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Entradas

Mostrando entradas de mayo, 2009

Concierto de Wilco en el Palacio de Congresos de Granada.

Ayer, mientras todo el mundo, imagino, veía el partido de Fútbol, Miguel Angel, Nacho y yo, nos fuimos a ver el concierto de Wilco al Palacio de Congresos de Granada. No sé hasta qué punto tenía ganas de ver Wilco, ya que, hacía bastante tiempo que no sacaban disco, y quieras o no, las ganas se pasan. Afortunadamente, las últimas semanas antes del concierto se animaron con la llegada de su último trabajo, The Album, que quizá no es su mejor disco, pero, es un buen disco, divertido, e inteligente, como suelen hacerlos los americanos.
Llegamos temprano al Palacio de Congresos, y, unos teloneros a los que no hicimos casos, estuvieron tocando un buen rato, mientras el auditorio se llenaba, bueno, se llenaba en parte, porque, quizá el día hizo que mucha gente dejara de acudir a la cita, allá cada uno, imagino.
La puesta en escena del concierto es sencilla, y simple, aunque efectiva. Tampoco creo que sea un grupo al que le vayan mucho los artificios: la gracia de sus conciertos es la de oír…

La voz humana

La voz humana, para quién no lo sepa, es un estupendo monólogo sobre la ruptura de una pareja escrito por Jean Cocteau, aunque, sencillamente, no voy a hablar de él, me sirve como nombre de entrada, poco más. De lo que quiero, o intentaré hablar, es de la voz, de la propia, y de la que cada uno atesoramos, ya sea la voz que sale por nuestra boca hecha palabras, o de la voz que de forma constante habla con nosotros en nuestra cabeza haciendo nuestro pensamiento, a veces, cansado.
Quizá esa relación tan íntima que mantenemos con nuestra voz sea la causante de que cuando nos escuchemos en audio grabado no nos gustemos, ni nos reconozcamos. Nos oímos millones de veces, y nuestra relación es de una amistad profunda, con nosotros mismos, que duda cabe.
Y claro está, hay voces privilegiadas, o más bien, gargantas, que son capaces de alcanzar octavas y octavas, y producir, bellos sonidos, haciendo de las voces una experiencia auditiva y única. También las hay que no producen sonidos tan bellos,…

Acciones.

Sé que en esta entrada debería estar hablando de Departures, o de Vals con Bashir, o de Déjame entrar, pero no lo hago, puede que el tiempo, o las ganas, o todo junto me lo impida, al igual que me impide dejar de ver Héroes, o Anatomía de Grey, o Ugly Betty cuando sé que hace ya varios capítulos, quizá temporadas, que debía de haberlas dejado en el maravilloso rincón de las series no acabadas. Acabar, también libros, o empezarlos, los de Steig Larsson, la trilogía Milenium, porque me intriga, tanto su historia, como su vida, o más bien, la etapa de su vida que no ha vivido, y que le ha hecho un escritor de fama mundial, todo lo contrario que Yates, el cual también me espera, y Marina, y sin embargo releo con gusto, y por obligación Cien años de soledad. En soledad escucharía también mis discos, no porque no lo haga, sino para probar mi plato, nuevecito y el cual espera con ansia un vinilo o dos, y una escucha paciente, reposada, tranquila. Me hago un té, un té verde. Tranquilo, y con …