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Mi Vértigo Estival. (primera parte)

 Mi Vértigo 2010 empieza tarde, y es tarde, porque no llego a el Documental de Surfin Haciendo Surf, aunque ya le había echado un vistazo en casa de José. Así que, mejor no opino, ni critico, porque, está muy feo hablar y criticar sin haber visto antes. Al concierto de Fernando Alfaro sí que llego, y me gusta, pese a que yo no soy muy fan, y sus discos, incluidos los de Surfin Bichos (a Chucho le hice más caso) tampoco están entre mis predilecciones discográficas. Fernando da un buen concierto, sólo acompañado de su guitarra, pero el teatro le acompaña, y también el ambiente que se respira en el primer día del festival; En Jaén no hay mucha gente interesada por la música Indie, pero, los interesados son un público estupendo, respetuoso, y ansioso siempre por todas las ofertas que se les proponen cercanas. Los Jienenses poperos nos hemos acostumbrado tanto a tener siempre que viajar para ver y escuchar, que nos resulta hasta raro ir al pueblo de al lado a disfrutar de un buen concierto: esto empieza a cambiar, afortunadamente.

Acabo pronto la noche, a la espera de un día de trabajo, ya que esta vez me implico algo más en la realización del festival, no mucho, pero algo más...

...pero se me tuerce la mañana, y un pequeño incidente familiar me hace que la pase en urgencias...nada grave, y todo se retoma a media mañana en la placeta de la casa de la cultura.

Todo, los stands, el escenario, el equipo de sonido, se monta con cuidado para recibir a los que por la noche también llenarán La caseta Municipal. Montevideo suena, y la gente empieza a escuchar ese pop tan cuidado y tan delicioso. Llegan The Wedding Present, y prueban la paella que con cariño hacen Rosana, Inma, Jesús, Diego...riquísima. También Klaus & Kinski llegan, y conocemos a Marina, gran sorpresa personal, de la que ya hablaré luego.

Y poco a poco, la placeta empieza a llenarse. Es curioso como nos encariñamos con los espacios, como los hacemos familiares, cercanos, propios. De los espacios marteños, a la placeta, y a la casa de la cultura le tengo especial apego; muchos performaces, muchas horas de ensayo en el salón de actos, tantas horas en la biblioteca, o en el centro de información juvenil, y algún que otro cuentacuentos en esa placeta que ahora llena gente conocida y ajena, y que comparte contigo, y a la que tu, en cierto modo recibes porque la crees tuya, porque la haces tuya cuando estás allí. Se recuerdan los momentos felices, y también se recuerdan con quién se compartieron, y en cierto modo, se echa de menos a quién te recibió una vez allí, o a quién te despidió con un beso a la salida.

La tarde se llena de calor, de luz brillante, de sudor angustioso, de botellas de agua a medio enfriar, de amigos que te ayudan, de tiempo a contrareloj, de nuevas tareas. La tarde se llena de problemas, de muchos problemas, uno detrás de otro que hacen peligrar lo que se esperaba feliz; El auditorio se ha quedado antiguo: el lugar, que es perfecto para la realización de espectáculos para mucho público, ha sufrido al igual que muchas otras cosas las consecuencias de este invierno pasado tan lluvioso, tan largo, y sumado a su incuestionable edad, lo ha debilitado, y le ha quitado su propósito, dar seguridad, tanto al que actúa como al que viene a ver el espectáculo.

Todo se soluciona, más o menos, porque hasta que no acabe el Festival el miedo estará también presente.

El calor a las seis de la tarde es insoportable: una manguera en mitad de la Caseta riega a todo el mundo, incluido algún miembro de los Klaus.

Acabo la tarde llevando a The Wedding Present al Hotel. Su cantante, David Gedge se sienta a mi lado. Le dice a dos compañeros en Inglés, que menuda aventura (el día anterior les pierden los instrumentos en el aeropuesto, y no llegan hasta el día siguiente) Hablo con él, y lo intento tranquilizar al mismo tiempo que pido disculpas por los fallos. David es alto, es grande, y su apariencia denota bondad, sabiduría. Pese a haber viajado por todo el mundo, conocido imagino a gente muy importante, hoy está en Martos, y hará su trabajo con profesionalidad, con entereza, creyendo en lo que seguramente más quiere, en la música.

Se despide con un Gracias en Español. De nada, digo yo en mi torpe Inglés.
Sonríe.
Sonrío.
Se va.

Comentarios

combatientes70 ha dicho que…
Este año he disfrutado como nunca en el vértigo por muchas cosas, la primera porque cada año es mejor y va a más, segunda por el equipo humano que lo hace posible y tercera porque los músicos han actuado con profesionalidad... lo defines muy bien cuando hablas de David Gedge... recuerdo que cada año, había algún grupo de los que pasaban por el escenario que eras incapaz de volver a escuchar por su poca profesionalidad y su actitud... este año no, este año todos y cada uno de ellos han demostrado eso: que ser grandes profesionales va unido a ser grandes músicos...
combatientes70 ha dicho que…
y mejores personas, que se me olvidaba

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