionamos al comprobar que un grupo español puede estar a la altura de cualquier internacional. Hubo palabras del cantante al Granada, que ha subido a primera, y hubo consignas a modo de reivindicación que decían ¿Donde están los guiris?...y es que, el Fib pedía a gritos volver a ser también el encuentro de música española que antes era, y que desgraciadamente, se ha perdido. Queremos también ese FIB. Es necesario.

Salimos del escenario grande y mientras cenamos, vemos un rato a Beirut, grupo que funciona muy bien en los discos, pero que, no sé por qué, en directo suena raro, algo artificial. También es verdad que el sonido no es muy bueno, y que los graves están altísimos. Eso pasa alguna que otra vez...y sinceramente, es algo que no se puede entender estando en un festival tan grande.

Nos cambiamos y vemos a Munford and Sons, grupo que nos aburre con su Folk excesivamente americano. Muy excesivamente, y muy americano.

Cogemos sitio para Artick Monkeys, y el ambiente de ingleses algo borrachos se nota en el ambiente. En realidad, llega su momento. Artick Monkeys es su grupo fetiche. Son los chicos malos que hacen canciones que hablan de ellos, con un ritmo frenético, con un rock descontrolado, duro, muy de hombre..en general. Con Artick Monkeys me pasa algo parecido que con The Strokes, bueno, a los Monkeys solo les aguanto el primer disco, los otros tres han ido descendiendo en calidad a medida que han ido saliendo. Nada nuevo en el concierto, aunque el público está desatado. Pues muy bien. Mejor para ellos. Casi al final nos agobiamos de tanto salto alrededor, y de tanto empujón, y nos sentamos en el césped del fondo. Yo ya no estoy pa saltar por saltar...o quizá me guardaba para el Domingo.

Algo más relajados, y después de que gran parte del público se fuera, llegó el turno de los Primal Scream, que llegaban a tocar Scremadelica al completo. Estábamos relativamente cerca, y disfrutamos mucho, aunque, bien es cierto que al escuchar el disco en directo se echa de menos la parte electrónica de los Scream, la que realmente les ha hecho grandes. Screamadelica es un buen disco, pero bebe quizá demasiado de los Rolling. En fin, quizá sea un defecto menor, pero yo quería escuchal Kill all hippies...qué le vamos a hacer.

Mañana sería Domingo.

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