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Desarrollo detenido.


Hace unas semanas, cuando, por casualidad, encontré una oferta muy buena de la primera temporada de Arrested Development, serie que, por otra parte, había intentado ver, pero por culpa de la mala sincronización de los subtítulos, nunca vi, hasta como ya digo, hace unas semanas compré y devoré sin saber muy bien en un principio a lo que me iba a enfrentar. Y voy a ir por partes, porque al terminar la tercera temporada (me he dado un atracón parece ser), he descubierto que estaba delante de una serie con mayúsculas, o, que estaba hablando de palabras mayores.

Parte 1. De como me mosqueé, pero seguí viéndola.

Ya de partida, me mosqueó un poco que Ron Howard fuera el productor de la serie, es más, en el dvd de la primera temporada la presentaba. Hay que reconocer, o reconozco que con Howard estaba equivocado, en parte al menos. Pero, vuelvo a la serie, que no me centro y parezco su curiosa voz en off, voz en off, por otra parte, narradora y parte, y sinceramente, muy divertida.

Parte 2. De lo que va en general.

Arrested Development tiene un arranque de lo más tópico. Una familia de nueve miembros, rica, y pija, que un día, por las malas gestiones del cabeza de familia, entra en bancarrota, y lo que es peor, con el patriarca entre rejas, dejando a todos huérfanos, y sin saber qué hacer. Uno de los hijos se ocupa de intentar sacar la empresa adelante, pero tantos sus hermanos, un mago, un superdotado con problemas mentales, y una hermana casada con un gay, no se lo van a poner fácil, ya que lo único que saben es pedir dinero, gastar dinero, y seguir pidiéndolo, en realidad, es su trabajo, y ellos así lo creen.

Parte 3. De los límites de la serie.

Como ya digo, eso es el tópico, el arranque que tienen o pueden tener muchas series, pero lo realmente interesante de Arrested Development es el límite en el que se encuentra, y cuando digo el límite, es ni más ni menos que el lugar en donde vive la serie, un límite en donde transita la mar de agusto; al límite del absurdo, y del histrionismo, al límite justo de que la vergüenza ajena te invite a cortar el dvd (sin hacerlo), al límite del esperpento sin rozarlo, y que todo unido, hace un cocktel inteligente, y no apto para todos los públicos. Politicamente correctos, abstenerse.

Parte 4. De los personajes, y de los cameos.
En realidad, a medida que avanza la serie, todo se multiplica: la madre, personaje divertido al principio, va alcanzando cotas de maldad y de manipulación con sus hijos inimaginables; también hay unos secundarios de lujo como la estupenda Liza Minelli, o la no menos estupenda Charlize Theron, Ben Stiller, y alguno más. Una gozada.

Parte 5. De la familia, de la propia, y de la serie.

Quizá por eso se suspendió en su tercera temporada, una lástima. Ahora parece que Showtime, cadena que cada vez me gusta más, quiere recuperarla, después de que la serie llegara a ganar el Emmy a la mejor comedia. No estaría mal seguir disfrutando de lo Bluth, una familia disfuncional, y alocada, compleja, y frívola, seria, y divertida, al fin y al cabo, reflejo de la propia, por mucho que a veces no queramos verlo. Quizá sea mejor reírnos, de la serie, de nosotros, y de nuestra familia. Y llorar, también de risa, que es muy sano.

Comentarios

mykelangelo ha dicho que…
ya me la pasarás :P
Amador Aranda ha dicho que…
Vale, la tengo en martos, pero me la traigo si eso la semana que viene.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Buenas, ya sabes que no soy muy de series... pero es que Arrested Development ni la había oído!... Ya me pierdo entre tantas series nuevas!
Amador Aranda ha dicho que…
es normal perderse, jeje...la siguiente entrada de cine, para que puedas opinar mejor. un saludo.

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