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Agujeros.

Tengo un agujero en el pantalón, pequeño, inapreciable, diminuto, pero que sé que está; No sé cómo se ha hecho, o si lo he hecho yo; lo toco, y se abre más y más; creo que debería no tocarlo, de lo contrario, el agujero acabará haciéndose grande, más y más grande, y al final, todo el mundo podrá verlo.

 En el fondo me da igual. Los pantalones siempre están llenos de agujeros; los agujeros vienen de fábrica, y la gente los ve, están acostumbrados a que los pantalones tengas agujeros. Los pantalones inmaculados resultan horteras.

Sigo mientras sé que el agujero está en mi pantalón, abriéndose poco a poco.

Todo sin querer, o quizá no, me lleva a la cultura, a profundizar en ella, a saber y querer saber más, y cada vez más, y sí, sin querer, veo los agujeros, aunque no los abro más de lo necesario, de lo contrario, todo el mundo los verá. Hago un curso de Gestión Cultura de Espectáculos, de rebote, la Maestra me lo dice, pero ella finalmente no lo hace.
Todos son números y presupuestos, y dietas, y sueldos, y viajes, y alquileres, y ensayos, y montajes, y subvenciones, y ganancias, y agujeros. Veo los agujeros cuando se quiere montar una compañía desde cero, y también los agujeros para montar a través de subvenciones casi todo lo que se quiera. No todo. Todo cae, todo se abre, al igual que el agujero de mi pantalón, al final, todo el mundo acaba viendo que algo falla. El talento sobrevive. Lo que es nuevo sobrevive. Me doy cuenta, también tristemente, ya lo sospechaba, ya me habían dicho algo, que en el mundo del teatro la cultura que no sea teatral, importa muy poco. Siempre hay excepciones.

Me compro una camiseta sin agujeros. De rayas, marinera, popera, me gusta. No me cuesta mucho. Entro en un Centro Comercial, y al salir, la camiseta pita. Bueno, ella no pita, el que pita es el antirobo. La camiseta es nueva, y está pagada, pero pita. Una y otra vez. Un dispositivo escondido en forma de etiqueta, cosido a la misma, hace que el sensor del Centro Comercial pite una y otra vez. Tanto robar y robar ha hecho que en las tiendas cosan a la misma ropa los sensores. Cabreado, arranco la etiqueta, y le hago un agujero enorme a mi camiseta nueva, agujero que no sé cómo coseré. Quizá lo deje así. Quizá si lo hago el agujero empiece a hacerse más grande, y acabe sin camiseta. Al fin y al cabo, este agujero ya lo ve todo el mundo. Al fin y al cabo, cuando hay agujeros en la cultura los ve todo el mundo, al fin y al cabo, cuando un trabajo no es bueno, termina viéndolo todo el mundo.

Sigo con el curso, cambio de profesores y el agujero se hace todavía más grande. La juventud, y la profesionalidad de la primera profesora, cambia por la veteranía del segundo docente, que sin remilgos habla de que subvencionar es primordial. Lo es, yo también lo creo, pero también creo que subvencionar siempre, y contar con las subvenciones como parte de un sueldo vitalicio no es justo. Hay que buscar también otro tipo de soluciones. ¿Cuales?. Ahí está el agujero.

Agujeros en los pantalones, y en el teatro, en la cultura, y en mi camiseta, agujeros que si se tocan quizá se hagan grandes, y todo el mundo pueda verlos, agujeros en camisetas robadas, que ahora son difíciles de sustraer, agujeros en la administración que algún día serán imposibles de superar, para cualquiera, para mi, para todo aquel que se interese por la cultura, pero, gracias a otros, le sea imposible acercarse a ella.

Quizá sea el momento de coger el hilo, la aguja, y ponerse a coser.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
ai que no quiero que me vean llora por la calleeeEeh iguaaaaaaaaaaaa que u
CHIKITICHIKITOPAPOOLOOOOOOOOOOHH!!!!!!!!!!!!!
Amador Aranda ha dicho que…
yo sé que tu hablas, pero no te entiend.
la maestra ha dicho que…
El problema de los agujeros es que están llenos de parches. No se resuelve el origen del problema solo se parchea. A mi me negaron hacer el curso por trabajar para un ente público... no les importa que haya gente interesada en aprender, no les importa que queden plazas sin cubrir... eso sí, dedican su tiempo en crear reglamentos con grandes muros y con muchos "requisitos" para poder acceder a este tipo de formación. Y puedo asegurarte que las subvenciones es el mayor parche (las grandes siempre se la llevan los mismos). La cultura funciona así: ahora deciden apoyar la industria del cine y dedican grandes presupuestos y empiezan a salir festivales de cine como patadas, fotocopiándose los mismos,... ¿Cuántos hay en Granada? Una patá.... ¿Cómo funcionan?--¡sin comentarios!...¿Qué afluencia tiene?... sólo hay que pasarse para contarlos.... Yo me pregunto, ¿no sería mejor hacer un sólo festival que abarcara varias temáticas, que tuviera mayor repercusión y dedicar el resto del dinero a apoyar otras artes como el teatro, ...?
Está claro que mientras las ayudas sigan teniendo este reparto tan desproporcionar,... poco crecimiento se puede esperar.

Besos
combatientes70 ha dicho que…
cuanta razón lleváis los dos... mi experiencia con la cultura fue nefasta... te das cuenta que los que mas la agujerean son los políticos incultos... ¿por qu´no se examinan a todos los que van para concejales?
Amador Aranda ha dicho que…
Pues sí, qué te voy a contar maestra...En fin. Esto es así. Me hubiera gustado que hicieras el curso conmigo.
Habría que hacer exámenes hasta para ser político, y test de todo tipo, claro, que nos quedaríamos sin ellos. Quién quiere ser político? En fin, es el pez que se muerde la cola.
Besos a los dos.

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