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Mostrando entradas de octubre, 2009

After

Ayer me di cuenta de que en los cines de al lado de casa (Kinepolis), proyectaban After, película que, como todo lo que hace Alberto Rodriguez, su director, me apetecía ver. Por supuesto, corrí para ir a verla, porque  era Jueves, y hoy viernes, sin duda, tristemente la quitarían. Así ha sido, al menos en los Kinepolis. Por lo menos, Miguel Angel  y yo, pudimos disfrutarla...
Alfter cuenta la historia de tres amigos, Julio, Manuel, y Ana, que ya han cumplido los cuarenta, y que, dentro de sus aburguesadas vidas, tienen una noche de marcha, que se prolonga hasta el día siguiente. Contada en dos tiempos, la película se va centrando tanto en la noche que los tres viven, como en su vidas propias, haciendo más interesante aún esa salida nocturna.
After, hasta la fecha, es sin duda la mejor película de Alberto Rodriguez, director atípico, que junto con su amigo, Santi Amodeo se están haciendose de una filmografía propia de lo más curiosa y de lo más interesante.
After es dura, un mazazo en el …

Inconexo

Los días me resultan inconexos, como si faltara siempre algo en todos lados, como si el conflicto no surgiera, pero estuviera a punto, rozando el climax, cambiándolo todo. Rosana e Inma me acompañan en un corto. Escribo el corto, lo intento, reescribo, y escribo, me doy cuenta, o me vuelvo a dar cuenta, en que si la escritura narrativa me divierte, la de guiones me aburre. Cojo la cámara para los ensayos, y me divierto, aunque el guión aún es inconexo, como los días. Los días también me llevan de nuevo al Eterno amanecer de una mente sin recuerdos, o a Olvídate de mi, de Michel Gondry, película que por fin compro en DVD a precio razonable. El guión es perfecto, pero los personajes tienen vidas incompletas, amores zanjados que borran para que no tenerlos más en el recuerdo, para que sus vidas sean inconexas. Veo también, 500 días juntos, y me recuerda a Olvídate de mi...es más, si no existiera 500 días juntos sería una peli que no estaría mal...buena música, personajes curiosos, y acto…

Modern Family

La curiosidad me hizo acercarme a una serie que acaba de empezar en Estados Unidos, en la Abc, cadena, por otro lado, infravalorada al lado de Showtime y HBO, pero que ha dado series tan buenas como Perdidos o Mujeres Desesperadas. Modern Family cuenta la historia, a modo documental, con entrevistas sobre sus vidas incluidas, de tres familias: Una, la aparentemente más simple, es la más tradicional, hombre y mujer, y sus tres hijos. La segunda, Hombre mayor divorciado de neurótica, se casa con Mujer joven y Colombiana, y monísima, que trae consigo a un hijo de una relación tempestuosa con Colombiano atractivo. La tercera pareja está formada por dos hombres, que han adoptado a una niña Coreana, uno, con un refinado gusto estético, snob, y tímido, y el otro, con un ego enorme, simpático, y dramático a partes iguales.

La receta de la serie, es, incluso mejor de lo que parece. Las tramas llevan a la carcajada, y los diálogos son acidísimos, riéndose y a la vez conviviendo con las familias,…

La decepción

La decepción es un sentimiento vacío, sin sentido, que se estanca en el pensamiento y es difícil eliminarlo, ya que, contra la decepción hay pocos remedios con los que luchar, esta, la mayoría de las veces es ajena a nosotros, algo que no hicimos, pero que hicieron amigos, conocidos, padres, o, simplemente, gente a la que admirábamos, y que de un día para otro, nos decepciono con sus cambios, o fuimos nosotros los cambiantes y los que ya no vimos con idénticos ojos sus acciones, sus movimientos, sus deseos, y sobre todo, sus palabras.

Odio profundamente la decepción, quizá porque a veces también peco de confianza y me dejo llevar por las palabras y por los actos de la gente en la que la deposito  y que, sin querer, me decepciona. Claro está, también yo decepciono, puesto que, muchas de las veces esta viene dada por un sentimiento recíproco que afecta a las partes. En el peor de los casos, la decepción, cuando viene de la mano de gente cercana, es posible solucionarla, o simplemente, …

Adoration.

Creo que tengo memoria, al menos, una selectiva que me hace recordar cosas que la mayoría de la gente no recuerda, o que, puede que sólo yo me acuerde de recordar, o de mirar. Guardo también, como cajón de sastre donde todo cabe, las modas de los que fueron, de los que alguna vez se dijeron que era genios, o que, simplemente, se les prestó más atención que a otros, que ya venían siguiendo la estela de la decadencia. Atom Egoyan estuvo relativamente de moda mucho tiempo, yo, simplemente me enamoré de su cine, y también imagino, que para que se hablara de él, se tuvo que dejar de hablar de otros, que serían también muy grandes.

Ayer veía Adoration, penúltima película de Egoyan, la última, Chloe, remake de una película francesa, se estreno en el último festival de San Sebastian. Adoration no ha tenido tanta suerte, o al menos, no sé en cuantos sitio se habrá estrenado, en España no. Sin embargo, después de la algo fallida, Whrere The truth lies, Egoyan vuelve a retomar un carácter intim…

El Riesgo

Después de una tremenda promoción, de críticas, tanto por su elevado presupuesto, como por la misma película, después de una espera que siempre se hace interesante sabiendo quién está detrás del proyecto, por fin, ayer estuve viendo Ágora, la última película de Alejandro Amenábar.

Después de ver la película lo primero que pensé fue, en menudo embolao se ha metido éste muchacho. Y es que, desde hace un tiempo, me da la impresión de que, al contrario de lo que pueda parecer, la Religión cristiana en España está en auge, y todo ataque que se le hace a la misma, termina en contra del libro, película, o medio de expresión en el que se critique a esta iglesia, que, afortunadamente, no somos todos. Hace un año, la estupenda Camino, de Guillermo Fesser, película grande y con muchas lecturas sobre la gran mentira que es la religión, acabó sin ser apenas vista, cuando, por su calidad, tendría que haber sido uno de los éxitos del año. Por otro lado, no hace muchos años, La Pasión de Cristo, de M…

Series acabadas, de siempre, y nuevas.

Es curioso como, al menos en mi caso, imagino que hay más casos, siempre hay más, las series ya forman parte del consumo diario de historias, a las que ya pertenecían los libros, y las películas, y el teatro. Lo peor, o lo mejor, ahí cada uno, es que el abanico de series se ha multiplicado por tres en los últimos años, y, de tener una o dos series a las que se seguir, algunos hemos pasado a tener diez, u once, o más. Ni que decir tiene, que esto de las series es una elección, y cada uno se puede enganchar o desenganchar cuando buenamente quiera o pueda, según el grado de adicción a la misma.

Septiembre y Octubre son meses fatales para las series, porque es cuando hay que tomar la decisión de cuales dejar, cuales seguir, y a cuales engancharse. Las que dejar, después de ver algo de los primeros episodios, ya las tengo más que claras: Anatomía de Grey, serie que me ha dado muy buenos momentos, pero que, ya no me creo, y que me aburre. No pude acabar su capítulo doble de hace dos semana…

Si la cosa funciona.

Los grandes aciertos y los grandes fallos de las películas de Woody Allen nacen del mismo sitio: sus neurosis. Y es que, los temas que Woody Allen ha tratado definen perfectamente su filmografía: el miedo a la muerte, la religión, el sexo, y como experto en los temas, ha dado grandes obras maestras como Hannah y sus hermanas, o Misterioso asesinato en Mahattan. Los temas, vuelven a repetirse en Si la cosa funciona, temas, que divierten y te hacen echar unas estupendas risas, pero que, en el fondo, nos hacen pensar que vuelven a ser los mismo que durante años nos ha contado, de ahí, los grandes fallos de las películas de Woody Allen en sus últimos años. De todas formas, Si la cosa funciona, se deja ver, mucho mejor que las anteriores, y te hace pasar unas dos horas en el cine, disfrutando otra de Woody Allen, sin esperar mucho más de lo que siempre nos ha dado, pero al mismo tiempo, disfrutando con todo lo que todavía nos sigue dando.

La verdad, es que por una parte está el cine, y por…

Universo Campanella

Convivo por unos días con el mundo, que ni es curioso, ni es peculiar, más bien realista y complejo, de Juan José Campanella, director de nuevo en alza, y que, yo, como mucha gente, conocí con la estupenda El hijo de la novia, aunque ya había hecho otras películas como El niño que gritó puta.

Y digo que está en alza, porque durante un tiempo no lo ha estado, o por lo menos, el público, el Español, se olvidó de él y no lo apoyo viendo una estupenda serie que yo he devorado en varios días, Vientos de Agua, y que emitió Telecinco, aunque sólo tres capítulos. Ahora, también está en los cine su última película, El secreto de sus ojos, que también recomiendo encarecidamente.

El universo de Campanella, o su mundo, es realista, o al menos, intenta hacer sus personajes lo más reales posibles, haciéndoles hablar con unos diálogos que rozan en muchos casos la perfecta linea con el mundo real, y que, gracias a ellos, se produce la magia de la empatía, y de la emoción, tan difícil de conseguir.…