Ir al contenido principal

Los dilemas en general.


Si hay algún tópico en el que creo firmemente, pese a ser un tópico, es el de que todas las historias están ya contadas. Y sí, es tan cierto, y creo tanto en él, porque, durante siglos de contar historias, las ha habido de muchas maneras, y muy diferentes disciplinas, desde el teatro griego, pasando por la danza, o la pintura, o, el cine y las series como el arte del siglo XX. Por supuesto, hay otro tópico, que también me gusta mucho, es que, la forma de contar una historia de cada uno, la hace completamente diferente de las demás. Así que, más o menos, ahí está la solución, nosotros mismos con nuestras inquietudes, con nuestros miedos, y con nuestra forma de vivir, de ser, y de ver la vida, hacemos las historias diferentes, y rompemos el tópico primero, de, todas las historias están contadas.

Miro a mi alrededor, y llego a otra conclusión tópica; las mejores historias se están contando en la pequeña pantalla, en las series de televisión, y en cadenas como la HBO, que es un tópico, porque, realmente sus series son muy buenas; Los Soprano, Roma, A dos metros bajo tierra, In Treatment, o Tell me you love me, y muchas más, están llenando las horas de televisión, y le están dando calidad a un medio que, desgraciadamente en España, no tiene salvación posible.

Y porque es buena HBO, pues, por la calidad, claro está. Sus guiones son perfectos, sus personajes inolvidables, sus tramas, dignas de los mejores discípulos de Shakespeare, y, quizá, el pero, es que, con ellas, no hay lugar a dudas de que no hay calidad. La calidad es absoluta.

En otro camino, paralelo, pero diferente, navega también otra cadena norteamericana, Showtime, de la que se habla menos, pero, a la que habría que darle también su momento de gloria en los medios. Showtime, en esa apuesta por contar historias diferentes, apuesta por varios campos en sus series. Por una parte, es de agradecer el tratamiento que Showtime dio a las series de temática gay, primero, la irregular, Queer as folk, y también, la para mi inédita, The L World, a la que todas las lesbianas del planeta se han enganchado. Y luego, tiene otra forma de contar historias, un subtexto que puede gustar o no: Los dilemas morales. ¿Es lícito que una madre de familia venda Marihuana, e incluso haga que sus hijos comercialicen con ella? En Weeds, está la respuesta. ¿Es posible que una madre con cuatro personalidad, sea capaz de educar a unos hijos adolescentes? En United Estates of Tara, podrán saberlo. Y la más peculiar, y a la que no he podido engancharme, porque no me gustó nada su planteamiento, Dexter, en la que plantean si es licito matar a alguien cuando ese alguien se merece la muerte.

En estos días, empiezo a ver otra serie de Showtime, Nurse Jackie, en la que una enfermera, con un código ético en su trabajo bastante peculiar, decide qué hacer y qué no hacer en un hospital...siempre con la incertidumbre de si ella misma sabe si lo hace bien o no. En fin, todavía no he decidido si engancharme o no...pero, desde luego, admiro la capacidad que tiene Showtime para tocarme un poco los huevos, y hacer creer que soy un antiguo, o un neurótico, o qué sé yo. Al fin y al cabo, no es más que una serie, y una historia, seguramente, ya contada, pero que intenta abrirse paso también, en el magnifico universo de las historias que una vez fueron hechas por primera vez, qué afortunadas ellas.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
esque no entendemos la apertura mental de la nueva era de los estadounidenses, tampoco las películas estúpidas como american pie, esque hay que tener un humor muy natural para reirse, y como no somos naturales,...

ni las nuevas series ni las antiguas, en las que todos eran unos genios, superinteligentes, los mejores.
El capítulo piloto parece que apunta maneras..... beso
ma ha dicho que…
pues sí, la esperanza está en las series...

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …