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El poder de criticar, y ser criticado.

Voy a terminar haciendo un mantra de esta frase: Me gusta mucho el escritor Javier Marías. Y es que es cierto, además de haber leído la mayoría de sus novelas, le sigo constantemente en los artículos que escribe en El pais semanal. A veces estoy de acuerdo con lo que dice, otras no tanto, y otras, pues no me interesa mucho, ya que a veces habla de fútbol y a mí…pues no me gusta. De sus artículos me gustan muchas cosas: las forma en la que están escritos, lo que cuenta, y a veces, con quien se mete. Porque sí, Javier Marías es bastante criticón, y no hay Domingo que no deje títere con cabeza (no todos, eso sí). Y ha tenido críticas para todo el mundo: La conferencia episcopal, El alcalde de Madrid y sus obras interminables, las olimpiadas que nunca fueron, la semana santa, el PP, el PSOE, IU, el Instituto de la mujer, el Gobierno Central, La asociación de víctimas del terrorismo, Cataluña, Andalucia…en fin, creo que no le falta nadie a quien cuestionar o criticar, porque como él bien dijo hace unas semanas está en su derecho, que es un derecho que todos tenemos: La libertad de expresión.

No creo que el señor Marías sepa qué es un Blog, principalmente porque no tiene ordenador, menos internet, y escribe sus novelas en una máquina de escribir electrónica y además sólo con dos dedos. No creo que sepa que un Blog es un lugar donde una persona o un grupo de personas, deciden hablar y contar, ya sea experiencias personales, musicales, cinematográficas, etc, dando su opinión al respecto y haciendo buen uso de esa libertad de expresión, y luego otras, los visitan, y si están de acuerdo, en la zona de comentarios comentan, y si no, también lo hacen, todo el mundo puede comentar, como ya digo, haciendo uso de la libertad de expresión, ése bien preciado que tanto deberíamos cuidar.

Y así todo debería funcionar perfectamente: todo el mundo tiene como ya digo, el derecho de opinar, o de criticar, y también tiene el deber de escuchar las opiniones y las críticas que los demás hacen hacia su persona, de otro alguien que también habla en primera persona, con un nombre. Cuando Javier Marías critica, lo hace con su nombre, para que el criticado u ofendido, pueda responder, ya sea por carta al mismo Marías, o al periódico. Esto también ocurre con los blog, hay tres opciones en los comentarios para hacerlo: Con el registro de Google, que sabes quién lo ha hecho, con el de usuario donde se pone el nombre, y con el de anónimo, donde la opinión queda dicha, pero nadie sabe quién lo ha dicho.

Desde hace unos meses veo por los blog la opinión de gente que elige la opción de hablar en anónimo. En algunos casos me da la impresión de que el internauta en cuestión no sabe mucho de informática y el hecho de registrarse es de gran esfuerzo para él, así que deja su opinión con el sobrenombre de anónimo, pero es una opinión discreta, y en la mayoría de los casos no ofensiva: éstos son los menos. La mayoría de los anónimos insultan al titular del blog, ya sea por un artículo, o porque lo conocen en persona y aprovechan el anonimato para hacer lo que no son capaces de hacer cara a cara, que es sólo insultar. Yo aún no he recibido ninguno de estos anónimos, pero me solidarizo con todos aquellos que lo han recibido, ya que yo también soy un blanco para cualquiera que quiera insultar impunemente, con el escudo que proporciona ese anonimato.

Hace unos días conversaba en un blog con un anónimo que previamente había insultado, y se escudaba en que él usaba la opción anónima porque el blog te la daba a elegir. Sí, esto es cierto, es sólo una opción, una herramienta, pero hay que usarla sabiamente. Internet también es una herramienta, que puede proporcionar grandes ventajas, pero hay muchas formas de usar la red, y no todas son moralmente aceptables. Tenemos que ser conscientes de las herramientas que manejamos, porque son de gran utilidad, porque nos facilitan la vida y el trabajo, porque nos relacionan con los demás, porque nos acercan a los seres que más queremos, porque nos hacen aprender cosas nuevas, pero también tenemos que ser responsables en darles usos que no dañen a los demás sólo por el hecho de dañar. Para eso ya está la vida diaria, para enfrentarnos cara a cara a ella.

Comentarios

Noe ha dicho que…
Hola Amador, es la primera vez, que me animo a escribir algún comentario en tú blog, no quiere decir que no le eche un vistazo de vez en cuando, que si lo hago, además amenudo.Respecto a lo que comentas, creo que la gente, usa "el anonimo" por comodidad, y como tú muy bien dices, el anonimato te da esa libertad de expresarte sin tener represalias, pero lo que sí es cierto, es que nunca hay que caer en el insulto, pues si uno es capaz de insultar a través del anonimato creo que poco valor tienen para, como muy bien dices, hacerlo cara a cara. Luego está el querer dejar un comentario sin "trascendencia", y no verse en la obligación de firmar con un nombre.
UN BESAZO GUAPO.
mamenromero ha dicho que…
que suerte Amador...porque conmigo si se han metido en mi blog..jeje, pero poca cosa.........
Nacho ha dicho que…
Hay dos tipos de crítica: la constructiva (que pretende la mejora de una situación) y la destructiva (que pretende descartar la situación o hacerla imposible).

El insulto jamás puede verse como una crítica, ni siquiera destructiva, porque la crítica se basa en una argumentación razonada, y los insultos siempre implican una apreciación subjetiva por parte de quien los emite que, raramente, responde a un juicio razonar.

Suele decir mi padre que "no hay bofetada más dolorosa que la que no se da". Hay otras opciones y, sobre todo, hay que dar la cara.

En mi opinión, una crítica razonada, aún siendo destructiva, puede conseguir una respuesta por parte de la persona criticada. Un insulto no se merece ni eso y, raras veces, recibe algo. Pero sí afecta a quien lo recibe, aunque quien lo recibe sea capaz de ignorar lo que un "congenere" suyo vierte en contra de su persona.

Y los insultos lanzados desde detrás de una máscara (y el anonimato no es más que una máscara con la misma cara para todos nosotros en Internet) son, ya no una afrenta a la libertad de expresión, sino un mero acto de debilidad moral.
noelita ha dicho que…
Amador, y que me dices de dos noelias, vaya. A partir de ahora yo me pongo noelita, vale? que de pronto entro en el blog y digo...pero si yo no he escrito eso.
Que tienes razón, que hay que descubrirse, hombre yaaaaaaaa.
Amador Aranda ha dicho que…
Pues sí, ya ha dos Noelias. Un saludo a la nueva, que es muy bien recibida. Y a la segunda, pues también, aunque ya lo era..que sale en casi todas las entradas del blog.
Amador Aranda ha dicho que…
hay..perdón
serchase ha dicho que…
Me ha encantado tu entrada!!! desde luego estoy al 100% de lo que dices, además lo has expresado de una forma clara, sencilla y sincera. Yo no soy de la opinión que en internet haya que decir nombre y apellidos pero comentar desde el anonimato no me gusta nada!!!

Yo por ahora tampoco he recibido insultos ni nada por el estilo. De mi parte Amador no tendrás nunca ningún problema porque yo llebo lo primero el respeto y pienso que es lo mínimo que hay que haber en una conversación o un dialogo entre internautas.

Un saludo amigo. Ahhh!! es verdad que estas llebando una obra de teatro??? si es así te doy todo mi ánimo y mi apoyo!!
Silvia ha dicho que…
Yo también soy una gran fan de Javier Marías, estoy deseando que termine de escribir la tercera parte de Tu rostro mañana. Ahora mismo estoy releyendo la segunda parte para tenerla fresca en la memoria, así que imagínate. Y también leo sus artículos en El País semanal, y me pasa como a tí, algunas veces no estoy de acuerdo con él. Pero no importa, porque me cautiva con su escritura, podría convencerme de casi cualquier cosa, jeje.
Amador Aranda ha dicho que…
Sí, Serchase, la obra de teatro la he montado yo, dentro del aula municipal de teatro. Es el sábado a las nueve. El día cuatro, hay otra, con el taller municipal de adultos, y se llamará cuadros. Bueno, espero a ver a mucha gente por allí, que van a estar muy graciosas las dos...
Amador Aranda ha dicho que…
La verdad es que nos estamos volviendo un poco sectarios los fans de Marías, pero vamos...que también me gusta mucho. Yo no estoy releyendo...pero bueno, tengo ganas también de pillar...espero que no vuelva a sacar otra vez el tema del botox...jeje.
"un viaje a la luna" ha dicho que…
En mi opinion la gente que se escuda en el anonimato para insultar no tiene educacion, cosa que es evidente, pero sobretodo lo que no tiene es cultura.

Esta gente podria leer Etica para Amador, o Politica para Amador de Fernando Savater, una de las mentes mas lucidas de este pais, y asi aprenderian cosas basicas, pero claro esto es como pedirle peras al olmo....

El que se atreva a insultar en tu blog es que es un ASNO, porque desde luego haces un blog de lo mas interesante.
David ha dicho que…
Bueno, lo de insultar en los blogs, pues lamentable.
Sólo quería decir que Amador es una de las personas que yo conozco que es más abierto a pedir una opinión sobre algo que ha hecho, normalmente escrito. Suele pasarme los textos que escribe para ver qué me parecen.
Creo que este gesto es muy valiente, porque no todos siempre estamos dispuestos a que nos critiquen nuestros trabajos.
Por cierto, espero no haber sido demasiado exigente en algunas ocasiones...
Amador Aranda ha dicho que…
Gracias viaje a la luna por tus palabras, pero creo que de los anónimos no se libra nadie. Qué grande es Savater, y como me rallé yo leyendo Ética para Amador, porque..es que me daba la sensación de que me estaba hablando a mí, jeje.

Yo siempre acepto muy bien tus críticas, aunque la verdad no recuerdo que te pasaras con ninguna de ellas...ya sabes que te seguiré dando la brasa cada vez que escriba un relato para que lo leas y me digas qué te parece..jeje.
mykelangelo ha dicho que…
TONTOOOOOOOOOOOOOOOOO :P


yo siempre desconfiaría de alguien que sigue escribiendo en máquina de escribir. sobre todo si lo va diciendo por ahí.

no está mal recibir insultos de vez en cuando. la gente se tiene que desahogar de algún modo. jejeje.
Amador Aranda ha dicho que…
Yo creo que lo de escribir en máquina de escribir es una mánia más que otra cosa. Por lo general, son bastantes maníáticos. David me contó una vez que un escritor, en el que se basó Paul Auster para escribir un personaje de La noche el oráculo, estaba obsesionado con una marca específica de libretas...no recuerdo quién era ¿David?, sácame de dudas.

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