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Siempre esperar.



Cambia todo. Cambia la forma que tenemos de mirar, de observar, de vivir, de encontrarnos con los demás, con nosotros mismos, con nuestros miedos, antiguos, y los nuevos, los que viven en el cambio, ocultos y a punto de saltar, sí, esos también. Con poco, apenas, apenas con una llamada, o con una conversación, todo se vuelve distinto, todo se mueve hacia el cambio que no quisimos tener, pero que ahora, contra todo pronóstico, nos tenemos que enfrentar, y no se sabe muy bien si con pasión, o con resignación, quizá lo segundo, quizá lo primero. Quizá, siempre el quizá. La duda en el pensamiento.

Veo la tercera temporada de Mad Men, casi una semana después de ver la segunda, y todo cambia: los personajes cambian, las tramas cambias, los lugares cambian, la sociedad americana cambia, haciendo la serie más grande de lo que ya era, y convirtiéndola en algo diferente, cuando sigue siendo lo mismo. Los cambios son imperceptibles, pero existen, todo tiene que cambiar, la sociedad cambia aunque nosotros nos queramos, y debemos cambiar, debemos obligarnos al cambio para no quedarnos atrás, para que todo cambie y sin embargo siga igual. Qué difícil elección. Seguir, o quedarse.

En estos días todo cambia en internet. Nuevas leyes nos obligan al cambio. Sin duda era algo esperado. No se puede estar siempre de la misma manera. La gratuidad tiene un límite y quizá ya ha sido rebasado. Por mi también. ¿Y ahora, qué?. Hacia donde tenemos que cambiar, hacia donde tenemos que movernos. No, no podemos volver atrás. Todo ha cambiado, y la vuelta atrás es imposible. ¿Van a cambiar nuestros hábitos? La versión original por fin ha sido accesible, no sólo en las grandes ciudades. Las series se han podido ver antes de sus estrenos en televisión. La televisión ha maltratado a las series, al cine, haciendo de la elección una forma de ocio. ¿Se acabará la posibilidad de elegir, y tendremos de nuevo que esperar a que nos maltraten los programadores televisivos? Quizá la publicidad dentro de las descargas lo hago todo legal. Se habla de un programa parecido a Spotify que se ha creado en Suecia. Quizá sea una forma de salvación. Quizá, no lo sé, quizá. La herramienta de internet es fuerte, compleja, sencilla, y nos ha hecho cambiar a pasos agigantados, nos ha hecho crear una forma de vida diferente de la que teníamos, y que ahora tendremos que olvidar. ¿Dónde está la solución?. Tarifas planas de series, de música. Si no hay formato físico no puede costar igual. Es imposible. No hay distribución. Del artista al espectador. ¿Qué cambiará? ¿Qué nos cambiará?

Antes del cambio la incertidumbre se asienta en el pensamiento. Siempre he odiado la incertidumbre, en cualquiera de los ámbitos de mi vida. Odio el saber que todo puede ir bien, o que todo puede ir mal, pero que yo no puedo hacer nada para solucionarlo, más allá de posicionarme, o no. Quizá no quiero. Quizá los cambios sean buenos. Quizá no. Quizá la incertidumbre se haga día a día más grande. Odio el quizás.

Y sin embargo, y pese a todo, pese al tiempo, pese a la espera, pese a quién le pese, nos queda esperar.

Siempre esperar.

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