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Ladrones.


Todos somos un poco ladrones. Ladrón, palabra imposible de endulzar. Dura, y agresiva, alimentada por la repetición de los siglos, por los ladrones que la inventaron. Una boca que se llena con la palabra. Ladrón. Y sin embargo, significa lo que significa. Un ladrón es el que roba. El más común, el que roba dinero. Guante blanco o negro. Ladrón de palabras. Quién no ha dicho alguna vez una frase ajena sin decir que no era suya. Ladrones sin saber que se es ladrón, con la mejor de las intenciones, pongo esto aquí, sin saber que perjudico, pero arreglo aquí. Ladrón de sentimientos, o de ideas, ladrón de besos. Este es poético, y no suena mal.

En inglés tampoco suena mejor, Thief. Es como una serpiente avisando de que nos llevamos el botín.

Todo esta semana me lleva a esa palabra. Y lo peor es que descubro que hay muchos más tipos de ladrones de los que creía. Todos son horribles, tanto los que saben que roban, como los que viven en la inconsciencia del hurto. Los segundos abundan incluso más, y viven a sus anchas, creyendo que hacen avanzar las sociedades, creyendo que con sus gestos amables, que con sus ejemplos de vida, lo están haciendo bien, y están educando a las generaciones futuras. En realidad, sólo son marionetas de los segundos, los que realmente roban a los ciudadanos, y que tan bien retrata Michael Moore en Capitalismo: Una historia de Amor.

No sé cómo lo hace, pero, cada nuevo documental de Michael Moore es una patada en el estómago a los políticos, a las sociedades incapaces de ver lo que está fallando. Como siempre, Michael Moore se centra en la sociedad americana, y además, endulza la Europea, cosa que tampoco debería de hacer, porque aquí se comenten también muchos actos delictivos, y los ladrones, al igual que los americanos, también han sabido buscar su forma de enriquecerse.

Es altamente recomendable ver el documental de Moore para observar de primera mano todo eso que nos han contado de cómo empezó la crisis, pero que no sabemos muy bien qué es. Las hipotecas basura Estadounidenses, y las formas que tiene Walt Street para nunca pillarse los dedos y que finalmente sea el ciudadano el que pague. Moore, con mucho humor como siempre, habla de estos dos últimos años que han sumido a buena parte del mundo en una crisis, y de cómo, los multimillonarios, han sabido también sacar provecho del mal ajeno para llenarse los bolsillos: la explicación de cómo consiguen convencer a Bush para “salvar” a los bancos americanos, es digna del mejor Maquiavelo.

No tiene miedo Moore, tampoco de enseñar a veces al pueblo americano, idiotizado con el sueño de ser rico, y asustado con las políticas Socialistas como si de un mal que les fuera a quitar todo se tratara. Y claro está, al nunca haber habido una política social en Estados Unidos, su educación, sanidad, y prestaciones sociales son nulas. En fin. Las políticas del miedo que tan bien han sabido usar los gobiernos americanos, les han salido redondas. Todo el mundo se las cree.

Ladrones no somos todos. No todos, al menos, eso me queda de consuelo al terminar de ver el documental, siempre con la sensación de que nada de esto se arreglará, y de que, vivimos igual que hace cincuenta años, y que viviremos mientras el bien común no sea una realidad. Nunca lo será, al menos, mientras siga habiendo ladrones que se crean más importantes que cualquier miembro honrado de la sociedad. Y eso, no pasará. Me temo que no.

Comentarios

Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
Que sabor agridulce me ha dejado. Es precioso este post, ama. Día que te leo, día que me robas el corazón....se me olvidaba que me gusta leerte.

Mañana vuelves a contarme de esto, pero con detalles. Que me gusta.

Un beso. En un intento de ir recuperando normalidad.
TQ.
R.
la maestra ha dicho que…
Este Moore insobornable sigue mostrándonos esa realidad que a veces intuimos pero que nos la tienen que fotografiar con el humor inteligente con él nos hila este documental y todo lo que cuenta. Me dejó impactada lo de los "campesinos muertos".... palabras trampa en documentos trampa que se firman regalandote, después de la muerte...
No lo puedo negar, soy una fan de Moore, por su claridad, por su atrevimiento, por mostrarnos la realidad.... Eso teníamos que hacer, organizarnos, cogernos grandes bolsas y plantarnos ante los bancos a que nos devuelvan todo lo que nos han robado...
las cárceles están llenas de pequeños ladrones.... ¿por qué no se detiene a los que realmente roban,.... las almas de las personas?.

Este cine es necesario para conocer la explotación que permitimos.

TeBeso

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