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Cansados, agotados, felices.

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Cansados, acabamos agotados en la infancia, aprendemos y aprendemos, de nuestros padres, sobre todo, de nuestra familia, de nuestros profesores, amigos, aprendemos a ser lo que ahora somos, o lo que creemos ser, sin saber muy bien qué será, qué seremos, en qué nos convertiremos, y siempre, a veces, con la convicción de que no estamos equivocados.


Vivimos nuestra edad infantil, y a la vez, cada vez que avanzamos, nos vamos convirtiendo con prisa en algo que cuando seamos mayores no nos gustará, queriendo, quizá, queriendo volver a ser los niños que querían ser mayores.


Spize Jonze habla de esto en su película, un poco, de la vida de un niño, de la vida de unos niños que son monstruos, y que, como peterpanes, viven en una isla donde sólo ellos existen. Los juegos, y la infancia se mezclan en la película de Jonze, Donde viven los monstruos, muy bien rodada, y que, me gusta, y a la vez me decepciona, ya que soy un verdadero fan del cine de Jonze, y esta película en concreto no alcanza el nivel que yo espero.


Agotados, llegamos a la juventud, y allí, toca desaprender lo aprendido, quedarnos con lo que nos gusta, con las ideas que nos enseñaron, pero que no tiene porque ir acorde con nuestra forma de vida, puede que sigamos el mismo camino de la infancia, pero no, no en todos los casos lo aprendido fue lo correcto, lo aprendido fue correcto para nosotros. Llega el tiempo de las decisiones, de las dudas, de los enfados sin sentido, de los choques con los que educaron, llega el día de la rebeldía, y de las dudas, el momento de romper la infancia para no recuperarla, el momento de crecer, el momento de elegir ser, de caminar solo, de descubrir que hay que caminar solo, de saber que la soledad es un camino de vida, también a veces gustoso, también a veces...


Precious, película revelación de la temporada en Estados Unidos, y que, seguro, estará nominada a los Oscar, trata la historia de una chica de 16 años con una vida terrible en que el aprendizaje infantil no la ha dejado ver más allá de su casa, donde un micromundo agobiante, e insano, la tiene encadenada a una madre maltratadora y a un padre violador de la que está embarazada. Terrible, y durísima, Precious es finalmente una bonita historia sobre “desaprender”, sobre la posibilidad de salir cuando el destino que se cree tener no es el que se quiere para uno mismo. Muchos logros tiene la película, ya que la dureza de la historia la hace caminar en una cuerda floja donde el ridículo puede aparecer entre la dureza de la historia, pero en todo momento, al igual que Precious, la película sale airosa.


Felices, también aprendimos a ser, y caminamos, poco a poco, seguros, inseguros, juntos, separados, en soledad, aprendiendo que desaprender es difícil, y complicado, y que volveremos a hacerlo, y aprenderemos de nuevo, para volver a ser, siempre, lo que nosotros queramos ser.


Cansados, agotados, felices, como adultos que quieren volver a ser niños.




Comentarios

Ricardo Baticón ha dicho que…
Hola Amador!

antes de nada... Feliz Año 2010!

oye, no había oído hablar de esta peli, Precious, y dices que ha sido toda una revelación en EEUU... Pues nada, que durante el 2010 veamos pelis... muy guapas!

Saludos!
Amador Aranda ha dicho que…
Feliz año para ti también Ricardo.
La peli de Precious está bastante bien,...la verdad es que llevo un atracón de peliculas estos días, ya hablaré de ella, creo que en una entrada grande...y así me las quito de golpe. Un saludo Ricardo.

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