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Arquitectos de deseos.

Voy a permitirme una pequeña licencia en estas reglas nunca escritas, pero que yo, en cierto modo me he autoimpuesto a la hora de escribir éste blog. La licencia es volver a hablar de un libro del que ya hablé de pasada en una entrada anterior. Las arquitecturas del deseo, de José Antonio Marina, que, encarecidamente vuelvo a recomendar.
En el libro, Marina habla de cómo las personas nos creamos deseos, de cómo los deseos son sólo ideas, estructuras de pensamiento y nosotros nos creamos expectativas, y miramos a un futuro que todavía no existe, pero que, creemos nos hará felices. Son, en forma muy resumida, las Arquitecturas que dice el título del libro, las cuales están hechas por el camino que recorremos para llegar a un deseo, que puede ser material, o espiritual. Y todo es simple, si conseguimos nuestros deseos, seremos felices momentáneamente y si no los conseguimos, lucharemos con uñas y dientes para conseguirlos, ante la posibilidad de sentirnos frustrados, amargados, y algo tristes. Y no hay más que desear, ya que, los deseos, deben formar parte de la vida de una persona, la cual sin ellos, desgraciadamente no se convierte en budista, sino más bien en alguien con un poquito de depresión.
MAD MEN, serie de televisión creada por Matthew Weiner, uno de los padres de Los Soprano, y ganadora hace unos días del Emmy a la mejor serie de televisión, cuenta, con una maravillosa ambientación de los años sesenta en Estados Unidos, la vida de una agencia de publicidad.
En la serie, los hombres(las mujeres como ya contó Javier Marías en un estupendo artículo, tienen un papel secundario en la vida de secretarias y amas de casa), son inventores de deseos, creando necesidades donde no las hay para vender productos, ya sea una marca de cigarrillos después de saber que son cancerígenos, o una faja adelgazante que no adelgaza pero estimula algunas parte femeninas importantes. Venden a políticos (a Nixon nada menos) en su camino a la casa blanca, o reflotan tiendas que ya no tienen cabida dentro de la sociedad con la estratagema que comprando en ellas se es más interesante, o más feliz, o qué sé yo. Y venden el humo, que no se puede tocar, ni ver, pero que nos hará desear y vivir por él como si de la misma vida se tratara.
Es extraño como los deseos nos invaden, en cualquier momento, haciendo de nuestra vida una arquitectura de futuros que no sirven más que para sentirnos vivos. Es raro, como nos hemos acostumbrado a que nos venda la modernidad a golpe de anuncio y además, nos la hemos creído. Es raro el mundo en que vivo, en el que todos vivimos, y del que salir es casi imposible. Pero esto no es nuevo, os dejo la frase de Santa Teresa, que además, Marina usa en su libro, y que explica en pocas palabras qué son los deseos.

Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero.

Por cierto, la serie es digna de desear, aunque solo sea para saber quienes son los responsables de gran parte de nuestros deseos.

Comentarios

David ha dicho que…
Estupenda serie.
Aunque al final te das cuenta de tampoco hay nada oculto; el creativo que nos venda algo tiene que ser brillante para poder ascender y mantener un tipo de vida que desea...
Amador Aranda ha dicho que…
La serie es genial, además, gana mucho a media que avanza, y el capítulo final...me dejó fatal. En fin. No sé si he entendido muy bien lo que dices de los creativos...de todas formas, los que salen en la serie en cierto modo son muy primerizos, los de ahora, como dice Marina, son capaces de vender hasta modelos de vida. Marina habla de que no vamos a tardar mucho en creer que la fidelidad es lo mejor del mundo, porque ahora, a las marcas, les interesa que seamos fieles a ellas. En fin, eso.
Un besote.
David ha dicho que…
Lo que quería decir es que los creativos al final tratan de hacer su trabajo bien para poder vivir como quieren, es decir, que se limitan a crear anuncios, sin ningún deseo más allá, de crear un estilo de vida o imponer deseos a la gente.
Se limitan a ser ingeniosos para poder triunfar.
Muy acertada tu reflexión sobre los motivos existenciales del ser humano y las razones de seguir tirando "pa lante". Si no...qué sería de nosotros (snif¡). Te haremos caso con la serie, porque In treatment nos está encantando. Besos para los dos.
Amador Aranda ha dicho que…
In treatment es de lo mejor, además, gana a medida que avanza. También Mad men. En fin...que lo hacen mu bien los americanos. Besos a los dos Vigias que pululan por Sevilla.
mykelangelo ha dicho que…
ains, los deseos... a veces pienso que vivo atrapado en ellos, mirandolos fijamente, tropiezo con mis propios pies y me levanto mirandoles de nuevo...

desear demasiado es demasiado desear. hay que tener cuidado con lo que se desea... en fin, te deseo lo mejor guapo
Anónimo ha dicho que…
esoty de acuerdo con david

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