Ir al contenido principal

Herencia Familiar


Publico otro relato, publicado en Aldaba. Sigo además, con el tema familiar, ahora sobre las herencias, no las monetarias...jeje. Espero que os guste. Las ilustraciones son de David, preciosas por cierto.

Herencia familiar

1

Siempre recordaré las manos frías en pleno verano, los pies helados, a punto de congelarse, que hacían que todo mi cuerpo tiritara de un frío desconocido en un país inaccesible para mi temprana y tramposa memoria. La cara de mi madre, tapada hasta la nariz con su abrigo de astracán y las palabras desconocidas de mis primos, rubios, altos, príncipes azules, que nos recibían con sonrisas de incertidumbre en un país diferente, extraño, y para mí por siempre, inhóspito; criado en leyendas y maldiciones, en mitos que pintaban de tragedia el lugar, que me hacían tener miedo, que justificaban con mentiras la innecesaria muerte de mi padre, mi futura vida, mi presente.
(Que me hacían prisionero de mi propio odio) Todo pasó, todo ocurrió en el verano de 1970, en un día cargado de repuestas, en el que mi madre y yo, agarrados con fuerza de las manos, por el frío verano, por el miedo, llegamos a la tierra donde mi padre vivió cuando era niño. Llegamos a la raíz que provocaba mi odio, el odio enfermizo que hasta los diez años me carcomía las entrañas y que yo sentía por el padre que nunca conocí, que nunca me habló, pero que por no estar, eliminé y sepulté como si nunca hubiera vivido en la tierra y nunca hubiera sido mi padre. El viaje en avión, y las primeros besos, los primeros abrazos, para mi, de desconocidos aunque fueran mis tías, mis primos, rubios, altos, príncipes azules. Las primeras noticias, sofocadas, atropelladas una tras otra, entre mi tía Ingrid y mi madre, de que de mi abuela no estaba mejor, y que según el médico moriría en pocos días. Mi abuela sueca, desconocida por mí al igual que mi padre del que me hacía más preguntas que nunca y al cual por primera vez empezaba a ver en la cara de mi tía Martha. En los ojos de mi tía Lily. En los movimientos de mi primo Johann.

seguir leyendo

Comentarios

Clara ha dicho que…
Qué casualidad, hoy estaba con un micro sobre herencias...

La herencias familiares, para bien o para mal, las llevamos tatuadas...

Menos mal que siempre hay un hada revoloteando para deshacer los maleficios.

Un saludo.
Amador Aranda ha dicho que…
En fin, las herencias son una peculiaridad de las familias, las odiamos, y las amamos en partes iguales...es lo que nos toca, aunque también nos toca romperlas y eligir qué hacer. Un saludo.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Qué relato más chulo Amador, además has tratado un tema no demasiado "utilizado". Enhorabuena
Amador Aranda ha dicho que…
Gracias Ricardo. Me alegro que te guste. Un saludo.

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …