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La decepción


La decepción es un sentimiento vacío, sin sentido, que se estanca en el pensamiento y es difícil eliminarlo, ya que, contra la decepción hay pocos remedios con los que luchar, esta, la mayoría de las veces es ajena a nosotros, algo que no hicimos, pero que hicieron amigos, conocidos, padres, o, simplemente, gente a la que admirábamos, y que de un día para otro, nos decepciono con sus cambios, o fuimos nosotros los cambiantes y los que ya no vimos con idénticos ojos sus acciones, sus movimientos, sus deseos, y sobre todo, sus palabras.

Odio profundamente la decepción, quizá porque a veces también peco de confianza y me dejo llevar por las palabras y por los actos de la gente en la que la deposito  y que, sin querer, me decepciona. Claro está, también yo decepciono, puesto que, muchas de las veces esta viene dada por un sentimiento recíproco que afecta a las partes. En el peor de los casos, la decepción, cuando viene de la mano de gente cercana, es posible solucionarla, o simplemente, uno entabla una relación diferente de la que se tenía, y de ahí, vuelve a nacer algo parecido al entendimiento,  aunque en el fondo, nunca llege a la amistad que se tenía. Lo que tenemos cerca y exceptuando casos extremos, es fácil moldearlo, moldearnos, y adaptarlo y adaptarnos para que todo fluya de la mejor de las maneras.

En el peor de los casos, la decepción puede llegar desde sitios lejanos, ya sean, cineastas, músicos, o escritores, que con sus trabajos hemos seguido y casi venerado, y que, en el momento en que llega la vacía decepción, pasan a formar parte de gente a la que, en la mayoría de los casos, no volveremos a seguir.

Me ha pasado hace unos días, todavía estoy intentando acabarlo, con un autor al que admiro, Philip Roth, y su última novela, Sale el espectro, que no me ha gustado, pese a que los aciertos, y las carencias de este novelista también aparecen en la novela. La novela trata la historia de un escritor que después de un tiempo de exilio en un pequeño pueblo, vuelve a la gran ciudad, donde entabla relaciones con dos escritores jóvenes, con los que teóricamente tiene que intercambiar su casa. La novela, como tema principal, habla de los años después del 11 de septiembre, y de cómo la sociedad americana vuelve a votar en masa a G.W,Bush. Ya no cuento más, pese a que, tampoco recomiendo la novela, pese a que me ha decepcionado, pese a que sé que me volverá a costar trabajo coger otra novela de Philip Roth, pese a que sé que la decepción es un sentimiento vacío, estancando, que no sirve para nada, más que para que nos hagamos preguntas, y pensemos si, pese a todo, pese a nosotros, pese a lo que creemos de nosotros mismo, podamos estar equivocados. Es bueno preguntárselo de vez en cuando.

Comentarios

. ha dicho que…
La decepción y el desencanto... qué sentimientos más..., a mi me parecen como un virus, el de la gripe o una gastroenteritis de esas que te deja unos días con el cuerpo hecho polvo...

Yo suelo poner distancia con la gente... así no me decepcionan, me cuesta depositar confianza en la gente o abrirme y dejarme querer..., se que me pierdo mucho, pero así luego la caída sera menor.

Las decepciones artísticas o de una índole me las tomo de otra manera...

El que no decepciona es tu blog, como siempre (aunque no me prodigue mucho últimamente).

Un abrazo
. ha dicho que…
otra índole, se entiende...
Amador Aranda ha dicho que…
Gracias niño..por cierto, qué no nos vemos ya desde hace un tiempo y tenemos un videoblog pendiente. un abrazo.

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