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Universo Campanella





Convivo por unos días con el mundo, que ni es curioso, ni es peculiar, más bien realista y complejo, de Juan José Campanella, director de nuevo en alza, y que, yo, como mucha gente, conocí con la estupenda El hijo de la novia, aunque ya había hecho otras películas como El niño que gritó puta.

Y digo que está en alza, porque durante un tiempo no lo ha estado, o por lo menos, el público, el Español, se olvidó de él y no lo apoyo viendo una estupenda serie que yo he devorado en varios días, Vientos de Agua, y que emitió Telecinco, aunque sólo tres capítulos. Ahora, también está en los cine su última película, El secreto de sus ojos, que también recomiendo encarecidamente.

El universo de Campanella, o su mundo, es realista, o al menos, intenta hacer sus personajes lo más reales posibles, haciéndoles hablar con unos diálogos que rozan en muchos casos la perfecta linea con el mundo real, y que, gracias a ellos, se produce la magia de la empatía, y de la emoción, tan difícil de conseguir.

Pasa esto, claro está, en Vientos de Agua, serie que narra la historia de dos generaciones de una misma familia, en dos lineas temporales. Una, la del padre, Asturiano que tiene que abandonar su pueblo y viajar hasta Argentina, donde tendrá que hacerse una vida que no le dejaron hacer en España. La otra linea en el argumento es su hijo pequeño, un Arquitecto en una Argentina en crisis, corralito incluido, y que decide viajar a España, para encontrar también su futuro, encontrándose con una situación muy diferente de la que esperaba, ya que entra en el numeroso y menospreciado grupo de los inmigrantes, sin papeles, sin privilegios, sin derechos.

En trece estupendos capítulos, Campanella habla, aprovechando las dos épocas que la trama le facilita, de los acontecimientos históricos más importantes ocurridos en Argentina, y también, de reflejo, en España. Revoluciones, guerras, y avances sociales, se mezclan de forma maestra con las tramas personales, la cuales le da también pie para hablar de la familia, y de los hijos, de las relaciones de pareja, de la soledad, y del ser humano, de su realidad, y de su complejidad. Quizá, el único pero que le pongo a la serie, es que pierde ritmo a mitad de temporada, pero lo recupera de nuevo, aunque, en el fondo, no me guste mucho su capítulo final. Campanella aprovecha la memoria colectiva que todos tenemos de nuestros abuelos, los recuerdos prestados, para emocionarnos con los capítulos, haciendo la visión una forma de adentrarnos en nosotros mismo, y recordar nuestro pasado no vivido, pero que forma parte de nosotros como si no nos hubiera sido contado, y lo hubiéramos disfrutado nosotros.

De lo que si me gusta todo, o casi todo, es de El secreto de sus ojos. Pese a que me gustaría hablar de la película, no quiero hablar de su trama, que es de lo más interesante, y como yo mismo fui virgen, no me gustaría desvelar nada. Más allá de tramas, la película goza de un ritmo estupendo, y de un guión impecable, donde la comedia se mezcla con el drama, y te hace disfrutar como un niño delante de la pantalla del cine. Muy grande Campanella también en esta última película, y en fin, yo acabo ya de habitar su mundo, aunque sólo sea por un tiempo, a la espera de que me ofrezca cosas tan maravillosas, como su Vientos de Agua, o El secreto de sus ojos. No dejéis de verlas, merecen la pena.

Comentarios

Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
Gracias, ama, la acabo de apuntar y desde ya estoy en ello. Me gusta la historia que has contado sobre la serie. Qué paradoja la vida, tener que hacer camino inverso para sobrevivir.

El beso que llenas de emoción.
TQ
R.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Campanella me parece un director excelente, por eso tengo muchas ganas de ver El secreto de sus ojos, que además tú nos recomiendas. Y además está el genial Ricardo Darín. Saluds.
Amador Aranda ha dicho que…
Mírate también la serie, si puedes. Son como trece películas pequeñas, es una joya, en serio.

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