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La vida en alta definición.



Apenas recuerdo el débil blanco y negro que en las tardes iluminaba la sala de estar de mi infancia, tumbado en el suelo, y que con incertidumbre me mostraba un mundo lleno de historias; en los comienzos de una vida también empezaban a mostrarse al mundo los actores, y las actrices, los primeros dibujos animados, sin color, sin apenas sonido, que sin saberlo, empezaban a crear sin crear.

En mi familia bautizamos una película, la Vela,  que nos hizo reír mucho una noche. Nunca supe qué película fue, pero recuerdo las risas, al menos, es un bonito recuerdo para el blanco y negro que fue la primera televisión, que, con los años, iluminaría mi cuarto del que yo robaría imágenes prohibidas en mi descubrimiento adolescente. Las primeras películas fueron en Blanco y Negro, luego, con los años, llegaría el color.

Y llegó el color, en una televisión Danubio que duró muchos años, y de la que la infancia consiguió quedarse con los colores de Mary Poppins, o de la Bruja Novata, y sí, también robó el recuerdo de Lo que el viento se llevó, porque a mi madre le gustaban los grandes dramas, y a mi empezaba, sin saberlo, a interesarme el cine, o las historias, no estoy seguro. Lo que sí es seguro es que empecé a ir al cine, a el San Miguel, al de verano y al de invierno.

Y el cine se hizo grande en las sesiones dobles acompañados de amigos, o solo. Y las películas se cortaban, intermedios aparte, y siempre juraba que nunca volvería a ir al cine, aunque cada invierno, cuando sacaban los cartelones con las películas de la temporada, yo estuviera un rato viéndolas, escogiendo qué películas vería ese invierno, y llenando los días de incertidumbre, a la espera siempre de todas las historias que tenían que venir. La dulce y amarga espera que podía ofrecer un pueblo pequeño del que todavía no tocaba salir.

Y vinieron más historias, con la llegada del VHS, yo me perdí la etapa de los videoclubs Marteños, el 83 y el de Vicente, con esa manera tan rara de alquilar; sin embargo, me empapé bien del cine en el Chaplin y el Popy, a los cuales acudía religiosamente los viernes y sábado para gastarme la paga en el cine de estreno y clásico: lo devoré todo, tan rápido, con tantas ganas, con aquella ansiedad, que quise más. Siempre quise más.

Y tuve más. En Jáen, en los cine de la Loma, Cervantes, Gran Eje, y sobre todo, el descubrimiento de la versión original en la Universidad Popular. La versión original con los años también la trajo el maravilloso DVD. El Vhs se relegaba a un segundo plano ante la imagen perfecta que proporcionaban los dvd´s. Y creí que no habría nunca más, pero me equivoqué. Está bien equivocarse.

El cine se hizo gigante al venir a Granada. El Kinepolis tenía salas muy cómodas, y las pantallas no eran grandes, eran gigantes. El único pero es y siempre lo será, que en España no existan cines en Versión Original con pantallas como las del Kinepolis. También llego el 3D.

Ahora, llega a casa el HD. Con el Blue Ray. Se ve tan bien que parece irreal. Todo será acostumbrase, imagino, porque, el cine también se hace con estos pequeños pasos, que nos hacen avanzar, y siempre querer más. Siempre esperar más. Siempre superar el, “y qué más”.

Y qué más. Qué vendrá mañana. Qué nos esperará en los próximos años. Quizá nada, porque, al final, las historias se cuentan igual en televisores en Blanco y negro, que en HD, y la emoción, tiene más que ver con lo que se cuenta que con el medio en el que se ve.

Quizá esperemos verlo todo claro. Quizá la vida no sea clara, y necesitemos el HD. Qué más da. Ahora empieza mi etapa HD. Bienvenida sea. Ya os iré contando también, todo lo que se pueda contar, que sin duda serán historias interesantes, llenas de color, de blanco y negro, y de sonido.

Comenzamos. Seguimos. Siempre seguimos.

Comentarios

combatientes70 ha dicho que…
amigo, con años de diferencia el mismo proceso... aunque nunca me han gustado las grnades sales tipo kinepolis... será que las películas que se proyectan allí no me interesan... soy de los cines renoir, de los princesa, del alphaville de toda la vida, ahora golem... cada vez aguanto menos la tele y no he llegado el blue ray... me siento agusto metiéndome en una sala y las series en el portátil... pero siempre consumiendo ficción... besos desde un madrid helado
Amador Aranda ha dicho que…
...yo también prefiero los princesa, pero...es lo que tiene vivir aquí. También tenemos la filmoteca, pero bueno, no es lo mismo...jeje. Besos guapo.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Hola Amador!!

Pues bienvenido al HD... y a disfrutar del buen cine de alta definición en casa... Yo espero que también en breve...

Saludos!

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