Ir al contenido principal

Altibajos.

Imagino que, para llegar a las películas, o a los libros, o a la música, cada uno tiene su truco. Están los que sólo se conforman con lo que le dan en la televisión y en la radio, o en las discotecas, y nunca buscan nada más. También existen los que sólo y exclusivamente leen libros que sean best seller, y también, imagino, están los que van a ver películas comerciales. Luego, hay más, como digo, imagino que los hay.

En mi caso, la búsqueda de películas siempre ha sido, o, porque las he leído en revistas, o he visto los anuncios en la televisión, o porque alguien en quien confío me las ha recomendado, o, porque, me ha dado buena espina…en la música más o menos igual, aunque aquí también entra el rockdelux…en fin. Sin embargo, en los libros hay algo que cambia. Aunque el medio por el que llego (y creo que mucha gente llega, imagino) es el mismo, cuando se va a leer a un autor, no se va a la última novela que ha escrito, se coge, la que mejor impresión le de, o la más famosa que tenga, sin saber que a lo mejor no es la mejor opción, ya que puede que si no nos gusta la novela, nunca volvamos a leer nada de éste autor.

Según la RAE., el término Altibajo significa Alternancia de sucesos prósperos y adversos, o cambios de estado sucesivos en un orden de cosas. Sin duda es un término al que todos estamos acostumbrados, porque por lo general, imagino, nuestra vida está llena de altibajos, sin los cuales, sería casi imposible vivirla. No siempre estamos contentos, pero tampoco estamos siempre tristes, no siempre estamos imaginativos, pero tampoco faltos de ideas, no siempre estamos cariñosos, pero tampoco estamos siempre antipáticos, y así, como podemos, vamos buscando un orden dentro de nosotros mismos. Sin embargo, los altibajos también pueden ser peligrosos para uno mismo. Un día de los torcidos puede que nos toque una entrevista de trabajo, o conocer a alguien que nos ha gustado, o tener que sobresalir en algún tipo de reunión familiar, o social, o qué sé yo. Y como ya digo, el altibajo nos haga perder oportunidades, y dar una impresión que no queremos dar, pero que desde luego, también tenemos dentro de nosotros. Pero, así es la vida, imagino.

Almudena Grandes se ha convertido en los últimos años en una escritora de la que espero sus novelas con impaciencia. Fue a partir de la lectura de “Los aires difíciles”, cuando decidí que su forma de escribir y de contar las historias, iba acorde con mis gustos. Así, que, a partir de esta novela, las he ido leyendo todas. Sin embargo, me costó llegar a ella. Los artículos que escribía en el Pais, y también los relatos, no me acababan de gustar. Las adaptaciones de sus películas, tampoco había sido muy buenas, o no tan buenas como para que yo fuera corriendo y me comprara la novela de la que había sido adaptada. Y algún que otro prejuicio más que me callo, había hecho que nunca cogiera una novela de Almudena Grandes, pero subsané el error. Y a partir de ahí, como ya digo la leo con asiduidad, y como no, la recomiendo. Pero, las recomendaciones, no tienen el mismo efecto, porque Almudena, en sus novelas, está llena de altibajos. Entre Los aires difíciles, y El corazón helado, ha escrito una novela pequeña, llamada Castillos de Cartón, y un libro de cuentos, Estaciones de paso, que yo, he disfrutado, pero sabiendo que Almudena era capaz de más, como me lo demuestra su última novela. No puedo decir lo mismo de gente que sé que se ha acercado a esta historias, y ha salido algo decepcionado, seguramente por la efusividad con que yo les recomendé a la escritora. No me arrepiento. Porque Almudena es una escritora de grandes historias, de libros enormes, pero que necesita seguir teniendo un contacto con el público, un contacto de relatos en periódicos, un contacto de entrevistas en televisión, un contacto de libros algo menores, un contacto de altibajos, que son necesarios para que todo tenga un equilibrio, ya sea, como digo, en la vida, o ya sea en la vida de la mejor escritora actual española. Qué grande es Almudena.

Comentarios

combatientes70 ha dicho que…
Mi amador, desde este berlín nublado, lluvioso y para nosotros invernal, te digo que cuanta razón llevas... Almudena es una grandiosa escritora de grandes historias... escritora de NOVELONES con mayuscula... sabe describir vidas, personas o personajes... sabe cruzarlos sabiamente... es una gran contadora de historias humanas... historias de verdad... y lo hace sin artificio... lo hace con la verdad de escribir por delante... desde luego me pasa como a ti... necesito sus grandes novelas... sus noveslas cortas o cuentos me saben a un capitulo suelto de sus grandes historias y cuando lo leeo, imagino el resto de historias que ha dejado al lado y que ella como nadie sabría narrar... Como lo hace en su última y para mí mas grande Novela de la Grande... creo que en mi vida he llorado como con ese final, con ese encuentro de hermanos que no pueden despedirse... con esa carta de la abuela... y no digo nada más solo que la lean...
Amador Aranda ha dicho que…
La verdad es que es la mejor. Por cierto se me ha olvidado decir los que le tienen prejuicios porque escribe melodrama. A mi me gusta además por eso, porque ella es la reina del melodrama bien hecho, porque...cuando las cosas están bien hechas, el género es lo que menos importa. un besote. que lo pases bien en Berlin.
David ha dicho que…
No siempre tenemos el estado de ánimo ideal para asimilar un libro, o un disco, pero en el caso de Almudena Grandes he tenido la suerte de que Los aires difíciles me subiera en una nube y me intoxicara como solo los grandes libros son capaces de hacer. Leí ese libro en un trance, pese a su ritmo "decimonónico" de novelón, como dice Antonio. Ayer, hablando con Yolanda, me dijo que era capaz de transportarte a cada una de las épocas en las que transcurre la acción, y tengo la sensación de que es cierto, fue capaz de llevarme a Cádiz sin que yo lo conociera siquiera.
Amador Aranda ha dicho que…
yo estaba en Cádiz cuando leí los aires dificiles...me gusto mucho, y me identificó mucho en ese momento.
Capitán Alatriste ha dicho que…
Yo leí Las edades de lulú cuando tenía 17 o 18 años y después no sé por qué extraño prejuicio la sumí en el olvido. Este año, leímos estaciones de paso en el club de lectura y me dije Dios mío perdóname que no sabía lo que hacía. Me parecieron unos relatos colosales. A ver si me embarco en algún novelón de estos, aunque tengo dieciocho millones de libros para leer. Ajú que estrés.
Amador Aranda ha dicho que…
Poco a poco, jeje. Yo también tengo por ahí muchos libros que me esperan, pero estoy relajado ahora..
mykelangelo ha dicho que…
dicen que los grandes genios funcionan así, con altibajos. que tienen momentos soblimes y cagadas sonadísimas. la genialidad parece ser que tiene eso en común con la felicidad, sólo se da de manera 'instantánea'. solo se puede ver de reojo, no cuando la miras directamente.

personalmente, soy el maestro de los altibajos. a veces pienso que me muevo en una montaña rusa. tienes toda la razón en que dependiendo del momento de ánimo en el que estés, encarar según que situaciones puede ser muy fácil o difícil. pero no sólo eso, tambíen hay veces que la propia percepción de las cosas puede variar. somos fluido.

Entradas populares de este blog

Casa David

Los indeseables.

Quién les hubiera de decir a las “galas de cine” que en unos años se iban a convertir en fenómenos de masas. Yo, que como aficionado al cine he visto muchas, puedo confirmar que excepto en el noticiario del día siguiente, los premios y las galas pasaban sin pena ni gloria, más allá del comentario popular de: esta ha ganado diez Oscars, o diez Goyas, y no es tan buena…o el vestido de aquella, o el disfraz con el que fue aquel...o la maldad de turno, que también las había...y las hay, y que en cierto modo siempre ha formado parte del visionado de las galas entre amigos: una diversión blanca que no salía del salón donde se veía la gala.
Pero las redes sociales y en especial Twitter, lo han cambiado todo. Las galas son el mejor momento y el mejor escaparate, para que las lenguas, a veces originales, y otras algo viperinas, comenten lo que está pasando en su televisión. Criticar una gala de cine sin saber de cine está a la orden del día. No hace falta ver las películas, ni conocer a los ac…

Las furias cotidianas.

Los viajes siguen siendo interesantes. Madrid sigue siendo interesante. Amigos, familia, visitas, cine, teatro. La lluvia nos recibe a nuestra llegada. La lluvia, y un apartamento en “la puerta del Sol” que no sabemos si nos gusta o no. Apenas sin tiempo nos vamos al teatro. Apenas sin teatro nos vamos al tiempo.  

“El gol de Alex”, la nueva obra de mi amigo Antonio Hernández Centeno. Ver obras de Antonio cada cierto tiempo en Madrid se ha convertido en un hábito muy agradable. En una excusa para volver. En una vuelta a la excusas. “El gol de Alex” es quizá la obra más personal hasta la fecha de Antonio, un texto lleno de dolor y desamor, que renace como el mismo autor, a una nueva vida, a un camino que será diferente, pero en el que se tiene que seguir caminando. Una comedia que es un drama, como las grandes comedias. Como los grandes dramas. Como la vida en la ficción.

Ficción también es la de “Selfie”, comedia, o drama, o simplemente una película sobre España, sobre la actual, o la …