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Acciones.


Sé que en esta entrada debería estar hablando de Departures, o de Vals con Bashir, o de Déjame entrar, pero no lo hago, puede que el tiempo, o las ganas, o todo junto me lo impida, al igual que me impide dejar de ver Héroes, o Anatomía de Grey, o Ugly Betty cuando sé que hace ya varios capítulos, quizá temporadas, que debía de haberlas dejado en el maravilloso rincón de las series no acabadas. Acabar, también libros, o empezarlos, los de Steig Larsson, la trilogía Milenium, porque me intriga, tanto su historia, como su vida, o más bien, la etapa de su vida que no ha vivido, y que le ha hecho un escritor de fama mundial, todo lo contrario que Yates, el cual también me espera, y Marina, y sin embargo releo con gusto, y por obligación Cien años de soledad. En soledad escucharía también mis discos, no porque no lo haga, sino para probar mi plato, nuevecito y el cual espera con ansia un vinilo o dos, y una escucha paciente, reposada, tranquila. Me hago un té, un té verde. Tranquilo, y con paciencia, viendo como van llegando ilustraciones, viendo como poco a poco crece FARO; la maquetacion va rápida, y me gusta, me gusta la nueva revista, casi más que la anterior. Las ilustraciones han mejorado, y los textos también. Me hago un té, un té verde. Me vuelvo adicto al té, al té verde, rojo, roibos, assam, earl grey. Me doy cuenta que tengo una grave tendencia a las adicciones, cine, música, literatura, series, tabaco, comida, y ahora al té. Al menos, ésta es sana. Me vuelvo adicto a las cosas que me gustan, afortunadamente, no me vuelvo adicto a nada del todo malo. Adicto a estar al día, a ponerme al día. De forma compulsiva leo el periódico a diario, las noticias, sucesos, artículos, blogs, y los domingos, todo lo demás. Leo a Rosa Montero hace unas semanas, y habla de la naturaleza personal, de como cada uno, en el momento en el que nuestra naturaleza, sea buena o mala, haga su aparición y tome su decisión, buena o mala, siempre queda la inteligencia, por encima de la naturaleza, para decidir sobre el destino. Yo elijo mi destino, es bueno saberlo, creerlo, al menos. Me gusta Rosa Montero, creo que no lo digo mucho por aquí, pero me gusta, al igual que Marías, al que leo todos los Domingos, ahora leo también sus artículos antiguos, “Aquella mitad de mi tiempo”. Algunos artículos recopilados en el libro ya los he leído, otros no. Algunos me interesan más de lo que creía: su relación con su tío, Jess Franco, director maldito de cine, su relación con su primo, Ricardo Franco, con el que escribe sus primeros guiones, su infancia en Madrid, su fanatismo por el cine, más en un principio que la literatura, y su forma de ver la vida, algo nostálgica, pero nunca lacrimógena. Ser fan de Marías, también es difícil. Su grave tendencia a desprestigiar el mundo de las nuevas tecnologías me hizo plantearme hace algunos meses no volver a leer ninguno de sus artículos. Me reconcilio con él, de nuevo, quizá sea también una adicción. Bebo de mi té, de mi té verde. Echo de menos el teatro, Rosana e Inma me pinchan con el tema, yo les pincho a ellas. También, como decía Antonio en su entrada, odio que en Martos no se haga teatro, y que todos los que fuimos parece que hayamos muerto, que a nadie le importemos. ¿Hay alguien a quién le importe que el teatro no esté abierto, y no tenga actuaciones desde hace meses?. No, lo respondo, no le importa a nadie, o a casi nadie. A quién le importa que el mundo avance culturalmente, a muy poca gente, a nadie, a casi nadie. Me vuelvo adicto al té, al té verde, a la cultura, a lo que pasa a mi alrededor, al mundo. Quizá me he vuelto adicto a mi mundo, que tiene que ver con todo esto, y que a la vez no tiene que ver con nada. Me relajo, respiro hondo, voy a leer, voy a escribir, voy a escuchar música, voy a ver una serie, a hacer teatro, a rodar un corto. Respiro, profundamente. Me levanto, pienso, actúo. Me muevo. Tranquilo, relajado, paciente. Voy a prepararme un té, un té verde...o puede que rojo. Luces, cámara, sonido...!Acción! La vida se rueda de nuevo. El vértigo se hace tangible. Las emociones se vuelven difusas. Los ritmos se dividen en nuevos ritmos. La profundidad es un pozo de insatifacción. Los diferencias se vuelven reconciliables. Las palabras sentimientos. La música se pega a la piel. Los teatros se hacen en la vida. Y las acciones, complejas, ridículas, necesarias, y duraderas, capaces, reales, inconexas nos trasforman en lo que somos y nos hacen avanzar cuando las filas ya se han cerrado y todo el mundo ocupa con egoísmo su lugar, en la vida que nos ha tocado elegir.

Comentarios

Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
Para tu tranquilidad, o no, yo me he hecho adicta al rooibos rojo de font bella... cágate!!, además de adicciones, química...ahora me ha tocao así.

Me ha gustado eso de la "naturaleza personal"...me gusta eso de elegir destino, e ir cambiando el rumbo siempre en función a esa naturaleza, con inteligencia...y a veces sin ella, sólo de natural.

Ahora tenemos dos proyectos en común y hay que tirarlos palante, los dos a interpretar, el teatro hecho en la vida, y el corto...vamos que nos vamos!!

Cada día escribes mejor, amigo...Te beso.
R.
Capitán Alatriste ha dicho que…
Interesante artículo Amador. En realidad yo también soy un poco así, me siento cómodo en los extremos. Normalmente algo no me suscita ningún interés o termino siendo un adicto. Y probablemente no sea esta la mejor manera de encarar la vida.

Respecto a Faro, ¿salió ya el segundo número? A ver si eres tan amable de enviarme una copia...

Y respecto a Rosa Montero...ufff, yo leí "El corazón del tártaro" y me pareció mala malísima pésima, tanto como para no haber vuelto a leer una palabra más que firma esta autora...me sorprende un montón que digas que te gusta tanto como Marías!!!!! Marías???????
Amador Aranda ha dicho que…
Qué ganas de teatro..y de corto, y de to...jeje. Muchas gracias guapa por tus palabras. Besos.

Jaja, No estoy comparado a Montero con Marías, y por supuesto, prefiero a Marías, en los libros y en los artículos. De todas formas, Rosa Montero también me gusta mucho, sus artículos siempre me resultan interesantes, y sus entrevista son las mejores. Sus libros, he leído pocos, pero creo que cambió mucho a partir de La hija del Canibal. Como siempre digo, y me repito, me encantó La Loca de la casa... Un abrazo.
Clara ha dicho que…
Amador, comparto muchas adiciones contigo... la lectura semanal de los artículos de Marías, Rosa Montero... y por supuesto, el té.

Empecé a leer a Rosa Montero con "Crónica del desamor", luego siguieron "Bella y Oscura", "La hija del Caníbal",... pero aún tengo pendiente "Historia del rey transparente". El año pasado, acudiendo a nuestra cita anual con la feria del libro de Madrid inicié a mi hijo en su lectura con "El Viaje fantástico de Bárbara".

Por otro lado, hace ya bastantes años, tuve la suerte de asistir en la FNAC a un acto en el que estaba presente Ricardo Franco (sabes que poco tiempo después falleció) y gran parte de los actores de La Buena Estrella... (aún recuerdo el azul intenso de los ojos de Jordi Mollà... ja,ja...).

Me ha encantado leerte y espero que llegue el día en que podamos compartir un té.

Un abrazo,
combatientes70 ha dicho que…
Ama, no sé que decirte... me ha encantado el artículo... yo siempre estoy por las periferias, haciendo y dejándome hacer... Rosa Montero me parece una gran entrevistadora y articulista... aunque en mi tierna adolescencia un libro de ella me dejo noqueado, no sé lo que me parecería hoy en día... se llamaba "Te trataré como una reina"... por cierto su árticulo de este lunes en el país fue enorme... se lo dedicó a su recién desaperecida pareja... su amor... su compañero, el periodista pablo lizcano... es enorme... besos
Amador Aranda ha dicho que…
Pues cuando quieras nos tomamos un té Clara...o una caña, o lo que sea, jeje. Un abrazo.

En fin, no sabía que era su pareja, ya he leído el artículo. En fin, eso. Un besote guapo.
ma ha dicho que…
'hey man!, slow down, slow down...!'

no sabes lo profundamente que me ha llegado esta entrada. bueno, o sí, porque ya me conoces...

lo hemos hablado muchas veces, hay que levantar, poco a poco, el pié del acelerador, dejar el café, empezar con las infusiones de las distintas hierbas, aparcar el mp3, el pc, y darle una y mil vueltas a los vinilos, incluso a los cd's... pasear, andar, coger el autobús, quitarse el reloj de la muñeca y tumbarse al sol.

mi naturaleza compulsiva también me hace adicto a lo que me apasiona... no puedo dejar de exprimir cada uno de mis vicios, de mis 'amores'.

te quiero guapo! ;)
Amador Aranda ha dicho que…
Si es que serán los días, y los vinilos, y la adicciones, y las cosas. Besos guapo.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Vaya, Amador, vaya reflexión sin respiro y sin punto y a parte!, muy buena.

Ah, y a disfrutar del nuevo plato y del sonido inmejorable de los vinilos!
Amador Aranda ha dicho que…
Gracias Ricardo por tus palabras. Un abrazo.

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