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Algo huele a podrido en Dinamarca

A veces peco de iluso, de inocente creyendo que el cine, el teatro y los libros, con sus historias y con la manera de contarlas, pueden cambiar el mundo. Pero esa ilusión me dura poco, al final vuelvo a poner los pies en la tierra y me doy cuenta de que el cine, el teatro y los libros son capaces de cambiar las conciencias de la gente que en realidad no necesita mucho que se la cambien; no nos engañemos: el buen cine, el profundo, el difícil, el que puede hacer algo para cambiar lo que tenga que se tenga que cambiar, lo vemos cuatro gatos, los que de verdad deberían verlo, nunca lo harán. Es un cine-teatro-literatura difícil de encontrar, que en la mayoría de los casos hay que profundizar para encontrarla…hasta ahora.

Desde hace unos años Hollywood, la gran potencia del cine mundial, está cambiando en sus temas, y también en la realización de sus películas. No recuerdo que año fue, pero sin duda el punto de inflexión lo dio el año del cine Independiente en Hollywood, año con películas nominadas a la mejor película como Fargo, o El paciente Inglés, de corte, cada una en su estilo, independiente. Como ya digo, desde ese año, algo empezó a cambiar en Hollywood, y el cine independiente empezó a ser más dependiente de los grandes estudios que le proporcionan sobre todo, publicidad, y distribución, cosa que falta en los productos pequeños. American Beauty, Magnolia, o la reciente Babel, han sido películas cargadas de simbología y de profundidad, que se han metido dentro de los grandes estudios, con unos directores detrás que han sabido defender sus proyectos. Pero algo huelo a podrido en Dinamarca ¿Por qué si estas películas son duras con la sociedad americana y con su gobierno, este último no parece que se enfade demasiado y permite que se sigan haciendo? ¿No le duele al señor Bush este tipo de películas que dejan por los suelos su amado país? Me temo que no, o al menos, no me da la impresión de que pase, ya que las películas se ven, y luego acaban desapareciendo sin mucha tormenta. Excepto por una persona, que ha sabido tocarle, aunque sea de refilón, los huevos al señor Bush: Michael Moore.

Michael Moore siempre ha sido un director bastante inquieto, pero como digo, siempre lo ha sido. Del primer documental que yo vi de él, Roger and Me, han pasado ya unos añitos, y no ha parado de hacer cosas, aunque ahora el tirón mediático ha hecho que el gobierno de Estados Unidos se planteé pensar si le está haciendo bien o mal, y si le conviene que siga haciendo documentales o no. Por su puesto Michael Moore tiene un antes y un después en sus documentales, y ese antes es Bowling for Columbine, con el que conquistó al público Europeo, y pudo estrenar el siguiente en Cannes, Fahrenheit 9/11, con el cual consiguió la Palma de oro en el citado festival. Se ha hablado mucho sobre los documentales de Moore, que si se inventaba lo que contaba, que si todo era una artimaña para hacer mala política de Bush, incluso hay otro documental que lo ridiculiza y le intenta quitar credibilidad. A mí me da igual; no puedo contrastar lo que dice el Michael Moore, ni puedo, ni quiero, porque realmente yo me divierto con sus películas, y saber que Bush no lo está haciendo del todo bien, pues la verdad, no es para ser muy listo, y tampoco creo que Moore me está lavando el cerebro, aunque si que lo esté haciendo con mucha gente: pues muy bien, porque Moore ha sido el único capaz de conseguir que el gobierno todopoderoso de Estados Unidos se asuste con el estreno de su último documental Sicko, ha hecho que Moore tenga que mandar una copia al festival semanas antes del estreno por miedo a que el gobierno no le dejara sacarla, y está haciendo que los mismo estadounidenses se den cuenta que puede que algo esté fallando. Y eso es digno de admiración, cuanto menos. No todo el mundo está capacitado para con un documental hacer que un gobierno se revuelva, aunque solo sea un poquito, un pensamiento, aunque solo sea, para los que inocentes creemos que el cine pueda cambiar algo, nos demuestre el señor Moore, que no estamos tan equivocados.

Historia de America, por Michael Moore. De Bowling for Columbine


Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Hola Amador:

No puedo estar más de acuerdo contigo. Yo también comparto la inocencia a la hora de pensar en el poder de los libros para transmitir ideas o para transformar férreas estructuras políticas o económicas. Éste es un buen foro para recomendar una novela conmovedora de una belleza extrema. Una obra de Dai Sijie que fue llevada al cine: “Balzac y la joven costurera china”. Esta novela tiene múltiples lecturas, pero al hilo de tus argumentaciones, me parece que es un buen ejemplo del valor que tienen los libros clásicos para aquellas personas que sufren gobiernos dictatoriales de cualquier signo político. Esta hermosa fábula demuestra como los grandes y loables ideales (la democracia, el poder residente en el pueblo, el amor universal, la fraternidad, la solidaridad, la paz como fin último, etc) tienen en los libros o en el cine en este caso, su fuente de transmisión. Es un homenaje al poder de la palabra y al deseo indomable por vivir en libertad, despojados del yugo cruel del papel en blanco.
Un saludo.
Sergio.
Amador Aranda ha dicho que…
Hola Sergio. Pues tendré que leerlo, aún no lo he hecho, aunque creo que he ya había escuchado alguna crítica favarable sobre el mismo. Me parece que hay una película también, pero tampoco la he visto, jeje. Gracias por la recomendación. un saludo.
mykelangelo ha dicho que…
... en fin. me ha gustado la entrada. recuerdo que en el documental de Farenheith había una referencia a 1984 de Orwell al final...

yo también me alegro de que estas cosas pasen, que alguien como moore pueda hacerlas y que tengan tanta repercusión. a veces hasta me hace dudar porque pienso que puede ser la justificación de que el sistema no es tan malo en realidad porque deja existir a gente como moore. es él en el fondo un sirviente más del 'status quo'. a veces pienso que ambos extremos se necesitan.
combatientes70 ha dicho que…
mágnifica entrada, me ha encantado y cuanta razón llevas... pero como decía ang lee cuando le premiaron con el globo de oro si tan nsolo una persona, tras ver la peli cambia su forma ded pensar y se hace más tolerante, ya habrá tenido sentido hacer esa pelicula... ¿utópico? sí... pero paso a paso seguro que algo cambia... y de nuevo enhorabuena.
David ha dicho que…
Si el cine no pudiera cambiar cosas y estados de opinión en los sectores conservadores no se les tendría tanta manía a lo que ellos llaman titiriteros.
Otra cosa es que en ocasiones haya algo de demagogia en los mensajes que se lanzan, pero muy poca comparada con la que se emite desde otros lugares.
Y ya sin tener nada que ver con la entrada, bueno, con el título sí.
En un programa del corazón salió una "periodista" diciéndole a una entrevistada: "Algo huele a podrido en Dinamarca, pero no sabrás ni de lo que te hablo, porque eso lo dice el Ulises de Joyce". ¿A esta tía no se le cae la cara de vergüenza?
Amador Aranda ha dicho que…
Jaja, muy buena esa.
serchase ha dicho que…
Muy buena entrada!!! Estoy de acuerdo contigo!!!!! Es que un buen libro.... jejeje!! Un saludo!
Mañas ha dicho que…
Buen blog! i buen gusto musical! (wilco, radiohead!...)

un saludo
Amador Aranda ha dicho que…
Hola Mañas, muchas gracias y bienvenido al blog

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