Ir al contenido principal

Adoration.


Creo que tengo memoria, al menos, una selectiva que me hace recordar cosas que la mayoría de la gente no recuerda, o que, puede que sólo yo me acuerde de recordar, o de mirar. Guardo también, como cajón de sastre donde todo cabe, las modas de los que fueron, de los que alguna vez se dijeron que era genios, o que, simplemente, se les prestó más atención que a otros, que ya venían siguiendo la estela de la decadencia. Atom Egoyan estuvo relativamente de moda mucho tiempo, yo, simplemente me enamoré de su cine, y también imagino, que para que se hablara de él, se tuvo que dejar de hablar de otros, que serían también muy grandes.

Ayer veía Adoration, penúltima película de Egoyan, la última, Chloe, remake de una película francesa, se estreno en el último festival de San Sebastian. Adoration no ha tenido tanta suerte, o al menos, no sé en cuantos sitio se habrá estrenado, en España no. Sin embargo, después de la algo fallida, Whrere The truth lies, Egoyan vuelve a retomar un carácter intimo en sus propuestas, creando personajes desorientados como ya hizo en Exótica o El dulce porvenir, y dotándoles de la culpa a un pasado desconocido, pero que intentan desgranar para poder seguir viviendo. Historia compleja, donde un adolescente intenta descubrir si su padre era un terrorista palestino, y donde la imaginación del propio adolescente creará un debate a través de webcams...muy interesante el recurso por cierto.

En fin, como digo, no sé si Egoyan volverá a estar otra vez de moda, o simplemente, estará en el limbo de los directores que estrenan películas, y los medios y las distribuidoras no le harán caso. Yo, en la medida de lo posible, intentaré seguir viéndo sus películas, porque, sinceramente, me parecen del mejor alimento que se le pueden dar a los ojos, y a los sentidos.

Adoration. V.O.S

Comentarios

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …