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El culpable de la memoria.

Hoy he hecho algo que sin duda es un paso atrás en mi evolución personal: me he puesto un chándal. Ha sido por causa justificada, y no por el estancamiento que a la larga provoca grandes barrigas cerveceras. He estado limpiado el patio de mi casa, y claro está, un mono no me iba a poner, así que me he puesto el citado chándal. Sin duda ha sido más gratificante la limpieza de lo que a priori esperaba que fuera. He redescubierto un patio que cuando era niño habitaba casi las veinticuatro horas del día, y que ahora, sólo piso para poner la lavadora, y para tender de vez en cuando la ropa. He recordado cómo mi madre en los veranos nos ponía una piscina a mi hermana y a mí para que nos bañáramos, y el rosal que adornaba el patio y que un día a mi abuelo que era muy pragmático, se lo ocurrió cortar porque decía que eso sólo servía para adornar, no para comer. He vuelto a ver el pozo, ahora vacío después de la construcción de los pisos, pero que la memoria lo ha hecho estar lleno de nuevo, inundando con su agua la pila donde mi madre cogía agua y limpiaba, tanto el patio, como la casa. La memoria se activa con los objetos del pasado, o por lo menos parte de ella. También los olores la activan, y nos trasladan de inmediato a un pasado, no muy lejano, pero vivido con un recuerdo, en mí caso, infantil y juvenil. Pero no todo los días tenemos la posibilidad, ni todos los años, de activar nuestra memoria que es la culpable de que nos conozcamos mejor a nosotros mismos.

Desde hace varios años sigo con entrega y con mucha pasión la carrera literaria de Antonio Muñoz Molina. Recuerdo que fue Plenilunio la primera novela que leí, y que me emocionó y me aterrorizó a partes iguales. Por supuesto, volví a leerlo, y fue con El Jinete Polaco, para mi y para muchos su mejor novela, con la que continué leyéndolo; pero ha habido más. En ausencia de Blanca, Sefarad, Carlota Fainberg, Ventanas de Manhattan, y El viento de la luna. Por supuesto, los temas, y también a veces la forma de narrar que utiliza Muñoz Molina en sus novelas es, en cada texto, diferente, pero, uno de los temas favoritos del autor, "la memoria" está presente de forma continua en todas sus palabras. Muñoz Molina es un experto en recuperar la memoria, en con sus frases, con sus personajes, con sus situaciones, hacernos volver al pasado como si nosotros mismo fuéramos los protagonistas de los libros, obligándonos con sus palabras a trabajar nuestro pasado, nuestra memoria que escondida permanece a la espera de volver a ser visitada. Y eso es un milagro que Muñoz Molina hace con cada una de sus novelas, el ser el activador, el detonante para que la memoria del lector se abra como una flor iluminada por un rayo de sol, un rayo de luz, un rayo de sabiduría que es lo que Muñoz Molina hace con sus palabras. Por eso éstos días estoy contento, porque que la Universidad de Jaén lo reconozca con el Honoris Causa es muy importante, pero lo que es más importante, es que, seguramente mucha gente, al leer la noticia, van a probar suerte con algunos de sus libros, y al hacerlo, se van a ver inmersos en ellos mismo, en el reencuentro con el pasado que fuimos, y que por supuesto, es primordial, necesario, y obligado, no poder olvidar.

Comentarios

David ha dicho que…
Cada vez que leo El jinete polaco me acuerdo de cuando iba a Lillo los sábados de invierno por la tarde, y las luces de la calle ya estaban encendidas pero seguía habiendo vida en la calle, ya por poco tiempo, todo el mundo se recogía...
Una maravilla de escritor.
Capitán Alatriste ha dicho que…
El primer libro que leí de Antonio Muñoz Molina fue "El dueño del secreto" y debió ser hace diez años o así. Ni fú ni fá. Tal vez por eso lo relegué al olvido.

Este año he leído "El jinete polaco" y hasta la fecha es el mejor libro que he leído en todo el año y en muchos otros años. Una auténtica obra maestra, para mi gusto personal. Después leí "El invierno en Lisboa", que no está nada mal, pero ya es otro nivel...otro registro más distante de lo que a mí me toca la fibra.
Amador Aranda ha dicho que…
Yo guardo muchos recuerdos de El jinete polaco, y lo he dicho, pero me devolvió a un pasado común español muy importante. No sé cómo se ven los libros y éste en especial, seguro que se entienden, porque al final, habla de las emociones, y eso lo entiende todo el mundo. Un besote.

Tienes que retomar del todo a Muñoz Molina, sobre todo los libros que he nombrado yo, para mi gusto los mejores. Él tiene dos etapas literarias, antes y después de El jinete Polaco, y se notan las diferencias, y mucho. Un saludo.
unviajealaluna ha dicho que…
Yo tengo una facilidad asombrosa para escoger o empezar a leer a muchos autores por muchas de sus peores obras... me pasó con Auster y su Brooklyn Foollies que estuve a poco de no terminarlo... pero por no hacerle un feo a Auster... tambien me paso con Muñoz Molina, esto ya te lo dije..., y su Beltenebros... que tampoco me gustó...
Amador Aranda ha dicho que…
Creo que yo también te lo dije. Lee el Jinete polaco, o Plenilunio, que para empezar son estupendos. A mi la etapa anterior al Jinete polaco, tampoco me gusta mucho, pero luego sí. Prueba, te va a gustar, de verdad. Un saludo.
mc ha dicho que…
Un escritor maravilloso, sobretodo "El Jinete..." y "Plenilunio", de lo mejor ambos de la literatura nacional. Por cierto ¿en la foto suya que has puesto no te da que se parece a Bardem? Es que ha sido lo primero que he pensado al verla.
Amador Aranda ha dicho que…
Pues no sé si se parece a Bardem, pero vamos, no creo que ese peinado se lo haga nunca Bardem...qué sé yo.
Fumandoespero ha dicho que…
Que bella la memoria cuando rescata lo mejor de cada cual...mi primer libro de Muñoz Molina fue "El invierno en Lisboa", me lo regaló Antonio hace muchos años, hay una frase que aún repito de ese libro, a veces la memoria te busca y te encuentra.
Capitán Alatriste ha dicho que…
fumandoespero, yo tengo otra frase de ese libro.

"Qué sucia traición, que incluso cuando uno ya no está enamorado, es capaz de preferir el amor a sus amigos."
Amador Aranda ha dicho que…
Yo no he leído El invierno en Lisboa, pero vamos, las frases son tremendas...por dios.
Fumandoespero ha dicho que…
La frase que más me toco de ese libro es "la conciencia es más rápida que le dolor".
Uffffffff
Verónica ha dicho que…
Ya sabes, ando con muy poco tiempo, pero ... me ha encantado tropezarme con Muñoz Molina, de tu mano.

Curiosamente, el más leído por mí, entre los suyos, al que siempre acudo, el que siempre regalo, es "Sin noticias de Blanca" .... Curioso. Es tan chiquito, tan pequeñin, pero ... encierra tanto dentro de esas pocas páginas que no puedo evitar que sea uno de mis preferidos.

Gracias por acercármelo de nuevo ... muchas gracias.
Amador Aranda ha dicho que…
Yo tengo la misma debilidad por En ausencia de Blanca, además, yo le añado que es el único libro de Muñoz Molina que trascurre íntegramente en Jaén, y por primera vez en una novela, vi las calles, y le puse caras medianamente reales(imagino que él no conoce ya a nadie en Jaén). Me llegó mucho ese libro, por cierto, no lo tengo, lo cogí de biblioteca, pensado que iba a ser uno menos de Muñoz Molina: me equivoqué. Un besote. Me gusta a mi también que te pases por aquí de vez en cuando, y nos cuentes algo.
Amador Aranda ha dicho que…
"menor" en lugar de "menos", perdón

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