Ir al contenido principal

Dentro de nosotros.

Lo de ir al psicólogo en los tiempos que vivimos, acelerados, superficiales, repletos de insatisfacción, se ha convertido de un tiempo a esta parte en un acto lleno de normalidad, en una cotidianidad aceptada por todo el mundo, donde, lo curioso, muchas de las veces, no es acudir al psicólogo sino todo lo contrario.

Ahora, hoy, necesitamos "ser", rápidamente, queremos ser felices hoy, acariciar con las manos esa felicidad tan intangible que se nos vende cada día, a la que se nos obliga a llegar por todos los medios.

Queremos ser tan felices que nos volvemos infelices.
Somos tan felices que tenemos miedo de dejar de serlo.
Somos tan perfectos que buscamos imperfecciones que nos traben, que no nos dejen ver el mundo, y a veces, las religiones, los gobiernos, en definitiva, la sociedad en la que vivimos, no nos lo ponen demasiado fácil en ésta búsqueda de la perfección que se nos ha ido inculcando desde pequeños.

Caminamos equivocados, erramos buscando fuera lo que deberíamos encontrar dentro de nosotros.

Y en ese errar equivocado, entra normalmente el psicólogo. Alguien que quizá nos encauce en nuestro camino, y nos guíe en la oscuridad que padecemos, pero que, desde fuera, se ve con infinita claridad.

No hay muchas series, ni películas, que se hayan enfrentado al mundo de la psicología con valentía y con talento. Ya he hablado de una de la que vuelvo a hablar, In treatment, puesto que he acabado su tercera temporada, definitivamente, la peor hasta la fecha.

No es raro que haya sido la peor de las tres temporadas; el material con el que trabajaban en la primera estaba ya hecho, puesto que se trataba de un remake de una serie Israelí.

En este caso, además de recortar a un paciente (solían ser cuatro pacientes, y un quinto día donde el psicólogo hablaba con otro psicólogo) también nos han privado de la maravillosa Diane Weist...una pena.

Es raro lo de esta tercera temporada, porque todo es igual. La forma de rodar, las interpretaciones, los temas, sin embargo, hay algo que no funciona; las tramas no acaban de resultar interesantes, y los desenlaces son tan flojos que uno se pregunta si no ha estado perdiendo el tiempo al ver la serie completa.

Me temo, o sospecho, que HBO no hará más temporadas de esta serie, ya que al parecer costó mucho levantar esta tercera temporada.

 Una pena, ya que era muy interesante ver el trabajo de un psicólogo desde fuera, ver cómo trabajaba con los miedos, con los que heredamos; ver cómo hacía caminar al paciente;ver cómo escuchaba donde los demás sólo oímos; ver cómo sabía hablar para hacer reaccionar, ver, en definitiva, cómo iba curando cuando el daño, el dolor, es intangible, cuando la enfermedad está escondida, cuando no somos.

Cuando tenemos que volver a ser lo que en realidad no sabemos qué es.

Difícil tarea.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …