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Viaje Italiano: La vuelta.

Quizá hay una parte que me interesa contar de este viaje, y que sin embargo, es la más desagradable, la más inoportuna, la menos divertida, y puede que, la más enriquecedora, ya que en los peores momentos es cuando el ser humano muestra su verdadera cara, imposible de esconder, e incapaz de reconocer en el futuro.

Quizá nos avergonzamos de nosotros mismos, de nuestras miserias, de nuestro interior malvado.

Nuestro vuelo fue cancelado el mismo día en que volvíamos a Madrid, y claro está, el disfrute quedó en un segundo plano, ya que la incertidumbre de la vuelta nos hacía tener solo una mirada de futuro: volver lo antes posible.

Como digo, al llegar al Aeropuerto de Bolonia nuestro vuelo de Iberia a Madrid había sido cancelado por motivo de la huelga francesa. Al parecer, al pasar por el espacio aéreo francés, los controladores tienen que dar permisos...los cuales no dieron a Iberia...y digo a Iberia, porque las otras compañias que volaban a España lo hicieron sin ningún tipo de problema.

La frustración, el enfado, los pequeños dramas, y finalmente el caos, se apoderaban de todos los viajeros que allí nos congregábamos, algunos, con mucho más problemas que nosotros, ya que la mayoría usaba Barajas como trasbordo para ir a Lima, Mexico, etc.

El desorden de Iberia, la falta de información, el desamparo en el que las compañias deján a los viajeros en este tipo de situaciones es inhumana, y para nada corresponde con un país desarrollado; pero así era. Más de cien personas nos encontrábamos sin respuestas, sin avión para los próximos dos días, y  sin nadie, absolutamente nadie, que nos dijera qué hacer con nuestros viajes.

Vergonzoso.

Finalmente, de entre el caos, creímos ver algo de luz. A Nacho y a mi nos daban un billete desde Venecia para la 7 de la madrugada del día siguiente. Cogimos un tren hacia allí, y un taxi hasta la estación para intentar pasar la noche durmiendo en el aeropuerto...desgraciadamente, a la llegada nos enteramos que el aeropuerto se cerraba. Finalmente, buscamos un hotel que nos constó un riñon para poder pasar cuatro horas hasta la salida de nuestro avión, y que Iberia nunca nos pagaría, ya que le problema de la huega no era suyo.

Finalmente, el viaje acabó, y ya en el metro que nos llevaba a la estación de Mendez Alvaro, después de que el cansancio no tuviera sitio donde anidar en el cuerpo, me encuentro con una mirada, difusa, cansada, violenta, y desafiante. Una mirada vista alguna vez en televisión, pero que nunca creí que fuera posible encontrarme. Una mirada vacía, desolada, quizá moribunda. Poli Díaz, el boxeador, me miraba desde el otro lado del vagón; el miedo que me provocaba su mirada me hizo bajar la mía, y de soslayo, sin que me viera, lo veía tambalearse, drogado, sin poder casi sostenerse, y sin la intención de amenazar a nadie, y mucho menos a mi, que aunque cansado, un pequeño empujón, lo hubiera hecho caer al suelo, sin nadie que se acercara a recogerlo.

Miré al  cristal y me vi en el reflejo, pensando que el final del viaje era lo menos dantesco del mismo.
Y que a veces, hay que saber mirar, y descubrir que es lo realmente importante.

Comentarios

combatientes70 ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
combatientes70 ha dicho que…
Tengo tan abandonados los blogs que no había leído esta última entrada tuya... la mirada de Poli... no sé si te he contado la tarde que pasé con él y su desorden y su miedo y el temblor... me juraba que nunca más... que él ya estaba curado... no lo creí... pero él necesitaba que lo creyéramos... creo que todos necesitamos que alguien nos crea o por lo menos nos haga el teatro de creernos... eso nos hace un poco más felices... besos
Amador Aranda ha dicho que…
Es verdad...no recordaba que tu tuviste alguna reunión con él por una serie que se iba a hacer...en fin...me miró, te juró que fijamente, y me dió un miedo que no veas...a nacho también, pero no lo reoonoció...para él fue un yonqui con el que nos podríamos meter en problemas...en fin...que putada todo. besos.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Hola Amador.

Qúé viaje ma´s guapo te has pegado por las italias, chulísimo. Y ha sido una gozada leerlo a través de diferentes posts. Saludos!

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