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Mostrando entradas de octubre, 2007

El culpable de la memoria.

Hoy he hecho algo que sin duda es un paso atrás en mi evolución personal: me he puesto un chándal. Ha sido por causa justificada, y no por el estancamiento que a la larga provoca grandes barrigas cerveceras. He estado limpiado el patio de mi casa, y claro está, un mono no me iba a poner, así que me he puesto el citado chándal. Sin duda ha sido más gratificante la limpieza de lo que a priori esperaba que fuera. He redescubierto un patio que cuando era niño habitaba casi las veinticuatro horas del día, y que ahora, sólo piso para poner la lavadora, y para tender de vez en cuando la ropa. He recordado cómo mi madre en los veranos nos ponía una piscina a mi hermana y a mí para que nos bañáramos, y el rosal que adornaba el patio y que un día a mi abuelo que era muy pragmático, se lo ocurrió cortar porque decía que eso sólo servía para adornar, no para comer. He vuelto a ver el pozo, ahora vacío después de la construcción de los pisos, pero que la memoria lo ha hecho estar lleno de nuevo, i…

Nuevos tiempos. (Reflexiones televisivas II)

Hace algunos años, Bigas Lunas, director que dicho sea de paso, no admiro demasiado, hacía unas declaraciones en una entrevista en las que ponía en entredicho el futuro de la televisión. En las declaraciones, que tenían lugar en una entrevista más amplia para hablar de La camarera del Titanic (creo, porque no recuerdo si era ésta u otra película la que presentaba), Bigas Luna soltaba por su boquita, con aire condescendiente como suele hablar él, que en el futuro, la televisión tendría que pagarnos a los espectadores por verla, por visionar sus programas. No sé si en el momento yo solté alguna burrada, tipo, menudo gilipollas, qué idiotez más grande acaba de decir, pero algo diría, y es que, la frase, dicha así a bocajarro, pues suena mal, pretenciosa, y para nada creíble. Y claro está, ahora, en un futuro algo próximo todavía, no se nos paga por ver la televisión, sin embargo, el concepto de televisión, como lo hemos conocido siempre, y debido a las diversas nuevas tecnología, sobre t…

Olga

Bueno, publico otro relato, también publicado en Aldaba, hace ya unos añitos. Realmente fue el primero que publiqué, y también, de los primero que escribí, así que...bueno, sólo espero que os guste. El principio es un texto de Justo Navarro...

No puede uno recordar el nombre de una calle o de un conocido o la música de una canción cuando uno quiere: parece como si el empeño de recodar sirviera para olvidar, pero el empeño de olvidar vuelve más vivos los recuerdos.“El alma del controlador aéreo”Justo Navarro.OlgaNo sé por qué, las historias, las escritas y las vividas, tienen un tipo de interés mayor cuando en ellas se habla de la muerte. Puede que sea eso, no lo sé, que en la vida el hecho de la muerte sea un acontecimiento tan conocido que nos impacta a todos de igual manera. Olga murió.Me resulta raro contar esto ahora que ya sé que ha acabado, (mi visita de hoy al apartamento lo demuestra) escribir una historia, tampoco sé mucho de historias, en la que el final es el principio del r…

El camino de Billy Elliot.

Es un hecho en mi vida: siempre lloro cuando veo Billy Elliot. Es más, siempre lloro en dos momentos de la película; cuando Billy en el salón de baile danza para su padre, y al final, cuando recibe la carta (para quien no la haya visto espero no haberle desvelado nada). Pero no son lágrimas de tristeza, más bien todo lo contrario. Los momentos son alegres, y las lágrimas que más de una vez he derramado son, pues eso, de alegría. Y es que, seguramente, me identifico con el personaje de Billy, y en cierto modo, también me hubiera gustado que me pasara lo que le pasa al personaje, ya que el cine, como ya he hablado muchas veces, tiene la curiosa habilidad de hacernos sentir lo que estamos viendo en la pantalla y meternos dentro del personaje si la película y la historia están bien contadas. Y Stephen Daldry, director de la película, cuenta una historia con uno de los temas preferidos del siglo XX, y vigente en el que vivimos, que es ni más ni menos que la superación, el llegar donde otro…

María.

Va a hacer pronto ya un año desde que dejé de fumar, y la verdad, es que, además de que me encuentro mucho mejor físicamente, ahora, en la distancia, me he dado cuenta de lo coñazo que son los cigarros, y la adicción que provocan. Así que, como ya digo, no los echo nada de menos, sin embargo, sí que echo algo de menos fumarme algún porro de maría de vez en cuando, sobre todo cuando venía mi amigo Javi y hacíamos un pequeño ritual: porro de maría, conversación, y disco de Los planetas, que fumao se entiende superbien la voz de Jota. Pero bueno, ya hace mucho que no la pruebo, y aunque me apetece, me esperaré a ver si cae alguna galleta que sé que pulula por ahí, y que hace estragos. Los cigarros, y la maría fumá, la sustituí hace mucho tiempo por una maravillosa serie que habla de todo esto: Weeds. Weeds trata la historia de una mujer, que después de perder a su marido, la única solución que se le ocurre para sacar a sus dos hijos adelante es la de vender marihuana en el barrio residen…

Saltándome mis propias normas.

Llevo algunos días escribiendo el relato para la nueva revista Aldaba que saldrá en diciembre con motivo de la fiesta de la aceituna. Ya lo he acabado, más o menos. En fin, que me he dicho a mi mismo(me hablo mucho), por qué no publicas en el blog algún relato de Aldaba. Así que, saltándome normas auto-impuestas, pues voy a publicar el último que escribí para la revista marteña. La veintiuno. Seguro que algunos lo habéis leído, pero seguro que hay también muchos que no.

La veintiuno. Y sí, puede que fuera la casualidad, o el azar, o puede que el plan bien trazado de alguna de esas veinte mujeres que vivían en el pueblo desde hacía ya cuarenta años, ni uno más que la número veintiuno, que sin duda, fue la menos afortunada al no quedarse embarazada el día de la noche en que la casualidad, o el azar, o puede que algún plan, las hizo salir de sus casas e ir en busca de la veintiuno. Y no, ninguna supo nada de sus maridos la noche del incidente, cuando de repente llegó cada uno a sus casas,…

Enemigos del tiempo.

La semana pasada hubo un acontecimiento musical en mi vida, y sí, digo en mi vida, porque seguramente a la mayoría de la población mundial le trajo al fresco que Radiohead sacara su último disco al mercado, In Rainbows. Por supuesto, no fui al único que le importó que Radiohead sacara un disco; mis amigos Miguel Ángel y David también estuvieran compartiendo conmigo esa salida de disco, y la compartimos de la mejor forma: comentándolo. Durante el día nos llamamos, nos comentamos si ya lo teníamos, cómo había sido la bajada (peculiar, ya que era desde la misma página del grupo), y luego, después de escucharlo, comentamos qué es lo que nos gustaba, a qué se parecía, qué era lo peor, y en fin, viviendo lo que al fin y al cabo era sólo y exclusivamente, un acontecimiento para los fans de la banda. Seguramente (o no), casi todo lo que hablamos o comentamos, mañana, el año que viene, dentro de diez años, habrá cambiado. Puede que la canción que comentamos que nos gustaba, mañana no nos guste…

Apología literaria, o respuesta al Capitán Alatriste.

El sábado me pasé por una librería de segunda mano en Granada. La verdad, es que ir a una librería de segunda mano es como jugar a la lotería, porque, claro está, no siempre encuentras lo que buscas. Hay veces que sales con varios libros y otras, por el contrario, o los libros que hay ya los tienes, o no te interesan en absoluto. Cuando yo fui el otro día, fue de las veces que salí con varios libros, y además por un precio muy razonable. Me compré en bastante buen estado (algunos libros ni habían sido leídos), Tristam Shandy de Laurence Sterne (no es la traducción de Marías, pero al menos, ya se lo puedo devolver a David, que me lo dejó hace dos años), A sangre fría de Capote, que no lo tenía y Bajo la red de Iris Murdoch. Cuando ya había elegido los libros que me iba a llevar, fui al mostrador y me dispuse a pagar. El chico que regenta la tienda miró los libros, los apuntó en una libreta, y después de decirme el precio, me preguntó, bastante seguro, que si era estudiante de Filología…

¿Somos lo que vemos?

Volvieron las series y como no, ya estoy de nuevo estresado con tanta descarga, búsqueda de subtítulo, y visionado de cada uno de los capítulos de las series que, como ya digo, voy siguiendo. Y es que además, podría dejar de verlas, en cualquier momento, ponerme a ver películas, o a leer libros (que también suelo hacer, pero bajo el ritmo, claro está), pero, seguramente, me correría por dentro la incertidumbre pensando qué le habrá pasado a éste personaje, o éste otro, si habrá sobrevivido, o se habrá casado, o por fin ha encontrado el amor. Claro está, esto pasa, o me pasa, principalmente porque las series americanas que veo están muy bien escritas, bueno, no muy bien, excelentemente bien, y por eso, consiguen mantener en mí, y en millones de espectadores, la intriga, y el misterio del qué pasará. Miles, millones, no sólo de gente como yo, que termina bajándosela por internet porque las televisiones juegan con ellas como les da la gana, sino millones de norteamericanos que cada noche…

La voluntad de Radiohead.

Seguramente ya se habrá enterado todo el mundo(gracias David por la información), Radiohead saca disco nuevo, In rainbows, y no sólo saca disco, si no que lo va a subir a su página web y la descarga del mismo será al precio de ...la voluntad. Por lo visto, según dice Nacho, media universidad se está poniendo a la cola de la descarga, que no se podrá hacer hasta el 10 de Octubre. Los fans que no se preocupen. Habrá edición, entre 60 y 80 euros, que llevará, dos vinilos, dos cds, uno original, y otro de caras b, y fotos de la banda. En fin, a mi la idea me parece innovadora cuanto menos, pero creo, además, que sin duda será el disco mas sonado de Radiohead, y que la banda, si ya era conocida, lo será aún más. Aunque ésto es como el Quijote: todo el mundo lo conoce, pero no todo el mundo lo ha leído. En fin. Qué opináis.