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Sueños.

Desde que se es pequeño se aprende, o mejor dicho, te enseñan que habrá futuro y que como tal, el futuro deberá ser bueno si nos forjamos un camino sin baches, un presente de estudios, y un mañana de dulce porvenir. Pronto aprendemos que los caminos no son más que abstractos pensamientos que nunca sabremos del todo si son buenos o no y si nos reportarán felicidad, o por el contrario desgracia y desasosiego. Por supuesto, hay momentos buenos en el camino, y sobre todo, hay un acompañante que lo hace todo más fácil, y es uno mismo, que aunque se salga del camino, siempre sabe por donde tiene que volver, y uno mismo se conoce, y es responsable de sus actos. También es difícil estar contento con uno mismo, las dudas, los fallos, los fracasos, y los pequeños desórdenes cotidianos, le hacen a uno pensar que nada tiene sentido, y que de los sueños que empezaron a crecer cuando los huesos querían agrandarse, quedan pocos, queda nada, queda sólo el dulce porvenir. Y sin embargo…hasta aquí todo bien. ¿Qué pasa cuando todo se trunca, cuando todo se desvía y se estropea, y no somos nosotros los culpables sino un ser querido, una madre, o un padre, un hijo, un hermano, un amigo?
De los sueños, y del poder que sobre ellos pueden ejercer terceras personas habla Philip Roth en Pastoral Americana, novela que le valió el prestigioso premio Pulitzer en 1998. La novela cuenta la historia de Levov, El Sueco, un deportista de élite, casado con una candidata a Miss América, que vive una vida perfecta, y que todo el mundo adora, no, no adoran, idolatran. El Sueco es el orgullo de la ciudad, todo el mundo quiere tocarlo, parecerse a él, ser y encontrar los sueños que él busca. Sin embargo, todo se trunca cuando su hija va por mal camino, y a él, irremediablemente, no le queda otra salida que ir a buscarla para intentar traerla de vuelta a casa. No le queda otra que sacrificar sus sueños, esconder su presente y salir a la calle a buscar respuestas, a encontrarse con el destino oculto que la vida le estaba preparando sin él saberlo.
Pastoral Americana no es más que un pequeño golpe al sueño americano, ese sueño tan bien comercializado y que tantas vidas y tantos deseos se ha llevado por delante, jugando con la sociedad al peligroso juego de todo el mundo puede tener lo que quiera, ser lo quiera, coger la felicidad con sólo pensarla. Parece que poco a poco los americanos despiertan de sus sueños, y aún peor, se han vuelto pesadillas. Las mentiras duran poco, y el sueño americano es una mentira que ha durado demasiado, porque sí, se pueden conseguir cosas, pero tienen más que ver a veces con el azar, con la casualidad, o con la suerte del momento, que con el talento, o con el trabajo, que es realmente lo importante.
Desde que se es pequeño se aprende, o mejor dicho, te enseñan que habrá futuro y que como tal, el futuro deberá ser bueno si nos forjamos un camino sin baches, un presente de estudios, y un mañana de dulce porvenir. Desde que uno es adulto se aprende que no hay sueños, o que son pequeños, pequeñas cosas que conseguir, deseos minúsculos, que pueden que al final del camino se conviertan en un gran sueño, o puede que no, pero se habrá vivido, lo mejor posible, y se habrá soñado sin saber que se estaba soñado.

Comentarios

mc ha dicho que…
Una reflexión interesantísima. Sin embargo hay algo hermoso en la idea del Sueño Americano: La posibilidad de que todo el mundo pueda tener esperanza en que esforzándose le llegará su oportunidad para alcanzar su meta. Es puro positivismo, puro ímpetu, la pasión de un país joven que hasta hace bien poco no había sentido el miedo que produce el sentirse mortal o, al menos, el no ser intocable. La famosa inocencia americana, tan lejana de nuestros ideales europeos, resabiados por siglos de grandezas y miserias.
La verdad es que es una pena que ese sueño se vaya a convertir en una pesadilla pues las pesadillas políticas suelen generar sociedades temerosas.
Como tu decías, en el que creo que es tu mejor relato, los grandes sueños se llevan por delante a los pequeños sueños. Evidentemente el sueño americano propiciaba eso.
¡Pero era tan adorablemente optimista!
Ana ha dicho que…
La esperanza es lo último que se pierde, y mientras hay vida hay esperanza... Quizás cuando somos pequeños soñamos con un principe azul, con tener una vida afortunada, llena de dinero y de lujos, un trabajo perfecto... algunos alcanzan sus metas, otros se quedan en el camino, otros vivimos con lo que tenemos y nos damos cuenta de que la vida en si es lo mas importante, y que la vida es sueño, y los sueños, sueños son.. como diria un conocido escritor..
Muy bonita y reflexiva tu entrada.
Un saludo.
Amador Aranda ha dicho que…
En fin, el sueño americano seguirá, muchos años, es más, aquí lo estamos integrando en nuestras vidas...operación triunfo, es un gran ejemplo...(menos cuando desafinan como el lunes pasado, qué gran momento televisivo). En fin, como siempre digo, se habla de lo que triunfan, que son minoría, pero no de los que se quedan por el camino, que son la gran mayoría. Besos.

Pues sí, Ana, la vida es sueño, o cómo dicen en Pastoral Americana, la vida es sólo el momento que pasamos en la tierra en el cual estamos vivos...cierto también sin duda. Saludos.
combatientes70 ha dicho que…
la vida nos lleva, nos trae... cada día estoy más en contra de los sueños... de tener objetivos concretos, cuando te alejas de lo que sueñas empiezas a ver el bosque, a ver otras vidas... una amiga actriz me contó que se tiro años en madrid buscándose la vida y no conseguía su sueño, un día fue a una granja, vio una gallina empeñada en meter la cabeza por un agujero de la tela metalica del gallinero para pode escapar y se empeñaba sin darse cuenta que al lado no había tela metálica y podía salir... mi amiga se quedó a vivir en la granja y dejo madrid... fue feliz... y descubrió que servía para otras cosas...
Amador Aranda ha dicho que…
Qué lista tu amiga...hacer un alto en el camino, siempre viene bien...sé que vuelve otra vez. Un besote, y otro pa tu amiga.
Unos zarcillos pa mi luna : ha dicho que…
Siempre aspirantes a sueños soñados de quienes nos preparan...cuando a lo que deberían prepararnos es para el fracaso. Es posible que así nuestro soñar fuera menos traumático...de menos a más que no a la inversa.

Besos tranquilos, sin mas aspiración que esa.
R.
Amador Aranda ha dicho que…
Es verdad, nos tendría que prepara también un poco para el fracaso....en fin, así como estamos, pues estamos, y ya está. Besos desde Pulianas, ciudad sin ley, y sin destino, o no.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Buenas,

he leído con mucha atención esta entrada porque es un tema que me parece muy apasionante. La ilusión, la fuerza, las ganas que se tienen cuando se es jovencito para cumplir tus sueños. Pero la vida a partir de los 24-25 años te comienza a colocar en tu sitio, empiezas a ver tus limitaciones, las vas adaptando... y soy de los que pienso que las personas que las aceptamos pues al final somos "más felices" o al menos nos llevamos menos descepciones porque nos aceptamos como tal. Pero los que se comían el mundo y al final poco se han comido, si no lo aceptas y lo llevas sanamente... se convierte en fracaso, depresión y a veces en algo peor. En fin, qué complicada es esta vida... o no.

Un saludo
mykelangelo ha dicho que…
Totalmente de acuerdo,
Ricardo.

El futuro no existe. Todo lo que tenemos es el presente y casi siempre lo estamos malgastando. Hay que soñar, pero lo justo. Los sueños a veces son la vía de escape que tenemos cuando la realidad no nos gusta y, en vez de solventarla, nos quedamos idiotizados pensando en cosas inalcanzables.

No hay que aplazar las cosas, hay que hacerlas ya, ahora.

El sueño americano es perverso precisamente por lo que apuntáis aquí: todo el mundo es capaz de llegar al máximo. Eso es FALSO. El camino a la felicidad pasa por aceptar la realidad y por asumir las limitaciones que tenemos.

Por supuesto que hay que luchar y mejorar, y aspirar a todo, pero también nos tienen que enseñar a perder.
Amador Aranda ha dicho que…
Totalmente de acuerdo....no tengo más que añadir yo. Saludos a los dos.
La Creadora ha dicho que…
Sueños.... siempre ando soñando, y son ellos los q me rescatan de mi amarga realidad... ultimamente es mi única via de escape y aun asi me cuesta conciliar alguno.

Sueños, sueños son....

Muy interesante esta entrada
Amador Aranda ha dicho que…
En fin, la verdad es que alguno sí que hay que tener, porque cuando se realizan, dan felicidad, aunque sea transitoria...en fin. como dice Drexler, la vida es más compleja de lo que parece. Un saludo.

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