Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2009

Edimburgo. Pasos por Escocia.

Edimburgo engaña al visitante en su llegada, que, acostumbrado a ver barrios residenciales como los de Londres, tiende a pensar que el lugar que ahora visita se parece a lo que dejó en el pasado de la memoria reciente. Sin embargo, el engaño se desmorona pronto, al llegar al centro de la ciudad, donde los edificios son señoriales, y las casas, tanto las particulares como los edificios oficiales, parecen pequeños castillos que poco a poco han ido formando la ciudad hasta convertirla en lo que hoy es; una de las más bonitas y más infravaloradas de Europa, al menos, para una gran mayoría, al menos, para mí, que en mi incultura no la creí de tan gran belleza.

Edimburgo además acoge al visitante con gran gusto, imagino que acostumbrada gracias a sus múltiples festivales estivales, de cine, de teatro en la calle, de música...Abro los ojos con impaciencia sabiendo a priori que la ciudad me encantará, y que además, no serán dos días suficientes para verla y disfrutarla...ya no hay vuelta atrás…

Escocia. Primera parte.

Si hay algo que he aprendido en este viaje a lo largo de sus trece días, yque ratifica mi mala fama de urbanita, es el gusto a conocer ciudades, ya sean pequeñas como la preciosa Inverness, como más grandes, como la maravillosa Londres, o Edimburgo. A titulo personal, descubrir las ciudades en lugar de conocer los entornos naturales me parece más interesante. Me gusta la forma en que las personas crean los pueblos, los edificios, las calles, ylos juegos que se producen con ellos, a veces, mediante obras de arte que se integran perfectamente en mitad de una calle, o encima de una acera, o colgando de un gran edificio, o simplemente con la cotidianidad de las vidas de los habitantes de estas ciudades. Me gustan las voces de la gente en las calles, sentirme extranjero y pequeño en los lugares que no conozco, y engrandecerme cuando ya me empiezan a ser familiares los sitios, las caras, cuando empiezo a formar parte, aunque sólo sea por unos días, de ellos. Viajar abre la mente, conocer ge…

Venganza Kármika

Marta creía en el karma, y como creyente, justificaba su éxito al bien que durante años había hecho a sus padres, a infinidad de amigos, a no pocos conocidos y a muy largos etcéteras.

Carlos también había aparecido mecido por el azar, y Marta se dejaba querer, amar, proteger entre sus brazos musculosos, y sus piernas de atleta griego. Era una suerte el haberlo encontrado, al igual que la suerte la había llevado a ser una actriz de éxito, y la había hecho viajar por el mundo acompañada por su amado; éxito que había hecho que ella lo despreciara por primera vez, con una copa de champán entre sus dedos, insultando su talento con pocas palabras: Tú no vales para nada; Siempre estarás a mi sombra; Nunca te acompañará el talento.

A Carlos le bastaron tres años de insoportables insultos para dejarla, escondiendo en el odio cada una de sus maliciosas y venenosas palabras. Carlos, como catarsis para la cura, se había ocupado de reproducir sus insultos por cada uno de los platos de televisión en …

Londres Segunda parte. Pasos de Londres.

El tecer día comienza con la llegada de Raúl y Yolanda, que nos acompañan en el nuestro viaje hasta el final. Ya que ellos sólo podrán estar un día en Londres, aprovechamos para ver los museos más importantes. El British Museum nos recibe con insolencia, con un enorme techo acristalado que nos protege de la luz del sol y que nos muestra cada una de las salas del museo, museo que intenta hacer un recorrido por la historia del hombre a través de sus obras artísticas y pictóricas más importantes. Y lo hace, claro está, y nos reímos de todo el expolio que los Británicos han tenido que hacer para conseguir su museo. Volvemos al río, y volvemos a ver el parlamento, y recorremos la zona. Cogemos el metro a un barrio que tengo ganas de ver, el Soho, donde Londres se llena de color y de modernidad, de vanguardia, de juventud. Comemos en el Soho, y desde allí recorremos el barrio hasta Picadilly Circus, y Tragalgar Square, donde nos encontramos con su National Gallery, uno de los mejores museos…

Londres. Primera parte.

Londres despierta de repente, como una imagen inconsciente en mi cabeza que sus calles detonan como una bomba de recuerdos inesperados. El hotel nos recibe en español y las calles, para nuestra sorpresa, también están llenas del idioma. Paseamos toda la tarde a la orilla del Tamesis, recorremos puentes, calles, bares, parques con lunares en los arboles. Londres por la tarde se divierte en la calle, con hombres y mujeres enchaquetados frente a varias pintas de cerveza. Vemos el global treatre y varios teatros, pero el tiempo no nos da oportunidad para poder acudir a algún apetecible espectáculo. Otra vez el otra vez.

La lluvia hace su aparición, pero no nos importa mientras nos perdemos entre los londinenses, con seguridad, con impaciencia, con soltura. Compramos algo para cenar y acabamos un primer día prometedor. Las sonrisas nos delatan, pese a lo caro de la ciudad, nos encanta estar en ella. Es una ciudad abierta, moderna, y sabe reírse de ella misma, quizá un poco como los ingleses…