Ir al contenido principal

Lección de Anatomía.


Llevo varias semanas, quizá desde que acabé el libro, dándole vueltas a esta misma entrada; al enfoque, al desarrollo, a la misma solución que entable, casi perfectamente, con el contenido del libro, el cual, en el fondo, quiero que todo aquel que me lee, también lo lea, y claro está, disfrute tanto como yo lo he hecho.

Al fin y al cabo, es de lo que va este blog…de recomendaciones.

O no.

Voy a hablar primero del autor.

 Quizá, no, nada de quizá, es seguro, que no es uno de mis autores favoritos en cuanto a novelas. Las novelas de Javier Cercas no me han llegado, aunque, he de reconocer que lo he intentado con varias: Soldados de Salamina, y La velocidad de la luz fueron leídas, y como digo, quedaron en el baúl de las novelas que estaban bien, pero que no volvería a leer, ni siquiera, tristemente a recomendar.

Voy a seguir hablando del autor.

 Quizá, no, nada de quizá, es seguro, que Javier Cercas desde hace un tiempo es uno de mis articulistas favoritos. He tenido a varios. El primero, sin duda, Javier Marías; algunos de sus artículos han sido magistrales, a la altura de sus novelas; para aquellos que se atrevan, todos los artículos están editados, y algunos son demoledores. Sin embargo, Marías en los últimos tiempos ha dejado de sorprenderme: ya no me inquieta, ni me hace pensar tanto como hace un tiempo, y eso, en un texto tan pequeño como el de un artículo, es, cuanto menos, imprescindible. Elvira Lindo, Muñoz Molina, Carlos Boyero, Rosa Montero (qué grande también escribiendo artículos) Pérez Reverte, y Juan José Millás, son otros a los que sigo y que todavía no me han decepcionado hasta el punto de dejar de leerlos, diría o sumaría, que hay muchos de ellos a los que leo con pasión.

Pero me voy del autor, y quiero hablar de Cercas.

Los artículos de Javier Cercas en El País son, la mayoría de las veces, magistrales. Son divertidos, son profundos, están muy bien escritos, y a veces, emocionan como el mejor de los libros, sin contar que además, Cercas es un gran profesor, y a la vez que opina, enseña; con respeto, y con mucha educación, cosa que, en los tiempos que nos han tocado vivir, se agradece.

Quizá tenía algo de temor (por lo que digo, me encantan sus artículos, y no tanto sus novelas) a la hora de leer Anatomía de un instante, su última novela, que por cierto, se ha llevado el Nacional de literatura. Pero los temores se disiparon al leer el primer capítulo, ya que Cercas no había escrito una novela, más bien había diseñado un gran artículo, gigantesco, y lo había llenado de lo que mejor sabe, una ficción histórica, que en sus manos llega a ser trascendente.

Anatomía de un instante, se crea, según habla Cercas, de una imagen que le remueve, y es la de Adolfo Suarez el día del Golpe de Estado de Tejero. Suarez, se sienta en el sillón del hemiciclo del congreso, y allí espera, sin agacharse, al igual que Gutierrez Mellado y Carrillo, cuando los tiros atruenan en la sala. A partir de ahí, Cercas monta un tinglado reseñable para dar explicación no sólo a la imagen, sino a la España de la época, recién salida del Franquismo, y con el poso de una derecha anticuada queriendo recuperar algo que cree que le pertenece. Soberbio, Cercas retrata a cada uno de los que él cree protagonistas del Golpe. Tanto a los que lo vivieron como políticos, a los que estuvieron como parte, y a los que, por supuesto, lo perpetraron, en la sombra…o en la imagen del mismo golpe.

Poco más.

Solo recomendar encarecidamente la lectura del libro, y desear que Cercas siga escribiendo este tipo de libros, que a mi me gustan tanto. De todas formas, aunque no lo haga, no me entrará la depresión; sé que siempre me espera los Domingos en el quiosco, y allí, nos volveremos a encontrar.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …