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Mostrando entradas de julio, 2010

El mundo donde habita (segunda parte)

No sé si sería la solución: Legalizar todas las drogas. Quizá habría que probar. Quizá fuera la solución para tantas muertes, para tanta corrupción, para curar la degradación a la que se enfrenta el ser humano cuando las drogas están de por medio, cuando consume sin medida, sin información, cuando a veces también muere por culpa de las drogas, por culpa de las mezclas surrealistas con las que se tratan para abaratar costes.

Puede que algún día las drogas se vendan legalmente, en las farmacias, en los herbolarios incluso, quizá en los supermercados, y la gente pueda decidir si quiere tomarlas o no, informado sobre sus efectos, informado sobre sus consecuencias, sobre sus adicciones. Información en lugar de ocultación, de oscuridad.

Si hubiera una continuación lineal a El poder del perro, sin duda, sería la serie The Wire. Cronológicamente es lo que toca. Después de cultivar la droga, la exportación a los Estados Unidos, el país donde mejor se vende, es la forma más adecuada de seguir…

El mundo donde habita (primera parte)

Si existe alguien que demanda un producto, al poco tiempo se produce la oferta. Es la dinámica de nuestros días; todo se compra, todo se vende, y con todo se puede llegar a hacer negocio, a veces, hasta del humo.

No todo es legal, o al menos,  todos los gobiernos deciden qué es legal. A veces de manera arbitraria, o poco pensada, y otras, de manera inteligente: los gobiernos de los diferentes países deciden qué se podrá comprar y vender, y claro está, también ingresarán dinero a las arcas estatales a base de impuestos, o, como también ocurre y mucho, llenarán las arcas personales.

El dinero mueve el mundo, y la gente se olvida del mundo con el dinero.

Es curioso como, ahora que vivimos en la sociedad del bienestar, ahora que todo se puede comprar de manera fácil, es cuando las sustancias ilegales están dando más que hablar. Drogas ha habido siempre, y siempre se han consumido a lo largo de la historia, sin embargo es ahora cuando el comercio se ha globalizado y cuando se lucha cont…

Espera y verás.

Quiero escribir una entrada sobre Nyman porque, en uno de mis viajes diarios, cuando todo parece que va, pero no, cuando las prisas, y el estrés, cuando sabes,  pero no lo sabes muy bien, cuando el sí o no, entre agobios y entregas, cuando no te reconoces, y sin embargo te sientes más tú que nunca, cuando todo desaparece, aparece Molly, una de las canciones de la banda sonora de Wonderland, ese icono personal, que te alienta en los cambios. Y entonces piensas, que escribir sobre Nyman estaría bien, más que bien, pero no sabes muy bien cómo hacerlo, porque, reconoces que aunque te gusta, y te gusta mucho, es más, quizá sea el único compositor de bandas sonoras al que le prestas atención, tampoco sabes muy bien qué contar de él, más allá de que su música es un poco la música de la vida propia, más allá de que te acompaña en los momentos que te debe acompañar, en el cine, y en la vida, en la propia vida.

Esa tan difícil de imaginar.

Por eso, no escribes sobre Nyman, y crees que podrás …