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Que el talento te acompañe

Las lecturas en los últimos meses se acumulan en mi mesita de noche y por eso, me pongo a leer el último libro de Saramago, El viaje del elefante, que Miguel Ángel me regaló con mucho tino, ya que sabe que me encanta Saramago. Sin embargo, y pese a todo, el libro me aburre y me da pereza volver a retomarlo, cuando sé, que nunca lo haré. Me pregunto si hay algún autor que tenga una carrera larga y perfecta, sin altibajos, en el cual todas sus novelas, o películas, o discos, sean perfectos, divertidos, entretenidos, grandes libros. Miro en la memoria de pasado lector para encontrar cuales fueron los libros que me gustaron: Ensayo sobre la ceguera, El evangelio según Jesucristo, El año de la muerte de Ricardo Reich, La caverna, y Las intermitencias de la muerte....Todos los nombres me aburrió, y Ensayo sobre la lucidez lo tuve que devolver a la biblioteca sin acabarlo. Es curioso como la memoria se adentra hacia el pasado para encontrar cosas buenas, también pasa, casi de igual manera, cuando miras en el pasado de una relación, ya sea de una pareja o de un amigo, e intentas encontrar los buenos momentos que justifiquen el tiempo, ganado o perdido, con personas que estuvieran cerca de ti.

Pero en la literatura es diferente. Es una carrera de otra persona, a la cual no conoces, y no puedes decirle, esto no me gusta, si sigues escribiendo esto no te leeré más. Todo es diferente, y mantener el nivel en la literatura es difícil, aunque, pensé de Saramago, en un planteamiento absurdo y tópico, que después de la enfermedad que lo llevó al borde de la muerte, éste habría tenido una catarsis, y habría dado un giro a su carrera e iba a escribir su mejor libro. No ha sido así, tampoco le pasó a García Márquez.

Al fin y al cabo, y siendo fríos, después de la excelente carrera literaria de Saramago, qué más da si escribe otro libro bueno, o malo o regular, ya puede darse por satisfecho, aunque estoy seguro que seguirá escribiendo, ya que, la literatura y la capacidad para escribir, no es sólo una manera de ganarse el dinero, es una profesión vocacional, y como casi todas las vocaciones, tiene más de condena y sufrimiento, recompensado finalmente con el éxito, que de placer y vicio.

The Wrestler, última película de Darren Aronofsky, tiene también como tema principal una carrera, la de un luchador de lucha libre que pasa lo mejor que puede sus días después de tener que abandonar lo único que sabe hacer, luchar en la mentira que es la lucha libre, y vivir de eso, vocacionalmente. Interesante reflexión la que cuenta Aronofsky, otro también con una muy buena carrera, destacando la impresionante Requiem por un sueño. Y es que, al fin y al cabo, los sueños son la metáfora de la vida, a lo que queremos llegar, encontrar, y finalmente poseer para intentar ser felices, para cambiarnos y hacernos mejores personas, para intentar vivir, lo mejor que se pueda. Y lo de las carreras...que cada uno intenta hacer la suya, vocacional o no, y que la suerte o el talento le acompañe.

Comentarios

Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
¿entonces, es un sueño lo que hace que los demás esperen de nosotros?? ¿qué soñamos cuando el resto cumple nuestras espectativas?...no sé porqué me ha dao to esto al leerte, ¿tendría que volver a pedir cita al sicólogo??...

Un beso complicaillo.
R.
Amador Aranda ha dicho que…
No pidas cita pa nada, y lo de los sueños, y lo que somos para los demás, y ellos son para nosotros, pues, cada uno lo vivirá de manera diferente y propia. Un beso, sin nada de complicaciones.
mykelangelo ha dicho que…
los sueños son armas de doble filo. para mi, tan peligroso es el que no tiene ilusión por nada, como el que se desvive demasiado, inconscientemente por un sueño que, al alcanzarlo, lo deja más vacío que una fregona. lo importante es desear, no conseguir.

ps: y ahora resulta que no te gusta! leñe!

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