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Palabras escondidas.

Hace una semana vi la magnífica película The History Boys, dirigida por Nicholas Hytner. En ella, un grupo de estudiantes de letras se preparan para entrar en dos de las mejores universidades inglesas, Oxford y Cambridge, viviendo durante un verano con sus profesores y compañeros hasta el día en que llegará la gran prueba; hablan, se conocen unos a otros, y viven, claro está, pero en realidad, esta entrada no va de la película en sí, si no de una de sus frases. Explico la situación y digo la frase. En una escena en que los chicos leen una poesía, uno de ellos le replica al profesor que la poesía no sirve para nada, que es difícil de entender y que no tiene ningún sentido aprenderse algo que uno mismo no entiende. El profesor no le quita razón, le dice que la poesía es difícil de entender, pero que, cuando se vaya avanzando por la vida, la poesía estará dentro de él, y en el momento en que vengan momentos difíciles de superar, estará la poesía esperándole como un ungüento para sanar sus heridas.
Yo realmente no leo mucha poesía, y mucho menos me la aprendo, pero cuando escuche la frase en la película la extrapolé de inmediato a letras de canciones, a frases de películas, y también a los libros que leo y a veces, releo. Sin duda hay frases en las canciones que cuando son escuchadas por primera vez no se entienden, pero que cuando llega el día del entendimiento reaparecen como fogonazos de sabiduría en nuestro cerebro. En Magnolia, por ejemplo, su frase principal, “Podemos olvidar el pasado, pero el pasado no nos olvida a nosotros” , es una de mis frases, ahora, después de algunos años, de cabecera. No todo pasa de la misma manera, los libros por ejemplo funcionan de otra manera, o al menos eso creo.
La primera vez que llegó Madame Bovary a mis manos no le hice caso. Leí dos página, o tres como mucho, pero no me interesó, así que lo deseché, y realmente creí que no iba a encontrarlo de nuevo. Afortunadamente no fue así. Hace unas semanas, de forma obligada, ya que es uno de los libros que leo actualmente en el club de lectura, cayó de nuevo en mis manos. Creí, en una primera parte del libro, que no me había equivocado. Su primera parte, no me gustó del todo, y en cierto modo, me aburrió, cosa fatal para un libro. Pero, como ya digo, tenía que seguir leyendo, y todo cambió. La segunda parte del libro me pareció otro libro, era como si el autor hubiera escrito una primera parte, y luego pasados los años, otra totalmente distinta. Y pude entender por fin, porque Madame Bovary es un clásico, porque causó tanto revuelo cuando fue publicado, porque es un personaje que se adelantó a su tiempo, y es que Madame Bovary es un personaje moderno ( será igual de moderno dentro de cien años, estoy seguro), atrapado en el siglo XIX y su convencionalismo caduco. Pero, y ahora, ¿somos caducos?. Puede que sí, puede que todavía, haya mujeres o hombres atrapados en relaciones o matrimonios, con ganas de salir, pero que los convencionalismos no les dejan escapar.

Puede que para eso sirva la poesía, o Madame Bovary, para mostrarnos que todo está dicho, que no somos privilegiados, ni estamos en posesión de la verdad, de cualquiera que sea, ya que esa verdad, ya estaba vivida de antes. Puede que la literatura, o la música, o el cine, sirva para guiarnos donde otros han sabido estar ya y vivir antes que nosotros, y hacernos el camino más fácil, y más ameno. Pero me temo, que por mucho que esté claro esto, siempre estaremos mirando a otros sitios, porque como dice un amigo mío, la verdad siempre nos duele, aunque nos demos cuenta de que es verdad.

Comentarios

David ha dicho que…
Pues sí que estoy bien. Me leí el principio de M. Bovary, toda la primera parte, y nada, es más, me pareció chocante que nadie dijera que el narrador se encuentra en el colegio al marido de m. y luego no vuelve a aparecer, y total, que dejé el libro y no leí el resto...
Yo tampoco leo poesía, y tengo muy mala memoria, por eso nunca seré gran escritor, porque en todas las entrevistas o artículos citan frases de grandes autores (inciso: la práctica de citar a grandes personailidades se extendió tanto en la primera legislatura, que un parlamentario, Antonio de Senillosa, tomó la palabra para decir que temía que el parlamento se estuviera convirtiendo en una casa de citas)
Pues eso, que no leo poesía pero hay muchas canciones que me lo parecen, y hay algunas frases que son toda una carga de profundidad.
Amador Aranda ha dicho que…
Has leído a Rosa Montero este finde, escribe un articulo y habla de las frases célebres que le impactan...jeje
unviajealaluna ha dicho que…
Amador creo que sin quererlo te ha salido una de las entradas mas "poeticas y romanticas", me ha gustado mucho... y da bastante para pensar...

A mi me pasó algo parecido con Cien años de soledad que leí obligado en el colegio... y no me gusto nada, pero años mas tarde empecé a leer a Kafka entre otros y me ayudo a aprender que habia una manera diferente de escribir por lo que volvi a leer Cien años de soledad y ya pude comprender mejor ese surrealismo de Garcia Marquez.

Yo tampoco leo poesia pero creo que como dices la poesia se encuentra en letras de canciones, en el cine, en la vida en general...
Capitán Alatriste ha dicho que…
Yo sí leo bastante poesía. Y me influye bastante. En mis períodos de desamor (un día me dijo alguien que era la palabra más terrible jamás inventada, porque cómo se puede desamar a alguien, y es verdad) me gustaba, aunque tal vez no sea la palabra exacta, me calmaba, me consolaba leer desgarrados poemas de amor perdido. Y ahora, en las épocas de espera, de búsqueda, disfruto cada vez que encuentro un poema de amor visceral, de amor ensangrentado -entendiendo el término-. Es raro el día que no leo algo de poesía antes de irme a dormir. Antes, de pequeño, memorizaba muchos poemas. Me sabía muchas de las rimas de bécquer, que era lo que me gustaba y que funcionaban genial para ligar en la adolescencia. Pero ahora, con este alzheimer incipiente que me invade, cada vez me cuesta más. Sustituí mi devaluada memoria por las nuevas tecnologías y tengo una estupenda base de datos que es muy útil para las veladas alcóholicas. Además, aunque parezca mentira, usada con criterio, sigue funcionando bien para ligar. Aunque ahora es distinto.

Madame Bovary lo leí en junio del año 2003. En Dublín. A camino entre un sofá incomodísimo y una cama maltrecha. Lo recuerdo perfectamente. Me duró un fin de semana y a mí me gustó de principio a fin. Me parece una obra sublime. Tengo un reportaje buenísimo sobre el proceso judicial al que sometieron a Flaubert tras la publicación de la obra. Si no fuera tan perro y tan malo y si estuviérais interesados, tal vez lo buscaría y lo escanearía y lo compartiría. Al fin y al cabo, y esto es una frase que también leí no recuerdo donde y pertenece a ese submundo de palabras escondidas que se instalan en nosotros, compartir es vivir. Aunque cada vez te cueste un poco más creerlo.
Amador Aranda ha dicho que…
David, no te pongas trabas en lo de escribir y ser buen o mal escritor. Sabes que son excusas, y para escribir bien, lo único que hay que tener es algo que contar, y saber contarlo, claro está.

Sabes que García Marquez, según le oí una vez, leyó La metamorfosis, y al ver que había otra forma de hacer literatura, empezó a plantearse cien años de soledad...en fin, qué casualidad.

Busca el artículo, y lo subes al blog..y lo vemos todos, claro.
David ha dicho que…
Hefner: Hymn for the cigarettes.

"How can she love if she doesn´t even love the cinema that i love"

Esta frase me parece buenísima.

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