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2666


Me topo, casi por casualidad, y sin esperarlo, con el pudor. Un pudor irracional, anclado en el pasado y con tintes de pueblo, cerrado, pequeño, como Martos muchas veces es. Me sorprende además que la persona a la que el pudor le impide hablar de sí misma no sea del pueblo, es más, no sea ni español de nacimiento. Pero imagino que todo se pega, y el pudor forma parte de la sociedad en la que se vive, aunque a mí, después de todo lo llovido, me parezca que el pudor a contar, y más en una entrevista, es algo atrasado, y que no nos hace avanzar, si no más bien dar paso atrás. Me pregunto que hubiera sido de la historia de la Humanidad si nadie hubiera contado nunca nada, si todo se hubiera guardado en casa, sin compartirlo, esperando, a qué sé yo, la gente descubriera los pensamientos de forma telepática. Nadie nos recordará por un pensamiento, me gusta ésta frase.
La casualidad también hace que me tope con otra estupenda frase, de Vargas Llosa en éste caso, y la cual cito textualmente: “Escribir una novela es una ceremonia parecida al strip-tease. Como la muchacha que, bajo impúdicos reflectores, se libera de sus ropas y muestra, uno a uno, sus encantos secretos, el novelista desnuda también su intimidad en público a través de sus novelas” Bueno, la frase y el libro siguen, pero la lectura es clara: el pudor y la narración, o añadiría, casi cualquier tipo de arte, son opuestos, ya que casi siempre, cuando se quiere contar algo con un ápice de verdad, eso tan difícil, hay que desprenderse del pudor, y del miedo, y dejarse llevar hasta caer en un acantilado profundo en el que no sabemos si tendremos colchoneta, o si por el contrario, no daremos una soberana óstia, o, quién sabe, saldremos airosos de nuestra azaña; sin duda para crear hay que dejar una parte de ti en el texto, o en la pintura, hay que sufrir un poco arañándose con fuerza uno mismo en las partes que quizá menos nos gustan, porque ahí, muchas de las veces, se encuentra la verdad de lo que nosotros no sabíamos que queríamos contar.
No sé si me topo con Bolaño por casualidad, quizá la pequeña o gran revolución que está formando en Estados Unidos, hizo que me interesara por sus novelas. Grave error por mi parte no haberlo hecho antes caso, aunque empecé Los detectives Salvajes. La novela con la que me estreno con Bolaño es 2666, historia fragmentada en cinco partes, y que va desgranando poco a poco una trama común a las cinco historias que tiene como nexo de unión Santa Teresa, pueblo ficticio basado en Ciudad Juarez, y en donde las muertes de mujeres de forma brutal y misteriosa, hacen de la narración en muchos aspectos algo oscuro y tétrico.
Recuerdo que Antonio me dijo que había visto una obra de teatro basada en la novela, y que duraba algo así como cinco horas. Ahora que yo escribo esta entrada, y que no sé si contar algo sobre el argumento, me intriga aún más esa adaptación dada la complejidad de la narración y el sinfín de temas que trata: la amistad y el fanatismo de la primera historia, la soledad y la pérdida, de la segunda historia, los bajos fondos de méxico en la tercera a través de unos periodistas, las atroces muertes de las mujeres, sin justificación, y sin asesinos, además de la santería, etc, todo de la cuarta, y la guerra, la literatura, y el amor en la última y magnífica historia que cierra el circulo.
Es clara la falta de pudor de Bolaño al escribir la novela; tampoco me sorprende. Bolaño, a medida que va avanzando la novela se deja la piel en la trama, la hace compleja, y de una estructura casi laberíntica, medida al dedillo, y creada para la posteridad. Imperfecta, como quizá él mismo quiso que fuera, ya que se habla también de la literatura imperfecta en las novelas, de las obras que nadie lee, pero que hacen avanzar la literatura, al igual que las películas imperfectas, o los discos, que por la complejidad, y por el riesgo, crecen y dan pasos donde la perfección no llega. Da la impresión al acabar la novela de que Bolaño lo dio todo para poder terminarla, y esa entrega se nota en sus páginas, cargadas de inteligencia, y sin ser pedante, ni pretencioso, sólo escribiendo con pasión, sin pudor, con una poesía del dolor, y una narración nerviosa, rápida, cargada de simbolismo, y con un talento inconmensurable que su pérdida, hace aún más triste el final de una gran obra imperfecta, de una gran obra maestra.

Comentarios

Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
Joder amador, me has emocionao...en febrero 2008 cambié esta gran representación por un partido de futbol (Atleti-barÇa)...como verás hay que andar escaso de pudor para reconocerlo públicamente…pero pongo a dos por testigo que pienso hacerme con él…conste que el partido, también estuvo emocionante.

Besicos orgullosos de ti por tu imperfección.
R.
Amador Aranda ha dicho que…
Pues cógete el libro éste verano...que está estupendo. Es un poco gordo pa la playa, pero bueno...en fin. Besos guapa.
unviajealaluna ha dicho que…
Con la nueva Biblioteca Anagrama puesta a la venta en los quioscos a principio de año, ando comprando los libros que me despiertan algún interés y una de las primeras entregas fue "Los detectives salvajes"... que empecé a leer, no con mucho ánimo debido al boom que está suscitando este autor en EEUU, al mes de comprarlo.

Me pareció pesadísimo en las 300 primeras páginas... y casi lo abandono. Más que nada por una manía mía de acabar los libros seguí con el hasta el final. La cosa fue cambiando hasta el punto de tenerme fascinado por la narración. Para releerlo más adelante vamos... muy muy recomendable.

Ahora me tocará encontrar el momento para leer 2666.
unviajealaluna ha dicho que…
Me ha costado un poco encontrarlo..., porque de memoria no me acordaba, pero creo que merece la pena el rato que he estado...

Dentro de "El discurso vacío" de Mario Levrero y al hilo de lo que cuentas del pudor y de los escritores imperfectos como puede ser Levrero, del que soy muy fan.

"La gente incluso suele decirme: «Ahí tiene un argumento para una de sus novelas», como si yo anduviera a la pesca de argumentos para novelas y no a la pesca de mí mismo. Si escribo es para recordar, para despertar el alma dormida, avivar el seso y descubrir sus caminos secretos; mis narraciones son en su mayoría trozos de la memoria del alma, y no invenciones."

Te propongo una cosa... leetelo y cuando lo termines, hacemos un video. ¿aceptas?
Amador Aranda ha dicho que…
Venga. Me lo leo y lo comentamos. Un abrazo.
combatientes70 ha dicho que…
La obra de teatro era magnífica, grande, hermosa, perfecta... me compré el libro y me lo robaron en una playa solitaria... algún día de verano volveré a él, si el tiempo y mi pereza me lo permite... pero tu artículo da ganas de volver... tal vez este verano... tal vez el que viene... tal vez...
Ricardo Baticón ha dicho que…
Hola Amador, qué entrada más interesante sobre el pudor en la literatura y qué frase ma´s buena la de Vargas Llosa, no la conocía. Saludos.
Amador Aranda ha dicho que…
En fin, me intriga mucho la adaptación teatral, sinceramente, me parece, muy difícil...el libro, es estupendo, la verdad. Un besote Antonio.

La frase de Vargas Llosa es de un libro, historia secreta de una novela. Aun no lo he leído...lo haré proximamente. Saludos.

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