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Drogas duras.


Para mi, muchas de las veces, lo interesante de una novela no es la historia que cuenta. Eso queda claro. Soy fan de Marías, y éste tiende a contar poco en sus historias, investigando más en la forma de contarlas, o de no contarlas, que en la estructura que la misma historia tenga tras de sí. Pero iré más allá. A veces, lo que realmente me puede interesar de una historia en una novela, es la capacidad del escritor para describir el detalle, el hecho, o los hechos,  que son difíciles de explicar incluso en la realidad; los pequeños momentos que vivimos los humanos unos con otros, y que son tan invisibles que al verlos en una novela te hacen dar un pequeño vuelco al corazón. Los detalles son minúsculos, nimiedades que puedan hacer que una relación cambie por completo, o que dejemos de ver a alguien como creíamos que era, o quizá, con solo dos frases, nos decepcione para siempre, o lo queramos para toda la vida, o lo odiemos sin remedio.

Hace unos meses, gracias a dos estupendos artículos de El País, uno de Rosa Montero y otro de Carlos Boyero, empecé a interesarme con Patricia Highsmith, escritora americana a la que yo conocía sobre todo por sus adaptaciones cinematográficas; la estupenda El Talento de Mr Ripley, dirigida por Anthony Mingella, y Extraños en un tren, dirigida por Alfred Hithcock. También había leído Siete cuentos Misóginos, unos relatos geniales sobre mujeres.

Diría mucho a mi favor que no fui prejuiciado hacia su literatura, pero, no sería verdad. Me fui al tópico, que no era más que la Highsmith era una escritora de novela negra y de asesinatos. Cosa que también es, pero, la lectura del primer libro que tuve en mis manos, El Cuchillo, hacía que en sus primera cien páginas se me fuera de la cabeza cualquier clase de prejuicio o de tópico. El Cuchillo era, al menos en sus primeras páginas, la historia de una pareja en crisis, que se hacía daño con la palabra, y que la Highsmith, la dota de profundidad, de realismo, haciendo insostenible a veces la lectura por el dolor que te provocaban ambos personajes en la relación. Creo que la disección o la radiografía de los personajes se le quedan cortos para hablar de esta escritora, que con la trama del primer libro que leía, ya me había conquistado.

Por supuesto, me empezó el mono, y me fui a la librería Babel a buscar más libros. Desgraciadamente, no tenían muchos, aunque pude comprar, Crímenes imaginarios, que devoré en pocos días, y Pájaros a punto de volar, cuentos cortos que guardo para el final de las lecturas de la Highsmith. Crímenes imaginarios me sorprendió aún más, ya que la trama, tan rocambolesca, en manos de la Hisgsmith tenía fuerza, y era creíble, además de mostrar a un personaje principal con una imaginación desbordante, y más que interesante.

Sigo con el mono, y me lanzo a la busca y captura de los libros de la Higsmith, hasta que, sin darme cuenta, visito una librería en el centro de Granada, Atlántida, que me da muchos de los títulos que quería leer. El temblor del la falsificación, La celda de Cristal, El Grito de la Lechuza, y sobre todo Mar de Fondo, libro que Rosa Montero pone muy bien, y que leo en varios días, haciéndome ver el enorme talento que tenía la escritora.

Hay libros que no encuentro, así que, me los bajo de internet, como el estupendo Suspense, libro que desentraña la escritura de una novela de Misterio.

Sin duda, la Highsmith es droga dura, de la buena, capaz de tenerte leyendo sin que te des cuenta varias horas, y descubriéndote parte oscuras, incluso propias, inundándolas de pensamientos impuros, insanos, y empatizando con asesinos, mientras disfrutas como un niño una de las mejores experiencias que sin duda te puede dar la literatura. Tengo mono, voy a por otra dosis de la Highsmith.

Comentarios

Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
Me gusta empatizar con los asesinos. Sin duda que es de lo más dificil. A la memoria me viene por reciente (sabes que tengo memoria de pez) "antes que el diablo sepa que hemos muerto".

Un besazo que retoma el mundo blog...ya sabes que a veces me pasa lo que a "nuestra amiga"...uy, ya no me meto en los blogs, jejejeje
Amador Aranda ha dicho que…
bienvenida de nuevo a los blogs. Te recomiendo Mar de Fondo...impresiona mucho ese asesino...en fin, eso. Besos guapa.
Capitán Alatriste ha dicho que…
Gracias por la recomendación, tomaré nota y trataré de leer sobre todo el de relatos, porque estoy a la busca y captura de relatos interesantes -cualquier otra recomendación es bienvenida-.

Os recomiendo Esta Historia, de Baricco, lo he leído este verano y me ha parecido fabuloso.
Amador Aranda ha dicho que…
tomo nota yo también. De todas formas, no dejes de leer alguna novela de Patricia..son tremendas, en serio. Saludos.
ma ha dicho que…
oins, que bonito te ha quedao el blog... a ver si le doy un repaso al mio :D

a mi no me cuesta empatizar con los asesinos, siempre voy con el malo, y suelo comprender su posición... quizás por eso las historias de ese tipo me apasionan a la vez y me rayan al mismo tiempo, jeje

recuerdo que fue algo que me pasó muy intensamente cuando leí el dragón rojo, realmente una novela retorcida e ingeniosa...

me interesa esa escritora, la leeré algún día :P

besos.
Amador Aranda ha dicho que…
ya estás tardando, jeje. Besos asesino.

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