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Mostrando entradas de abril, 2010

Cine y poco más.

Con los años, qué mala la edad, me he vuelto exigente, quizá demasiado, esto no lo sé. Antes era capaz de ver cualquier película que pudiera ser más o menos interesante, o que yo creía que lo podía ser: en fin, me he tragado bodrios estupendos, y, claro está, por el camino también he visto buenas películas.

Quizá ahora he ampliado el campo artístico, y ya no sólo veo películas o leo algún libro de vez en cuando, como hacía en mi adolescencia. Ahora también sumo las series, y la música, y en realidad, casi todo lo que se me eche por delante.

Seguramente me estoy perdiendo mucho cine, lo sé. Hace unas semanas Rosana y José me recomendaban una película de la que no había oído hablar, El primer día del resto de tu vida. La vi, y me pareció una de las mejores del año, sin duda. La historia trata la vida de una familia, francesa, de cinco miembros. Los padres, dos chicos, y una chica. Con un ritmo muy adecuado donde el montaje marca cada uno de los tempos narrativos de las historia de su…

La memoria lastrada.

Desde pequeños se nos enseñan que lo que tenemos, lo poco que nos regalan, nuestros pequeños tesoros, ya sean libros de aventuras, o un reloj barato, o un juego de mesa, debemos de cuidarlo, protegerlo, porque si se rompe, lo echaremos en falta, lo añoraremos cuando todavía no hemos aprendido a decir la palabra añorar. Se nos enseña que hay que cuidar la casa donde vivimos, recoger nuestro cuarto, ordenar nuestros juguetes; se nos habla del orden, y se nos insta a cuidar, en lugar de destruir, verbo que va más acorde con el ser humano, desafortunadamente.

De la casa, al colegio: también hay que cuidar los libros que tenemos, forrarlos para que así duren más, y puedan pasar de hermano a hermano, o vecino. Yo heredé muchos libros, ya subrayados, con nombres en sus portadas, y con declaraciones secretas en su interior: libros que sin querer me unían a la persona de la que habían sido dueño, y que, por lo general, yo volvía a dejar, una vez pasado el curso, e imagino, que la unión seguí…

Al fin y al cabo...

Los días, como son costumbre, me traen historias de muchos tipos; algunas reales, y tan extrañas, que me parece como si viviera en una película, y se me plateara dilemas morales al igual que a un personaje peliculero. Salgo de los dilemas de la mejor manera posible; quizá ya voy teniendo alguna que otra tabla en la vida, y puede que, las experiencias pasadas, me están sirviendo ahora para salir con los menores daños posibles.

Me guardo de todas formas el dilema, porque se necesita una delicadeza especial para contarlo, y no sé si yo voy a saber hacerlo. Quizá, la misma delicadeza con la que Gianni Di Gregorio pone la cámara en su estupenda y primera película, Vacaciones en Ferragosto. Comedia italiana donde un hombre de mediana edad que cuida de su madre, se le plantea un fin de semana de lo más peculiar. Divertida, y realista película, que me hizo reír a carcajadas cuando la vi.

Sigo en mi semana de los dilemas morales mientras ensayo una obra de teatro con el grupo de Pulianas. E…