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Salidas y escapadas.


Desde hace ya algún que otro añito, las series han pasado de ser un entretenimiento discreto con el que disfrutábamos una o dos veces a la semana, a una inundación de la mayor parte del tiempo de ocio de algunos, del mío, sin lugar a dudas. Dicen por ahí que estamos ante la Edad Dorada de las series de televisión americanas, y yo, no soy nadie para poner en duda esa afirmación ya que estoy enganchado a gran parte de ellas, algunas, de forma semanal y otras, de manera más pausada o espaciada. Y es que, las series me divierten. Es algo fácil. En la mayoría de los casos, las series, grandes fábricas de estudio de la televisión americana, están hechas para engancharte, para que te tengas que quedar sentado el sofá, y por supuesto, te esperes a lo anuncios para ver su publicidad, (como nos las descargamos, nos libramos de eso, pero no hay que olvidar nunca que una serie está hecha para vender publicidad, en la mayoría de sus casos). Creo que es importante siempre saber que no hay que olvidar el medio en que se emiten las series, y es la televisión, la cual subsiste con el dinero de los anunciantes. Y, aunque las series se hagan de calidad, el fondo es vender el producto que a los americanos les anuncian en cada corte de publicidad, y engancharlos para que cada semana, tenga que sentarse en el sofá y disfrutar con cada una de las historias que les cuentan. Me surge una pregunta, ¿Son las series de televisión una forma de escapar de la realidad?. ¿ Se están convirtiendo en otro “opio” del pueblo?

Si hay una serie que se ha escapado de todas las normas, y ha intentado reescribir la narrativa de la ficción televisiva esa es sin duda Los Soprano, ya acabada, pero que, yo, por tiempo, o por falta de valor, no me he atrevido a terminar aún, lo hago más o menos cuando escribo ésta entrada. Sí, por falta de valor, o por pereza, ya que los Soprano no es una serie donde uno se siente y escape, Los Soprano no es una serie fácil, no es una serie condescendiente, no, es dura, seria, e intenta ser un reflejo de lo que se esconde en los rincones más profundos e inhóspitos del ser humano, donde a uno, por norma, no le gusta mirar, ya que lo que se ve no es muy bonito, pero sí que puede ser un reflejo de lo que la superficie nos muestra. No hay salida en los Soprano. Si se entra dentro, ya no se puede escapar, como en remolino te va llevando de trama en trama, de personaje en personaje, de temporada en temporada, donde la risa a veces aparece, pero el conflicto, la violencia, y la intensidad de sus vidas te arrastra, y te deja planchado, pensativo, desfallecido por los acontecimientos. Y es que, además, todo entra dentro de la misma metáfora, ya que la serie en su sexta temporada, se está convirtiendo una escapada frustrada, en una salida donde no hay salida, pero donde todos sus personajes han intentado escapar, donde todos han visto la luz al final del túnel, pero, en su mayoría se han quedado, dentro de la familia, ya que en el fondo, sabían que la muerte les esperaría más temprana si elegían el otro camino. No hay salida, para nadie en Los Soprano, sólo para el espectador, que al acabar los capítulos se siente afortunado de no tener que vivir así, de no tener que conocer a ninguno de los personajes que pululan por la serie, de tener la posibilidad siempre de dar un volantazo a su vida, y poder salirse del camino sin que nadie le espere con una pistola en un callejón oscuro y siniestro.

Haré seguramente otra entrada de Los Soprano, cuando acabe la serie, aunque muchos de los que leen éste blog no vean la serie (otros sí). Pero me siento en deuda con la serie, ya que, me costó entenderla, me costó ver su grandeza, y su miseria, me costo acostumbrarme a sus personajes, y saber qué cosas me estaban contando, y ahora, cuando ya sé que acaba, me está costando acabarla, porque sé que sus personajes mueren metafóricamente cuando la serie acabe, y yo, me quedo algo huérfano, como imagino que a todos nos pasa al acabar una serie, y saber que los buenos ratos que hemos pasado, conversando, riendo, bebiendo, comiendo con todos sus personajes, no se volverán a repetir. Nunca volverá a ser igual.

Comentarios

Ana ha dicho que…
Me ha gustado mucho tu entrada sobre los sopranos. No he visto nunca esa serie pues no me llama la atención el mundillo de los ganster. Mas se ve que hablas con pasión y eso hace que te entre siempre un poco el gusanillo.
Un Saludo y feliz fin de semana.
Amador Aranda ha dicho que…
Pues si te atrae el mundo de los mafiosos, tienes que ver la serie, es muy buena, y tiene personajes inolvidables, y aunque parezca que no, también son graciosos...Ayer veía un cocumental de Paco el pocero en cuatro, y era un poco los Soprano, en fin, me hizo gracia. Saludos, y buen fin de semana.
mc ha dicho que…
Es que El Pocero es lo más parecido a los Soprano que tenemos por aquí!
Amador Aranda ha dicho que…
Sí, la verdad es que sí. Lo de Seseña, es tremendo. Salía el parque con el nombre de su mujer, y también unas estatuas de sus padres, como si fueran santos...en fin, tiene su gracia. Pero casi te digo, que eso sale en los soprano, y no te lo crees.
Ricardo Baticón ha dicho que…
Yo sí creo que estamos ante una épcoca dorada de las series de televisióna americana... y una prueba que aporto para justificarlo son las revistas de cine. Actualmente en ellas se comentan más packs a la venta de series que de películas, es triste pero es la verdad... es lo que vende ahora. Cuando tomo café con amigos me veo un poco perdido porque o ven Perdidos o House o Anatomía de Grey... yo sólo veo Los Serrano desde hace 4 años y no quiero engancharme a ninguna serie más. Por qué?... por falta de tiempo... y el tiempo que tengo prefiero dedicarlo a ver películas que son como libros, es decir, historias cerradas... no inacabadas. Y seguro que son geniales y algunas obras maestras... lo siento, prefiero no engancharme, porque sí, esoy convencido que son el nuevo “opio” del pueblo.
Amador Aranda ha dicho que…
Por tu blog sé Ricardo que eres un enamorado del cine, y, en fin, el cine no es más que historias, contadas de otra forma, pero al fin y al cabo eso. Te aseguro que las mejores historias están ahora en la tele, o en las teleseries, también hay muchas y grandes en el cine, y en los libros. Engánchate a una serie, no te arrepentirás...son muy grandes.
mykelangelo ha dicho que…
quien la tiene?

las series no son más que otro tipo de entretenimiento más o menos creativo como la literatura, el cine, etc. como en estos, pueden llegar a rozar el arte. el que te enganches o no, depende de ti.

lo que buscan los creadores no es más que lo que busca cualquier otra persona que escriba o filme una historia: atraparte. que te diviertas, hacerte sentir y que no puedas dejar de seguir viéndola. claro está que este es el caldo de cultivo perfecto para que los que venden cosas se aprovechen y hagan publicidad. está claro que es una simbiosis, nosotros y los creadores aceptamos la publicidad a cambio de la financiación necesaria y del divertimento.
Amador Aranda ha dicho que…
Bueno, yo estoy un poco en desacuerdo...solo digo, que no es lo mismo ver Buda explotó por verguenza, que ver, Casi 300...ni es lo mismo ver, los hombres de Paco, que ver perdidos...en fin, pues eso. besos.

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