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El hombre que perdió la partida de ajedrez.

Hace unas semanas estrenamos con el aula municipal de teatro la obra Trazos y trozos, que era una selección de textos que pretendían dar una visión sobre el teatro del absurdo. Uno de los textos era de Woody Allen, y se llamaba, Para acabar con Ingmar Bergman, de su libro, Como acabar de una vez por todas con la cultura. En el texto, Allen contaba la historia de un hombre (en la obra lo cambiamos por una mujer, papel que hacía Gema), que con mucha sorpresa se encontraba con que la muerte venía a por ella. Finalmente quedó muy bien, y creo que a la gente le gustó, pero, detrás, como casi siempre, hubo mucho trabajo y muchas horas de ensayo, en las que, en ése texto en concreto, se multiplicó, ya que, hubo momentos en que los actores y yo nos vimos algo perdidos. En uno de estos ensayos, Emilio y Gema, me comentaron que no entendían muy bien la escena, y yo, en lugar de explicárselo les dije que vieran El séptimo Sello, de Ingmar Bergman, película en la que se basaba la escena en concreto. Sorprendentemente me hicieron caso y vieron la película, y por poco me cortan la cabeza ya que no les gustó; sin embargo, a partir de ese día, comprendieron de qué iba la escena, y pudimos trabajar con mucha más libertad, y con la convicción de saber qué estábamos montado.
Creo que desde que me gusta el cine he escuchado el nombre de Ingmar Bergman. Recuerdo que, Fanny y Alexander fue la primera película que vi de él, y que en mucho tiempo no volví a ver nada suyo, ya que, Bergman no es un director fácil, y el visionado de sus películas en una edad temprana, como les pasó a Gema y a Emilio, puede ser perjudicial para disfrutar su cine. Sin embargo, no lo deseché, como me ocurre muchas veces. Pensé que no era el mejor momento para ver sus películas, cuando fuera algo más mayor, las vería.
Fue Andrés, el amigo de Willy, auténtico fanático de Bergman, el que volvió a hablarme de él (seguro que él no se acuerda, pero yo tengo una memoria de la que voy a empezar, a partir de ya, a presumir). Fresas Salvajes, y el Séptimo sello, fueron mis primeras películas Bergmaninas, y me rendí, de forma concisa, y sin aspavientos, como su cine, ante unas grandes obras maestras, hechas desde la sabiduría que da el observar el mundo con ojos de relojero suizo. A partir de aquí, Bergman, como un amigo con el que recorrer el camino de la vida, ha habitado inquieto mi existencia. Me ha llevado por el existencialismo, y me ha hecho plantearme mi fe. Me ha planteado dilemas morales, y ha alimentado con éstos mi impaciente cabeza. Me ha hablado de la vida, de las relaciones personales, de los amantes, de los hermanos, de la muerte, de cómo hay que enfrentarse a ella, y de retarla, aunque sea a una partida de ajedrez.
Hoy, 30 de Julio de 2007, Bergman ha perdido al ajedrez, pero no me importa. Bergman ha ganado muchas veces, haciendo teatro, y haciendo cine, con libertad, con inteligencia, desgranando pieza a pieza al ser humano, adentrándose con sus primeros planos en su alma y enseñándola sin miedo, al mundo, para que podamos vernos, como una de sus películas, "Como en un espejo", donde reflejarnos, donde poder seguir viviendo siempre con el legado vital que nos dejan sus imágenes y sus palabras.
Un sentido hasta siempre para el jugador de ajedrez, al que seguiré visitando, una y otra vez, mientras necesite nutrirme de su sabiduría, y de su talento.

Comentarios

Javier ha dicho que…
En cuanto vi la noticia fuiste la primera PERSONA en la que pensé. Muy bonito el post nene.
Fumandoespero ha dicho que…
No te dan la lastima, mira que ponerle a esas criaturicas "el septimo sello"?
Tambien yo me acordé de tí cuando escuché la noticia. La vida sigue y el cine no muere. Ea
combatientes70 ha dicho que…
mi evolución con bergman es aprecida a la tuya... es un autor que no se debe ver a los 18... pero que a los 30, ó menos, puede hacerte replantearte toda tu existencia. Es una gran perdida... pero sin duda nos ha dejado, heredado toda su obra... tal vez sea el momento de revisar sus grandes y pequeñas películas y disfrutar o sufrir con su forma de entender y ver la vida... Bergman gracias por existir...
Amador Aranda ha dicho que…
sí, es una pena. pero es lo que tiene, claro está. hay muchos directores que le deben mucho de su universo a Bergman, ayer lo hablaba con Miguel Ángel, fan de David Lynch, y que todavía no ha visto Persona, que yo creo que es la gran influencia en su cine. También woody allen, claro está, pero éste además es confeso de su fanatismo por el director sueco.
Si alguién quiere iniciarse en Bergman, esto es consejo, le recomendaría Fresas Salvajes, que es una obra de arte, pero también es algo más accesible.

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