Ir al contenido principal

Sufjan Stevens

Fue difícil la entrada en el Auditori del Parc del Forum, sin embargo, una vez dentro, la espera se hizo esperar poco. Una tela cubría el escenario, como una falsa pared de la que poco a poco, unas luces lo iban iluminado todo, dando movimiento a la voz de Sufjan Stevens que empezaba a llenar el escenario, empezaba a llenar un gran espacio donde el silencio del público contribuía a darle religiosidad, fomentada por los coros y la música, por la puesta en escena, por el momento que se preveía como único.

Poco a poco, íbamos entrando. La voz de Sufjan en Español es fuerte, quizá difiera mucho de su voz a la hora de cantar. En un Español correcto lee lo que será el espectáculo: un viaje en una nave espacial, en la que él será el conductor, y todos no deberíamos dejar llevar.

Y nos dejamos llevar. Poco a poco, canción a canción, Sufjan Stevens desgranaba su último disco, The Age of Adz, un disco complejo, complicado, alejado de los anteriores, lleno de loops electrónicos que en las primeras escuchas no se entienden, pero que en concierto toman sentido, se entienden con contundencia, y él los defiende con ganas, explicando la base del mismo, la de un pintor obsesionado con dios, los viajes espaciales y el fin del mundo, autor de la misma portada del disco.

Un concierto complejo, arriesgado en la puesta en escena, lleno de imágenes, de proyecciones, de luces en los trajes, de bailes y de voces. Un montaje que se entiende en su totalidad, y que en su parte final nos animó a bailar, a acercarnos al escenario donde pudimos verlo de cerca, casi tocarlo, viendo de primera mano el gran talento del americano.

Ningún éxito excepto en el Bis, al cual salió después de casi cinco minutos de aplausos. Su canción más conocida, Chicago, cerraba un concierto de lujo en un Festival donde el tiempo es tan importante, y haciendo del mismo concierto una rareza, que espero que se amplíe (con justicia, y no sorteando las entradas) a otros festivales.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …