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El sonido Glenn Gould


Hace unos días alguién me preguntó que qué me parecía la acústica del Teatro Municipal. Yo, sin saber por qué me lo preguntaba, le respondí que me parecía muy buena, es más, me parece unas de las grades bazas del teatro, ya que, incluso a los niños pequeños del aula municipal de teatro, el día de la representación de final de curso, se les escuchó bien cuando no tenían cerca de ellos un micrófono. Después de responder a la persona en concreto le pregunté que por qué quería saberlo, a lo que contestó, que había estado en una representación del teatro Benavente, y que a alguno de los actores no se le escuchaba bien. ¿Te gusta ese teatro?, le pregunté yo, algo disgustado. A lo que contestó que le gustaba mucho. No es que creyera que esta persona en concreto fuera un crack en lo que se refiere al teatro, pero al menos esperaba que una persona joven, tuviera un poco más de buen gusto y no acudiera a representaciones hechas por y para no pensar, no reflexionar, no aprender.

Hace unos meses, David, en uno de nuestros intercambios musicales, me pasó un disco de Glenn Gould, autor que yo, la verdad, no había escuchado nunca. El disco en concreto fue “Variaciones Golberg”. Cuando me lo pasó, David me advirtió que era un disco de música clásica, nada de pop, ni de rock, que es a lo que estamos acostumbrados. Pero como el disco duro es grande, lo grabé y se quedó ahí bastante tiempo, hasta que, en un actualización del ipod, entró en mi itunes, y ahí se quedó, imagino que durante otro tiempo más. Pero la casualidad hizo que yo un día lo escuchara, al menos alguno de sus cortes, y me pareciera muy interesante, tanto, que al poco tiempo era unos de los discos más escuchados en mi ipod, tanto, que al poco tiempo empecé a usarlo en uno de mis montajes, tanto, que al poco empezó a habitar mi vida como si de una banda sonora personal se tratase.

Y sí, Glenn Gould apareció, sin haberlo escuchado antes, sin haber oído ni su nombre ni sus composiciones. Lo encontré de nuevo cuando busqué información para el club de lectura sobre el “Síndrome de Asperger”(síndrome que padece el niño del Curioso Incidente del perro a medianoche), ya que Glenn Gould, tenía ése síndrome. Lo encontré de nuevo en un artículo de Marías, en el que hablaba de su fanatismo por el autor. Y finalmente, lo encontré en “El Malogrado”, novela de Thomas Bernhard, y que Noelia me regaló sin saber que yo estaba obsesionado con Glenn Gould, protagonista de la obra. Y esta novela fue el último lugar donde lo encontré, aunque pude verlo del todo, pude leer en primera personal algo más de él, y de los otros protagonistas de la novela, obsesionados con la genialidad del autor, al que admiran y del que se sienten frustrados ya que nunca podrán alcanzar el nivel del mismo.

Radiohead, Belle and Sebastian, Ingmar Bergman, Atom Egoyan, Pedro Almodóvar, Javier Marías, Antonio Muñoz Molina, J.M.Coetzee, José Saramago, Wilco, Carl Theodor Dreyer, Jefrey Eugenides, Heiner Muller, William Shakespeare, Woody Allen, Frintz Lang, Paul Thomas Anderson, Almudena Grandes, Alice Munro, Richard Yates, son directores, músicos, y escritores que a lo largo de los años me han obsesionado, al igual que Glenn Gould, que me han hecho salir a la calle para ver sus conciertos, o para ir a la librería comprar sus últimos libros, o para comprar una entrada de cine y ponerme nervioso cuando se apagan las luces, porque, puede que, a la persona que me preguntó nada de esto le afecte en su vida, y al final de ésta no tenga nada de que arrepentirse, pero en mí, al igual que en mucho gente, hay algo dentro que nos impulsa a obsesionarnos, a descubrir, a que nos hagan sentir y ver, cosas nuevas, sentimientos diferentes, historias, sonidos, palabras que nos muevan y no nos hagan anquilosarnos en un mundo donde parece que lo más fácil es no ser, no existir, no sentir nada que en nos haga sufrir, cuando en el fondo, ese sufrimiento es sólo y exclusivamente, un bálsamo para el futuro incierto. Me gusta que me guste el cine, y la música, y la literatura, y el teatro. Y que me hagan pensar, que me rompan la cabeza con dilemas morales, porque ésa es la mejor forma de saber que estoy viviendo, es la única forma que tengo de sentirme vivo, con ganas de vivir, y de encontrarle algún sentido razonable a ésto que llamamos vida.

Comentarios

combatientes70 ha dicho que…
Pensar, crecer, ser más tolerante, mas abierto... reflexionar, discutir, reir, llorar, matizar, cambiar en tu propia vida, cambiar parte de tus ideas, sentirte permeable, saber... eso es lo que hace el buen cine, el buen teatro, la buena música... pero le interesa a los que están arriba que pensemos o que vayamos perdiendo facultades como le ocurre a tu amiga... ? reflexionemos si el teatro eslava o el fútbol no nos ha derretido el cerebro como pretenden los de arriba... para eso también sirve el teatro
David ha dicho que…
Sobre Glenn Gould, me he comprado un disco doble, bueno, triple en realidad, que contiene las dos grabaciones que hizo Gould de las Variaciones Goldberg, una en el 55 con las que despuntó en el panorama musical (había gente que decía que Gould impresionó porque era más cercano a lo "cool" de aquel momento, Miles Davis y Kind of Blue o John Coltrane y Love Supreme, que a la música clásica tradicional) y otras en el año 81, meses antes de morir. El tercer disco es una entrevista en la que el propio intérprete autor indica las diferencias que hay entre ambas. Aunque la partitura es la misma, unas duran 38 minutos y otras una hora y diez minutos. Todavía no he tenido tiempo de digerirlo, pero el viaje Madrid-Jaén de la semana pasada lo hice con ese disco en bucle...
Lo de las obsesiones es tremendo... pero lo más curioso es cómo te encuentras con ellas constantemente. Esto debe ser porque nos ilusionamos con las cosas que nos emocionan, por cierto, un buen partido de fútbol es una maravilla...
Amador Aranda ha dicho que…
Yo de fútbol no digo, jeje, porque no sé nada de nada.
Yo también he escuchado las otras variaciones, me gusta más las últimas, la del 81, son más rapidas. Es raro lo de Glenn Gould, porque además él, según Bernhard, estaba obsesionado con las varaciones, y se levantaba tocándolas, y se acostaba, y además, dejó de dar conciertos, y sin embargo no paraba de ensayar en su casa...tiene cosas interesantes el libro de El malogrado.
David ha dicho que…
Acabo de ver el "blog" de Boyero, y casi nos define más lo que no nos gusta que lo que nos gusta, lo que odiamos que lo que amamos, odiar con intensidad es muestra de que sabemos qué nos gusta.
Amador Aranda ha dicho que…
Si? no sé si estoy de acuerdo en lo de odiar. Realmente cuando no me gusta algo no lo odio, no le presto atención y ya está. yo creo que me defino más por lo que me gusta...no sé.
combatientes70 ha dicho que…
te defines por ambas cosas, casi es normal que lo que te guste te enfrente a lo que no te guste z viceversa... defendemos con el alma aquello en lo que creemos z eso hace que sin querer ataquemos aquello que odiamos... besos desde Berlin (este ordenador no tien ni pa poner tildes)
mykelangelo ha dicho que…
yo suelo atacar lo que no me gusta por dos razones: para tocar las pelotas (principalmente) y para que algunos se den cuenta de que 'no es para tanto'.

soy muy apasionado con mis gustos. como para tantas cosas, no tengo medias tintas. estoy muy de acuerdo con lo que habéis dicho acerca del sentido y de los efectos que tiene el arte. pienso que a veces un disco, una peli o un libro (futbol???? nooooo!)puede cambiar tu vida o, por lo menos, la visión que tienes de buena parte de ella.

el ejemplo más claro para mi es radiohead. sin saber cómo, de pronto un disco, luego otro, una forma de componer, de ver el mundo, sintoniza tanto con uno que casi parece que es algo propio e íntimo.

está claro que sin la dimensión mental o imaginativa de la relatividad, el ser humano no sería el mismo, es más, no sería humano en realidad. a veces esta dimensión es más importante incluso que la real.


bs.
J.Kin ha dicho que…
eres un fenómeno Amador!!! me parece muy interesante tu blog y me parece genial el comentario este sobre el gran Glenn Gould. Yo soy un melómano empedernido y la verdad es que las interpretaciones de Glenn Gould sobre las variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach no tienen parangón alguno. sobre todo la última que realizó. Pues nada, es un placer el haber conocido un blog tan interesante!!
Amador Aranda ha dicho que…
Muchas gracias J Kin. Y bienvenido. Al final este blog, aunque lo escribo yo, también es de mucha gente, y por supuesto, tus palabras y opiniones, también me interesan, y nos interesan. Un saludo.
franCo ha dicho que…
Genial encontrar a alguien que también lo encontró por casualidad y también se obsesionó sin ser habitué de la música clásica. Mi historia: lo conocí cuando leía "Trabajos Manuales", de Rodrigo Fresán (escritor argentino radicado en España ahora, o, hasta donde tuve noticas de él, sigue allá).
Bajé del eMule un video de él tocando esas sagradas variaciones y son lo que más me seda de noche, cuando los demás hacen silencio y dejan que uno escuche solamente a Glenn tocando...
Amador Aranda ha dicho que…
la verdad Glenn Gould era un genio...sin duda. A mi me está marcando su música...y me hace que yo mismo cree a partir de ella, que es muy importante. Un saludo, desde España cruzando el océano con las variaciones golberg de fondo.

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